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jueves, 1 de enero de 2015

LA HUIDA DEL BORBON

El hombre encargado de sacar a Alfonso XIII de España describió en apenas nueve folios las últimas horas del rey en suelo español...

14 de abril de 1931. Alrededor de las 16.30 horas. El todavía rey Alfonso XIII permanece en el Palacio Real de Madrid junto a los ministros del equipo de Gobierno del almirante Aznar. La decisión de abandonar el país ya está tomada. El rey, pensativo, se acercó a uno de los grandes ventanales de Palacio. “Esta es la que casa en la que nací y quizá no volveré a ver”, pronunció. No se equivocaba...




viernes, 24 de octubre de 2014

JUAN CARLOS I EL BRIBÓN Y LOS NEGOCIOS DE LA CASTA MONÁRQUICA ESPAÑOLA

Comisionista y mujeriego son solo algunos de los epítetos que se han vertido sobre la figura del ya retirado Juan Carlos I. Un reinado que tiene luces y, también, no pocas sombras. Algunas de ellas tan alargadas que alcanzan a varios miembros de la familia. ¿Qué hay de verdad en todo ello? Y, sobre todo, ¿por qué sigue siendo un tabú escribir sobre estos temas?..



Delitos y faltas


Una de las personas más próximas al ex monarca Juan Carlos I fue Manuel Prado y Colón de Carvajal (1931-2009). Era su sombra en el mundo de los negocios. Nacido en Ecuador y supuesto descendiente del mismísimo descubridor de América, ocupó de joven un cargo intermedio en el sindicato franquista del metal. Llamaba al rey “el patrón”, mientras que él recibió un apodo no tan políticamente correcto, el de “manco de Levante”, debido a su discapacidad física. La buenas artes como conseguidor de Manuel Prado (algunos hablan directamente de testaferro del Rey) le llevó a creerse intocable. Esto no impediría que fuese condenado por el caso Torras (filial del grupo kuwaití KIO en España) a dos años de cárcel, de los que sólo cumplió un par de meses por motivos de salud...

viernes, 17 de octubre de 2014

BASTARDOS Y BORBONES : LOS HIJOS SECRETOS DE LA DINASTÍA

La dinastía de los Borbones de España se extinguió el 20 de enero de 1819, fecha en la que murió en Roma Carlos IV mientras Fernando VII hacía y deshacía para desgracia de nuestro país e irritación de sus súbditos de cualquier color ideológico.

Y Fernando VII lo sabía. Tanto, que decidió encerrar de por vida en la prisión de Peñíscola (Castellón) a quien podía probarlo, Juan de Almaraz, confesor que fue de su madre, la reina María Luisa. El sacerdote había escrito un documento que José María Zavala encontró en el Ministerio de Justicia y al que Juan Balansó había hecho referencia en alguno de sus libros sin llegar a reproducirlo nunca, sin duda porque conoció su existencia pero no llegó a verlo nunca.

Ese vacío lo colma ahora Zavala en Bastardos y Borbones (Plaza & Janés), donde nos cuenta la historia de un sobre con indicación de "Reservadísimo", que incluye un papel fechado el 8 de enero de 1819. En él Almaraz afirma que seis días antes, tras escuchar la última confesión, in articulo mortis, de María Luisa, ésta le había transmitido que "ninguno, ninguno de sus hijos y hijas, ninguno, era del legítimo matrimonio... lo que declaraba por cierto para descanso de su alma, y que el Señor la perdonase". Manuel Godoy tenía todas las papeletas para ser el responsable del desaguisado...




Almaraz no reveló entonces este secreto por respeto a Fernando VII, pero dejó escrito que al morir se le entregase a su confesor, sin abrir: "Por todo lo dicho pongo de testigo a mi Redentor Jesús para que me perdone mi omisión".

