viernes, 13 de marzo de 2015

RAFAEL CATALÀ : 'CON FRANCO NO ERA DELITO FIRMAR PENAS DE MUERTE..'

El Consejo de Ministros del Gobierno del Partido Popular ha rechazado este viernes la extradición de las veinte personas reclamadas por Interpol para ser juzgadas en Argentina por crímenes de lesa humanidad, como solicitaba la jueza argentina María Servini el pasado noviembre...




LOS HOMBRES DE LA TRANSICIÓN REIVINDICAN SU LEGADO EN EL CONGRESO

La presentación del libro 'De Franco a Podemos', de Fernando Jáuregui, hace coincidir en la misma mesa a Posada, Pimentel, Martín Villa, Rubalcaba, Durán i Lleida y al padre de la Carta Magna Miguel Herrero...


jueves, 12 de marzo de 2015

MATRONA : EL OFICIO MÁS ANTIGUO DEL MUNDO

"Ser comadrona es como la esencia de la vida". Así define su profesión la enfermera Lee en el inicio de la serie de la cadena inglesa BBC Llama a la comadrona. Esta esencia, según el personaje, la constituyen los "momentos de dolor y alegría" que acompañan el alumbramiento y ocurren en presencia de una partera. No hay discusión sobre que la matrona "es una figura insustituible en los partos normales", como afirma Lola Ruiz, matrona, profesora de la Universidad de Alcalá de Henares y miembro del Observatorio de Violencia Obstétrica...



Por Beatriz de Vera

El oficio va unido íntimamente a nuestra especie. Hace 26 siglos, durante el esplendor de la Antigua Grecia, vivió una de las primeras matronas famosas de la historia, Fainarate, que dio a luz en Atenas al que sería uno de los representantes de la filosofía de la época: Sócrates.

Pero la partería se remonta mucho más atrás. Las antropólogas Werida Trevathan y Karen Rorenberg sostienen que esta, y no la prostitución, es la profesión más antigua del mundo: "El ser humano desarrolla una conducta única en relación con el parto. Al contrario que el resto de los primates, que eligen la soledad para dar a luz, las madres humanas buscan activamente ayuda en el parto. Así surgió un modelo de parto en el que una matrona es fundamental".

El gran tamaño del cerebro humano y el bipedismo dificultan a la mujer parir por sí misma de forma segura. Para esquivar las trampas de nuestro intrincado canal del parto, con un ángulo recto incluido, el bebé nace mirando hacia el coxis materno, por ello "la madre no puede ayudar a salir al bebé sin doblarle hacia atrás la columna vertebral, y tampoco puede desenrollar el cordón umbilical ni limpiar la boca del recién nacido", explicaban las antropólogas en su estudio Birth, obstetrics and human evolution.

Tras siglos de evolución, la matrona continúa desempeñando un papel básico en la supervivencia humana y en la salud femenina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye en sus responsabilidades el cuidado de la niña, la adolescente y la mujer adulta, antes, durante y después del embarazo.



Una cuestión de vida o muerte

Pese a todo, cada día mueren en todo el mundo unas 800 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto, según cifras de la OMS. En 2013 fallecieron de esta manera 289.000 mujeres, la mayor parte en países en vías de desarrollo. La mayoría podría haber sobrevivido.

La presencia de una matrona supone, a veces, la diferencia entre la vida y la muerte. En países con menos recursos, hay diferencias críticas entre las zonas que cuentan con atención al parto y las que no. Sirve como ejemplo de esta realidad el análisis publicado en International Journal of Women's Health sobre una intervención realizada por el Gobierno de Etiopía en la que participaron, durante unos meses, obstetras y matronas voluntarias en un hospital que disponía de un sistema ginecológico muy rudimentario.

"En el hospital la mortalidad materna se redujo de 7,1% a menos del 0,5%", aseguran los autores del artículo. Añaden que con el establecimiento del servicio, el número de mujeres que acudieron a este centro sanitario para parir aumentó en un 40%.

Pero las matronas no solo se ocupan de la asistencia en el nacimiento, su misión es integral. El acceso universal a la salud sexual y reproductiva segura, aceptable y de buena calidad, especialmente el acceso a los anticonceptivos y a la atención de la salud materna, reduce los índices globales de mortalidad materna.

