LA QUIEBRA DEL DINERO

CRÓNICA DE UN DESENLACE ANUNCIADO

El dinero es un instrumento de intercambio que no puede existir a menos que existan bienes y personas capaces de producirlos. Es la forma material del principio según el cual quienes deseen tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones, entregando valor por valor. Cuando se acepta dinero en pago del esfuerzo propio, se hace con la condición de que luego uno lo podrá cambiar por el producto del esfuerzo ajeno, el dinero sólo se hace posible gracias a la producción. Esos papeles, que en realidad deberían ser oro, son un pacto de honor, su tenencia da derecho  a la energía de la gente que produce.

El dinero debe hacerse, antes de que pueda ser saqueado, y es hecho a través del esfuerzo de las personas honradas, en la medida de la capacidad de cada una; y el honrado es aquel que comprende que no puede consumir más de lo que ha producido.

El dinero exige el reconocimiento de que se debe trabajar en beneficio, y no en perjuicio. El ciudadano no es una bestia de carga nacida para transportar el fardo de su propia miseria, debe ofrecer valores y no agravios; el lazo común entre los seres no es un intercambio de sufrimientos, sino de bienes. El dinero exige vender, pero no debilidad a cambio de estupidez, sino de talento a cambio de razón; exige comprar, no lo peor, sino lo mejor que se pueda conseguir.

El dinero es un medio de supervivencia : ¿ conseguido el dinero por medio del fraude? ¿siendo alcahuete de vicios o de la estupidez humana? ¿sirviendo a imbéciles con la esperanza de conseguir más de lo que su capacidad merece? ¿degradando sus ideales? ¿faltando a la ética y a la moral?
Cuando una sociedad establece la existencia de criminales por derecho y de saqueadores legales, es decir de personas que utilizan la fuerza para apoderarse de la riqueza de víctimas desarmadas, entonces el dinero se convierte en vengador de su creador: cuando la fuerza se convierte en norma, el asesino vence al carterista, y la sociedad desaparece entre ruinas y cadáveres.

En tanto las personas vivamos en sociedad y necesitemos medios para tratar unos con otros, el único sustituto en caso de abandonar el dinero, serían las armas.

¿Se acerca ese día? Observemos el dinero, pues es el barómetro de las virtudes de una sociedad. Cuando veamos que el comercio se hace, no por consentimientos de las partes, sino por coerción; cuando advirtamos que para producir, necesitamos obtener autorización de quienes no producen nada; cuando comprobemos que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes, sino con favores; cuando percibamos que muchos se hacen ricos por el soborno y por las influencias, más que por el trabajo, y que las leyes no nos protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra nosotros; cuando reparemos que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en auto sacrificio, entonces podremos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la sociedad está condenada.

El dinero es un medio tan noble que no compite con las armas, ni pacta con la brutalidad. Nunca permitirá sobrevivir a un país basado parcialmente en la propiedad y parcialmente en el robo. Siempre que aparezcan elementos destructores entre los humanos, comienzan destruyendo al dinero, porque éste es la protección del humano y la base de su existencia moral.
Los destructores se apoderan del oro, y entregan a cambio un montón de papel impreso; de ésta forma, destruyen todas las normas objetivas del valor y dejan a la persona en las garras de un juez arbitrario. 
El oro era un valor objetivo, un equivalente a riqueza producida. El papel es una hipoteca sobre riqueza que no existe, respaldada por un arma apuntada al pecho de quienes se espera ha de producirla.

Los bancos centrales de todo el mundo fabrican dinero de forma industrial y ficticia, para sostener la financiación de sus maquinarias estatales. El dinero fiduciario sólo sostiene su valor artificial porque la mayoría de las personas ni lo tienen, ni tienen posibilidad de tenerlo a falta de poder producir para conseguirlo. Es decir, las personas a través de su producción tienen que convertir en dinero real todo ese dinero ficticio que está "adelantando" la gran élite financiera de saqueadores mundiales.
No es posible canjear producción por dinero, en un mercado laboral  cada día más inaccesible, donde no cabemos todos.
El ahorro de la ciudadanía es el pozo sin fondo de las deudas soberanas.

Muy pronto la inmensa cantidad de papel que gravita sobre la cúspide humana caerá, debido a la usura de las capas privilegiadas, produciendo la mayor inflación que se recuerde desde la crisis de 1929 que desencadenó la II Guerra Mundial y mató a cien millones de personas.

En la historia de la humanidad, el dinero ha sido siempre el botín de saqueadores, de un tipo o de otro , cuyos nombres fueron cambiando, pero cuyos métodos fueron siempre los mismos apoderarse del dinero por la fuerza, a golpe de látigo y mantener cautivos a los productores, degradándolos, difamándolos y despojándolos de su honor.

Delante de los mayores logros de la civilización más productiva, todo se derrumba, a golpe de mercados financieros, depredadores de dinero, de un dinero que no ha dado lugar a hacerse fehaciente, y que no se hará real mientras no existan niveles de producción muy altos, pretendiendo hipotecar a todo humano nacido y muerto en el siglo XXI, teniendo su salario prácticamente embargado.

Que no esperen nada de los ciudadanos, que no esperen que conserven la moral y pierdan la vida convertidos en forraje de los inmorales, que no esperen que produzcan, mientras la producción sea castigada y el robo compensado.

La administración de los bancos son asociaciones mafiosas protegidas por sus estados respectivos y sus parlamentarios delincuentes escudados en el bipartidismo organizado. El mundo basado en el dinero, tal y como nos lo plantean, es una farsa monumental. El dinero en realidad es un simple medio de intercambio productivo.

La economía real está siendo aspirada por el inmenso agujero negro de su deuda, arrastrando con ella a la economía mundial. Todo se derrumba. El dinero se encamina hacia su propia destrucción..

Sangre, látigo, anarquía. no hay más opción.









Ana Berges Estellés
@Esgreb60