Y hasta aquí podemos leer... porque vale la pena conocer la historia al detalle y por extenso, una historia que bien podría asimilarse a El conde de Montecristo de Alejandro Dumas. Ocho años después Fernando VII, al conocer el letal escrito, dio orden de encarcelar a Almaraz, a pesar de ser ya un anciano, y a él no le alcanzó ninguna de las amnistías que decretó El Rey Felón (otrora El Deseado). El testigo que cuestionaba su derecho al trono era demasiado molesto para andar suelto por ahí.

Los Godoy Puigmoltó


Con esta apasionante historia arranca este ensayo que da a conocer la abundante lista de bastardos que en los últimos dos siglos han sido resultado de las aventuras extramatrimoniales de la Familia Real española.

Es conocida, por ejemplo, la abundantísima vida amorosa de Isabel II, y la más que probable atribución al capitán Enrique Puigmoltó de la paternidad de Alfonso XII. Pero no son tan conocidas las pruebas que recoge Zavala, unos despachos de 1857 remitidos al cardenal Giacomo Antonelli por el encargado de negocios de la Santa Sede en España, monseñor Giovanni Simeoni.

En uno refiere la bronca del general Ramón María Narváez a la Reina, embarazada, para que pusiese fin a esa relación: "¿Es que deseas que aborte?", le respondió llorando, en confesión implícita sobre la identidad del padre.

En el otro, Simeoni afirma que el confesor de Isabel II, nada menos que San Antonio María Claret, le ha dicho que la Reina le ha dicho a él que el padre es su esposo, "pero que en una carta amatoria al oficial de referencia ha escrito de su puño y letra que dicha prole debe atribuirse a ese oficial, en cuyas manos está la carta". ¿A quién engañó aquella pasional mujer, al santo o al militar?

La "otra" Familia Real


Pero junto a estas bastardías, políticamente peligrosísimas por afectar directamente a la legitimidad dinástica de los afectados, hay muchas otras cometidas por los reyes varones al margen de su vínculo conyugal, y que esconden, más que riesgos para el Estado, historias dramáticas de ocultación y marginalidad.

Alfonso XII tuvo dos hijos con la cantante Elena Sanz, a quienes quiso incluir en su testamento... pero no lo hizo. Murió preocupado por su futuro, y de hecho la Regente María Cristina de Habsburgo les privó de la pensión asignada. Pero la actriz supo hacer valer su condición, y mediante un hábil chantaje en el que utilizó como armas las cartas que conservaba de su amante, logró una importante suma de dinero.

Y luego hay otra historia llamativa, como la hija que tuvo Alfonso XII con la mujer del primer secretario de la embajada de Uruguay en Madrid. Esa hija secreta regresó cuarenta años después como esposa del embajador de Chile en la corte de su hermanastro, Alfonso XIII.

Quien, a su vez, dejó embarazada a la institutriz de sus hijos, Beatrice Noon, quien dio a luz en París (fue expulsada de la Corte) a Juana Alfonsa Milán Quiñones de León, cuyo primer apellido provenía del histórico ducado milanés que aún figuraba entre los títulos del monarca, y cuyo segundo apellido proviene del albacea de Alfonso XIII y embajador en París, su padre adoptivo.

Pero hay más casos recogidos por Zavala, y muy variados. De Alfonso de Bourbon, con quien se entrevistó en California, hijo de Alfonso de Borbón y Battenberg (primogénito de Alfonso XIII); o la otra misteriosa Eulalia de Borbón nacida en 1883 en Alcaudete (Jaén), abandonada en el hospicio; o el caso de Ángel Picazo, el actor del sorprendente parecido con Alfonso XIII; o la entrevista del autor con Olghina di Robilant, quien rompe su silencio de años para desmentir haber dicho nunca que Don Juan Carlos es el padre de su hija Paola...

Males nacionales, tragedias íntimas


Zavala no sólo nos cuenta estas historias, nos cuenta también cómo llegó hasta ellas, las emociones que le embargaron al descubrir un documento, escuchar un testimonio o adivinar un parentesco, o la forma en que los interesados aún vivos accedieron a hablar con él para contarle historias que han permanecido en el olvido durante décadas.