Como asegura Teresa Ball, del Hospital Princesa de Gales en Birmingham (Inglaterra), en la revista Nursing Standard,  "las matronas desempeñan un papel fundamental en la protección de los niños y la prevención de las prácticas de mutilación a través de la educación en las comunidades donde se practica".

Pintura de Amanda Greavette


"Más matronas, menos cesáreas"

En los países desarrollados, como España, la matrona debe formar parte del equipo sanitario que atiende a la embarazada. Sin embargo, en Andalucía, una de las comunidades autónomas con menos matronas por mujer, estas profesionales han convocado la Marea Rosa para denunciar que sus funciones acaban desempeñadas por médicos o por enfermeras sin formación específica, en detrimento de la salud de la madre y el niño. Cristina Martínez, presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), asegura que esto lleva a "una desigualdad entre los servicios prestados en las diferentes comunidades autónomas".

Uno de los eslóganes que resuenan en las manifestaciones es "más matronas, menos cesáreas". Su argumento se basa en que una mayor prevención desemboca en una menor intervención y, por lo tanto, menos cesáreas y episiotomías –incisión en el perineo que evita su desgarro durante la salida del bebé–. Para Martínez, "en España es normal darle más importancia a la cirugía que aconsejar a la mujer sobre buenos hábitos para su embarazo, y son igual de importantes, porque revierten en la salud del feto y de la madre".

Sin embargo, otras voces aseguran que el número de cesáreas y de episiotomías que se realizan es el adecuado. Para María José García Rodríguez, Supervisora de Área Funcional de Cuidados Obstétricos-Ginecológicos del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, "cada intervención tiene su especificación de uso y como tal deben ser utilizadas".

Ana, que lleva 40 años trayendo niños al mundo, prefiere que su nombre real no se cite en este reportaje, "porque lo que yo diga no debe sentar cátedra". A pesar de ello, se presta a dar su opinión, la de una experta matrona y profesora de clases de preparación al parto en un centro de salud público: "Las cesáreas se hacen para reducir el sufrimiento del bebé. A veces se podría conseguir que la mujer diera a luz con un parto vaginal, pero para ello habría que comprometer la salud del feto, y eso es inadmisible". En cuanto a la episiotomía, declara que hoy solo se usa para prevenir de un desgarro, "que es más peligroso".

Lo que mucha gente desconoce es que en un parto normal, quien asume el peso del proceso asistencial es la matrona, no un ginecólogo. Para Ruiz, "una de las modas que más daño nos ha hecho fue aquella de que el parto lo llevara un médico y no nosotras". Martínez asegura que en España existe un desequilibrio entre el número de matronas y ginecólogos que no se da en el resto de Europa. Velar por los intereses y la capacidad de decidir de la embarazada es otra de sus funciones. Ruiz explica que su gremio tiene que enfrentarse a veces al resto del equipo médico, por lo que "muchas matronas son tan víctimas de la violencia obstétrica como las propias mujeres".

La violencia obstétrica es, según la OMS, la que se ejerce cuando la mujer no tiene derecho a elegir sobre su parto ni sobre su embarazo. La presidenta de la FAME es tajante al respecto: "Las mujeres deben poder decidir sobre cómo y dónde parir".




Parto normal ¿en casa?

"Si la mujer quiere dar a luz en casa, ha de haber profesionales que la asistan. ¿Esto es un retraso? No, tenemos declaraciones de la OMS diciendo que el parto en casa es seguro siempre y cuando lo realice un profesional que identifique situaciones de anormalidad. Necesitamos matronas que asuman esta demanda", continúa Martínez.

Según Lola Ruiz, "en Reino Unido, donde el parto en casa está generalizado, e incluido dentro de las prestaciones sanitarias, las matronas tienen mucho más prestigio y autonomía". Ambas coinciden que esto solo es recomendable en caso de parto normal, que no presenta complicaciones ni situaciones de riesgo.

Precisamente en Inglaterra, la Secretaría de Estado de la Salud ha presentado recientemente una investigación sobre las doce muertes producidas en el hospital Morecambe Bay, en el que, entre otras irregularidades, matronas apodadas Las Mosqueteras perseguían el parto normal "a cualquier precio". El informe asegura que, de haber actuado correctamente, la tragedia habría sido evitable.

La veterana Ana opina que el tiempo que transcurre entre la detección de una anomalía y la intervención quirúrgica puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte, por lo que parir en casa es un riesgo innecesario, fruto de una moda. "Siempre hay una minoría que quiere ser diferente a la mayoría. Antes, cuando todo el mundo paría sin epidural en hospitales de la seguridad social o en casa, la minoría adinerada se pagaba su anestesia en clínicas privadas. Ahora que todas las mujeres tienen acceso a la epidural en el sistema público, una minoría la rechaza, cuando parir sin dolor es uno de los mayores avances de la ciencia médica".



¿Doulas o matronas?

Tanto en el hospital como en casa, las matronas ejercen una responsabilidad sanitaria indispensable. Pero hay otras figuras que ofrecen, a semejanza de las antiguas comadronas, apoyo emocional y consejo a la embarazada. Estas mujeres, las doulas, han provocado una polémica entre quienes consideran su presencia beneficiosa y quienes alertan de los riesgos que representan.

La FAME se ha posicionado en contra de esta práctica "intrusista". Para su presidenta, "una matrona realiza un duro trabajo de formación en el que tiene que ser excelente, porque solo las mejores pueden acceder a la especialidad. Que personas sin formación realicen las labores de apoyo y hagan preparación al nacimiento vulnera la seguridad de las mujeres". Asegura, además, que el acompañamiento emocional que ofrecen las doulas no sustituye a los cuidados médicos proporcionados por las matronas.

Para Lola Ruiz, la figura de la compañera no afecta a su profesión, y señala que el problema lo provocan "las que cobran por ello o ejercen intrusismo, porque todo negocio debería estar regulado".

Según la experiencia vivida por Ana en sus clases de preparación, el auge de las doulas se explica por una excesiva inseguridad de las mujeres de hoy en día, que "creen que necesitan un título para todo, también para parir y dar el pecho. Mis alumnas siempre me dicen, preocupadas, que ellas no lo sabrán hacer bien. ¡Claro que lo harán bien, pero se sienten solas! Yo les insisto en que, por encima de todo, estén seguras de sí mismas".

domingo, 8 de marzo de 2015

EL ATERRADOR RELATO DE UN VIOLADOR QUE NO SE ARREPIENTE DE SUS CRÍMENES

Han pasado más de dos años desde que la brutal violación en grupo que sufrió una joven de 23 años en un autobús de la India saltase a todos los medios internacionales, pero las heridas no solo no han cerrado, sino que van a tardar mucho tiempo en cicatrizar. Y es que este caso fue tan cruel, sonado e indigno que una sociedad como la india, tan profundamente tradicional y machista, no dudó en salir a la calle para clamar el fin de esta oleada de violencia contra las mujeres...

Manifestación contra la violencia en Nueva Delhi



Ahora, el testimonio de uno de los seis violadores que golpearon y abusaron sexualmente de la muchacha –terminó muriendo 13 días después por las heridas- vuelve a revolver las conciencias de miles de personas que se dan cuenta de que la situación ha ido demasiado lejos. No hay arrepentimiento, tampoco culpa.

Sus palabras vienen recogidas en el documental que ha hecho la realizadora británica Leslee Udwin para el canal BBC Four y que se emitirá el 8 de marzo. En él, esta mujer se entrevista con Mukesh Singh, el conductor del autobús al que los fiscales también le han acusado de participar en la violación, aunque él asegura que no dejó de conducir en todo momento, según cuenta a la BBC.

Era el 16 de diciembre de 2012 y la chica había ido junto a un amigo a ver al cine ‘La vida de Pi’. A las 20:30 horas se subieron al autobús en el que viajaban seis hombres, cinco adultos y un menor. Lo que vivieron allí fue una pesadilla.