Estas páginas contienen una explosiva carga política, pues, en efecto, ¿qué sentido tiene una dinastía si esa dinastía es un mero simulacro, o qué valor tienen renuncias de derechos por matrimonios morganáticos si la sangre real se perdió décadas atrás, o cuántos chantajes a causa de esos secretos han condicionado la política española a espaldas de sus ciudadanos?

Pero incluyen también dramas personales terribles, como lo es ignorar la propia filiación o vivir escondiéndola a mayor conveniencia y gloria de personajes frívolos e irresponsables.

Bastardos y Borbones refleja esa parte de la historia de España edificada sobre el escaso sentido de Estado de quienes dicen encarnarlo. Es de agradecer que Zavala nos la recuerde y la acreciente con nuevos datos, por si la lección nos sirve de algo ahora.

Extraido integramente de: http://www.elsemanaldigital.com

sábado, 1 de febrero de 2014

LA DIGNIDAD DE SER INFANTA DE ESPAÑA

En las monarquías de la Edad Media, concretamente en la castellana, leonesa, aragonesa o navarra, todos los hijos de los reyes, incluidos los herederos, recibían el título de infante o infanta. La palabra infante deriva del latín infans, infantis (el que no habla). Es por este motivo por el que se les comenzó a llamar así a los hijos de los reyes desde su nacimiento. Como dato curioso, comentaré que a los soldados que procuraban protección a los infantes se les denominaba infantería. Con el tiempo se nombró así a todos los ejércitos que iban a pie.


El título de Príncipe de Asturias fue creado por Juan I de Castilla en el siglo XIV con motivo del enlace matrimonial de su primogénito el Infante don Enrique con Catalina de Lancaster, nieta de Pedro el Cruel. Este nuevo título fue concedido a partir de entonces a todos los herederos de la Corona.

Los hijos de los infantes, desde que nacen, adquieren la dignidad de Grandes de España mientras que los de los Príncipes de Asturias obtienen la de Infante. El hijo o hija primogénito/a de los príncipes tomará, desde el momento que se produzca el hecho de llamamiento, el título de Príncipe de Asturias junto con los demás vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España...

sábado, 5 de octubre de 2013

LA MONARQUÍA ACTUAL ES ILEGAL


La mayoría de los países que durante su historia han sufrido crímenes de lesa humanidad, han condenado y ajusticiado a los responsables de las dictaduras militares o regímenes autoritarios que los provocaron. Estos son los casos recientes de Argentina y Chile, donde se han perseguido a los responsables de la dictadura del general Videla y Augusto Pinochet respectivamente. De la misma forma en Alemania, la apología al nazismo esta prohibida y perseguida por Ley.

Para nuestra vergüenza internacional, esto no ha sucedido en España. La dictadura franquista no ha sido declarada ilegal; los responsables de los crímenes han vivido impunemente y para mayor escarnio el dictador antes de morir en la cama, nombró como sucesor y heredero de su legado al rey Juan Carlos I.




Antes profundizar en la legalidad de la monarquía actual, vamos a recodar algunas consideraciones que en nuestra opinión son ineludibles.

El gobierno de la Segunda República fue emanado del pueblo en elecciones de 12 de abril de 1931. El rey Alfonso XIII tras conocer la victoria de los partidos republicanos abandona el país. No lo hizo como se ha escrito en la mayoría de los libros de historia “por su amor a España y para salvar al país de una guerra civil”. La realidad, fue que el rey tuvo miedo de correr la misma suerte que el zar Nicolás segundo. El rey huyó despavorido, dejando atrás incluso a su mujer quién tomo otro camino, ya que el rey partió de Cartagena en un barco rumbo a Marsella y el resto de la familia marchó en tren a Francia. Por otra parte, es importante conocer que el monarca salió de España con el equivalente a 48 millones de euros depositados en bancos de Paris y Londres...