El hombre fue golpeado y la mujer fue violada por turnos antes de ser atacada con un objeto de hierro. Pese a que en el hospital pelearon por salvarle la vida, lo cierto es que apenas dos semanas después murió por las heridas causadas. Un episodio que Singh justifica. "Una mujer decente no deambula por ahí a las 9 de la noche. Una chica es mucho más responsable de una violación que un chico".

Pero el testimonio más aterrador es la forma en la que el conductor culpa directamente a la pobre chica de su muerte. En su opinión tendría que haber permitido la violación. “Cuando la violaban no tendría que haber luchado en su defensa. Tendría que haber permanecido en silencio y permitir la violación. Si lo hubiera hecho entonces la habrían dejado ir después de ‘hacérselo’ y sólo hubieran golpeado al varón", afirmó.


Mukesh Singh, uno de los presuntos violadores

Desgraciadamente este no es un caso aislado en la India donde los derechos de las mujeres son prácticamente inexistentes. Tanto es así que incluso hay padres que confiesan que a partir de determinadas horas no dejan salir de casa a sus hijas por miedo a lo que les pueda pasar.

En un informe de 2014, Human Rights Watch analizaba las leyes indias y aseguraba que había un sistema que sí protegía los derechos, pero la corrupción y la falta de transparencia impiden su aplicación efectiva.

Entonces, ¿hay algún motivo para la esperanza? Lo hay. Pese a que sigue habiendo muchos casos de violación, pese a que los derechos de la mujer siguen siendo invisibles, la reacción social tras este caso en el que hombres y mujeres se manifestaron pidiendo el final de la violencia muestra que hay algo que está cambiando.

Puede que los pasos sean lentos y los progresos tarden en verse, pero la realidad debe ser distinta. Y un buen paso inicial sería que las autoridades no dejen salir impunes a aquellos que se aprovechan de los demás. Es necesario.

viernes, 6 de marzo de 2015

30 AÑOS DESPUÉS DE SER UN ICONO, ESTA MUJER VUELVE A SER EL SÍMBOLO DE UNA INJUSTICIA

Han pasado más de 30 años desde que se tomó una de las fotos más famosas de la historia. La imagen de una niña afgana de 12 años que estaba refugiada en Pakistán y cuyos profundos ojos verdes dieron la vuelta al mundo y la convirtieron en un icono...

Sharbat Gula, la portada de National Geographic de 1985.



Por Javier Taeño

Ahora, tres décadas después, la cara de Sharbat Gula vuelve a ser representativa, pero en esta ocasión no está en la portada de National Geographic como aquella vez, en esa foto tomada por Steve McCurry, sino que simplemente está en una tarjeta de residencia falsa que muestra las enormes dificultades y persecución que sufren los afganos en Pakistán.

Y es que con la situación actual pakistaní y la forma de actuar con los refugiados del país vecino, Sharbat no debería tener esa tarjeta, que es clave para el día a día. Sin ella los extranjeros no pueden comprar una casa o abrir una cuenta en el banco, por lo que hay un mercado negro muy importante que se encarga de entregarles estas identificaciones falsas con las que poder hacer una vida normal en el país.

La corrupción y el soborno están a la orden del día y para los tres millones de refugiados afganos es la única oportunidad de integrarse. Sharbat, al igual que otros miembros de su familia, tenía también la suya, pero fue descubierta por las autoridades pakistaníes en agosto de 2014 y por eso su foto vuelve a ser icónica, aunque ya asciende a 22.000 el número de tarjetas de residencia incautadas.

Pese a la mejora de la situación en Afganistán, con la derrota de los talibanes, lo cierto es que las miles y miles de personas que fueron acogidas por Pakistán en los años 80 no se deciden a volver. Han construido sus vidas allí y no terminan de fiarse, pero también tienen muchas dificultades en el país de acogida. De hecho suelen ser culpados de terrorismo y delincuencia y lo cierto es que las autoridades se esfuerzan para ponerles difíciles las cosas y así conseguir su marcha.
Incluso el Gobierno ha amenazado con cancelar su condición de refugiados, aunque de momento no lo ha hecho. Unas prácticas que ya ha denunciado Human Rights Watch.

“El Gobierno de Pakistán está empañando su merecida buena reputación por la hospitalidad hacia los refugiados al tolerar la repatriación coercitiva y punitiva y potencialmente ilegal de refugiados afganos”, manifestó su director adjunto en Asia, Phelim Kine.
Sharbat solo es la refugiada más conocida de una realidad que incluye a millones. Y es que los afganos lo único que quieren es poder hacer su vida tranquilamente, sin trabas y con respeto. Les sigue tocando luchar por ello.

Foto de Sharbat Gula en su tarjeta de residencia pakistaní.

Fuente: The Guardian

LOS ESPÍAS DE FRANCO

No tenían «licencia para matar», usaban teléfonos portátiles del tamaño de una caja de zapatos y se disfrazaban «de lagarterana si hacía falta». Los ‘chicos de Carrero’, los primeros agentes de los servicios secretos, no pudieron evitar el magnicidio del almirante..



domingo, 1 de marzo de 2015

ABOLIR EL TRABAJO COMO ESCLAVITUD Y ALCANZAR EL DERECHO AL OCIO

La palabra trabajo proviene del latín tripalium que era un instrumento de azote utilizado por los romanos. Una gran cantidad de pueblos a lo largo de la historia de la humanidad vieron el trabajo como una circunstancia inevitable para poder sobrevivir, pero nunca tuvo el carácter de ser un valor en sí mismo...



Durante gran parte de la historia humana, la esclavitud fue vista como una necesidad económica normal; de la misma manera en que la sociedad logró abolir la esclavitud, tal vez nuestros nietos recuerden con una nostalgia desconocida como sus abuelos derogaron la estúpida neurosis del trabajo.

Filósofos como Bertrand Russell y Paul Lafargue han escrito sendas diatribas en contra del trabajo. Una utopía de seres ociosos y felices será posible si superamos aquello que Étienne de La Boétie y Vivian Abenshushan han advertido en las sociedades modernas: un miedo paralizante a la libertad, una necesidad de tener un jefe que dicte órdenes para evitar la fatigosa obligación de pensar.

El escritor inglés Brian Dean ha analizado de manera brillante la neurosis actual del trabajo en el ensayo Antiwork. A decir de su autor, el antitrabajo es “una alternativa moral a la obsesión con los ‘empleos’ que ha plagado nuestra sociedad durante mucho. Es un proyecto para reenmarcar radicalmente el trabajo y el ocio. También es un antídoto cognitivo a la perniciosa cultura del ‘trabajo duro’, que se ha apoderado tanto de nuestras mentes como de nuestro precioso tiempo.”

El trabajo se presenta no sólo como la contribución de un individuo al progreso colectivo, sino como un imperativo de corte moral: presentarse a sí mismo como alguien ocupado, incluso estresado, se ha vuelto una terrible forma de prestigio social. Parafraseando aquellas líneas de Fight club de Chuck Palahniuk, “compramos cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos para impresionar a gente que no nos agrada.”

El virtuoso “trabajador” ha sido utilizado como bastión ideológico por todas las corrientes políticas: el comunismo soviético y chino -países sin tradiciones democráticas fuertes- transformaron al trabajador en el héroe de sus cruzadas morales contra el occidente capitalista. Pero aún antes, los protestantes que llegaron a colonizar Estados Unidos en el siglo XVII incorporaron el trabajo y su consagración mercantilista como parte de un programa religioso. 

De la misma forma en que la esclavitud ha sido derogada en la mayoría de los países civilizados -a pesar de que siga siendo una práctica común en países del llamado tercer mundo-, tal vez nuestro siglo pueda redimir las catástrofes medioambientales y las crisis de seguridad aboliendo de una vez por todas la consigna bíblica de que el hombre debe “ganar el pan con el sudor de su frente.”

¿Y si mejor distribuimos la riqueza y aplicamos el conocimiento adquirido hasta ahora en garantizar que todos tengan pan y puedan dedicar su tiempo a desarrollar áreas de genuino interés? ¿Y si abolimos el trabajo e instauramos el derecho al tiempo?

Trabajo útil e inútil


En términos económicos, el trabajo y el empleo no garantizan el progreso y bienestar de un país. Es extraño, porque hemos sido educados en la creencia contraria: es necesario conseguir un “buen trabajo” para ser una “buena persona”, pues sólo así contribuiremos al desarrollo nacional.

Pero pensemos esto: si el 100% de la población se ocupara en una actividad económica inútil, por ejemplo fabricar agujas, la oferta desbordaría la demanda eventualmente y el valor de las agujas bajaría. La lógica de la burocracia es que toda la gente debe trabajar aunque el trabajo que realicen sea inútil y redundante, sin contar con que la gente suele estar consciente de su propia inutilidad, lo que genera los síntomas depresivos que vemos en cualquier ciudad hoy en día. 

Hace 20 años, Jeremy Rifkin estimó que cerca del 75% de los empleos en los países industrializados incluían actividades que podían ser automatizadas o realizadas por robots, al menos parcialmente. Con el brutal desarrollo tecnológico al que asistimos en nuestros días, este número debe haberse incrementado. Como dice Dean, “a donde miremos, existen trabajos estúpidos, sin sentido y posiblemente nocivos contra el ambiente.”

Alternativas para el futuro


Poco a poco la idea del ingreso básico incondicional va cobrando tracción: se trata de un sistema donde la sociedad se organice para dotar a toda la gente de un ingreso básico para sobrevivir, de manera que puedan utilizar su tiempo para contribuir efectivamente al desarrollo de campos productivos de su interés, no sólo a alimentar una burocracia inútil y corrupta o a fabricar cosas que un robot podría hacer mejor y más rápido.

“La sociedad se ha vuelto más y más adinerada”, según Dean. “Incluso en métricas tradicionales de medición de la riqueza uno puede verlo. Pero la riqueza se ha concentrado más y más en las manos de unos pocos. Así que la cuestión principal no es acerca del trabajo, sino de cómo se comparte la riqueza de manera más justa y humana.”

En nuestros días, los capitales económicos son una ficción especuladora que infla y desinfla créditos alrededor del mundo sin influir en el bienestar y calidad de vida de las personas. La moral del trabajo solamente beneficia a los grandes capitalistas, mientras que los trabajadores tienen que trabajar hasta la muerte con la esperanza de llegar a fin de mes. La solución de Dean implica ver el trabajo y los frutos del empleo desde una nueva perspectiva:

“La razón de que ya no se trate del trabajo es que la mayor parte de la riqueza no proviene del trabajo humano. Pero por la forma en que el problema se presenta típicamente, uno pensaría que el problema es la ociosidad, y que poner a la gente en un empleo sería la solución. Pero el colapso económico global no fue provocado por la ociosidad humana, ni tampoco las recesiones previas.”

El recibir un ingreso básico universal no significa que deberíamos dejar de trabajar. Se trata de que la especialización del trabajo y el proceso de automatización se reinviertan en la sociedad en forma de tiempo libre: tiempo que podemos usar para investigación, para desarrollar artes y humanidades, y para resolver los problemas medioambientales acuciantes que amenazan la supervivencia a largo plazo de la especie en el planeta.

No hay suficiente dinero en el mundo (nunca lo habrá) para remediar el daño medioambiental que hemos provocado; se trata de un esfuerzo colaborativo, es decir, de un verdadero trabajo donde la gente salve su propio planeta, en lugar de salvar las arcas de un puñado de bancos que compran y venden deuda y miseria.

LA PSICOLOGÍA DE MASAS DEL FASCISMO

¿Cómo es posible que en Alemania, el país con el movimiento obrero más organizado de Europa, millones de trabajadores apoyaran a Adolfo Hitler a pesar de su carácter reaccionario? Una respuesta interesante pero controvertida a esta pregunta la ofreció Wilhelm Reich en su libro “La psicología de masas del fascismo”: el apoyo masivo al nazismo habría sido consecuencia de la represión sexual propia de un modelo de familia autoritario muy extendido entre las clases medias y entre gran parte de los trabajadores. La represión de los instintos sexuales más profundos y desde la más tierna infancia habría creado individuos con grandes carencias y frustraciones que habrían tratado de compensar participando en un movimiento autoritario y obedeciendo a un líder que reproducía a nivel político esas mismas estructuras autoritarias de la familia...