sábado, 25 de mayo de 2013

ACCIÓN DIRECTA POR LA VIVIENDA : LAS NUEVAS OCUPACIONES

 
  • Cada vez hay más familias desahuciadas que pasan a la acción ocupando viviendas vacías de bancos nacionalizados y forzando a los poderes públicos y privados a negociar un alquiler social.
  • La PAH en Cataluña y el 15M en Sevilla están liderando esta lucha que se aleja del tópico okupa.
  • “Son realojos reivindicativos”, explican.


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    La corrala Utopía es un experimento pionero. Vecinas realojadas en pisos vacíos que quieren negociar un alquiler social. Hay ya 10 en toda Sevilla. Las ilustraciones forman parte de un reportaje que hizo en octubre de 2012 Inma Serrano.
     
     
    En Vallecas, uno de los barrios más combativos de Madrid, hay un bloque de viviendas que lleva años vacío. Bueno, vacío no. “Allí se está dando uno de los procesos de ocupación más interesantes de Madrid, al ser transversal y variado. Así se logra que gente con más dificultades para ocupar –familias con niños o ancianos, gente sin papeles– puedan hacerlo”, comenta Gonzalo, un activista de la Asamblea de Vivienda de la capital que acaba de llegar de Sevilla, donde pasó una semana aprendiendo del movimiento de las Corralas, un experimento reivindicativo que se extiende como mancha de aceite. Un año después de que 20 familias (hoy son 36) se realojaran en un piso vacío del barrio de la Macarena, ya son 4 corralas más en Sevilla, otras 5 en la provincia y, desde hace un par de meses, tres más en Málaga (que se suman a Er Barko, de 2009). Casi todas tienen nombres tan importantes como la Utopía, palabras que permiten alumbrar que otro mundo es posible: Ilusión, Esperanza, Liberación, Unión, Libertad, Alegría…
    Si las cifras que hunden el país son alarmantes (26% de paro, 21% de pobreza), en Andalucía superan lo catastrófico, con un 36% de paro y un 31% de pobreza. La tasa de desempleo juvenil roza el 65% y un tercio de los empleados son eventuales, o sea, precarios. Además, es la comunidad con más ejecuciones hipotecarias y acumula medio millón de casas vacías (3,5 en todo el Estado). “Allí la cosa está más jodida”, comenta Gonzalo. “En Madrid la gran mayoría de afectados por la hipoteca o el alquiler no ha traspasado la línea. Antes se prefiere ir con los padres o el hermano que hacer público tu caso y optar por la ocupación. Pero de aquí a un año, el colchón familiar se acabará rompiendo”.
    Para este activista, hay otra razón por la que en Andalucía se están dando estos procesos que podrían tener un equivalente en Cataluña, donde la Obra Social de la PAH ha “liberado” ya ocho bloques de viviendas en Sabadell para familias desahuciadas que piden alquiler social (incluso abren cuentas corrientes para depositar un 30% de sus ingresos y negociar uno de los tres puntos de mínimos de una ILP pisoteada en el Congreso, con la reforma de la ley hipotecaria que ahora se debate en el Senado).
    “En Andalucía”, explica Gonzalo, “el movimiento por la vivienda está muy coordinado. Llevan luchando desde los años 80, mucho antes que V de Vivienda. En la Intercomisión de Vivienda [alma del 15M sevillano] trabajan muchos grupos [la Plataforma de Derechos Humanos –PDH–, la Liga de Inquilinos, los Puntos de Información de Vivienda y Encuentro –PIVEs–, la PAH, formada allí en 2012], cada uno centrado en un solo aspecto, y cuentan con planes anuales, mientras que aquí estamos debatiendo qué hacer mañana. Cada realojo de las corralas se prepara con cinco meses de antelación. Se debate de manera horizontal qué se permite y qué no, cómo comportarse, cómo repartir las tareas y convivir”.
    El proceso de realojo de las corralas tiene en la ocupación de San Bernardo, 52 un referente claro (aquí un docu contando la historia). Antonio Buenavida, impresor en paro, fue uno de los promotores. No fue una okupación con k, de tipo cresta. Lo llevaron a cabo familias que malvivían en casas ruinosas por la desidia de los caseros en un barrio céntrico sevillano (San Bernardo) muy jugoso para la especulación inmobiliaria. Por ello, los poderes iniciaron en los 90 un proceso de gentrificación para desalojar a los vecinos de toda la vida y vender los pisos a gente con más dinero. Pasó décadas antes en Triana, de donde desalojaron a cientos de gitanos que fueron a parar a las 3.000 viviendas, una barriada donde convive el arte flamenco, la droga y las mafias que controlan pisos enteros. En San Bernardo, además de dejar morir las casas, la presión tuvo un cruel protagonista: los asustaviejas, gente de promotoras haciendo mobbing inmobiliario, presencial y por teléfono. De esta forma, el barrio en 2005 sólo contaba con dos bares de siempre (en uno de ellos se rodó Solas) que terminaron cerrando, y con 200 personas de toda la vida. El resto se había ido. Ese año, Antonio, que acababa de montar la Liga de Inquilinos, maquinó la ocupación del nº52, que llevaba años vacío, tras cruzarse una mañana con su vecino Paco, que leía el periódico en una terraza. “Cómo está la cosa… ¡Terminaremos instalándonos en el nº 52!” Esa noche, Antonio no pudo dormir. Y empezó a organizarse. Llamó a activistas para apoyar la acción y ocupó el edificio con 11 familias de renta antigua cuyas casas, apuntaladas con barras metálicas, se caían a pedazos.
    “Mi casa también era de renta antigua”, comenta Antonio en la terraza con plantas y huerto urbano del piso que ocupó en 2005. “Pero pagaba 242 € por 40 metros cuadrados que se caían a pedazos. Estas cosas pasan con la renta antigua desde la ley Boyer de 1987”. Por la casa de este histórico activista por la lucha de la vivienda (protagonizó a finales de los 70 otro mítico realojo en Palma de Mallorca, Salvem El Puig, donde vivía a los 19 años), ha pasado mucha gente. Ha sido centro de reuniones de un sin fín de activistas, desde Ada Colau al abogado creador de los PIVEs (José Ignacio Aguilar) o a Ramón Fernández, el autor de El tsunami urbanizador, toda una biblia para los militantes de la vivienda.
    Antonio recuerda con nostalgia la última lucha del barrio que le vio nacer. “Los primeros días fueron preciosos. Vino todo el mundo y trabajamos los medios con mimo, en ruedas de prensa con sus perejiles… Hasta instalamos una pantalla donde poníamos cine para el barrio, películas como La estrategia del caracol… Y aunque hayamos ganado, pues no hubo desalojo y la mitad de las familias tienen su caso normalizado y pagan alquiler social, el barrio se perdió. Antes era obrero y cohesionado, y ahora es más bien de élite. Nada que ver. Los vecinos entran y salen en coche de sus garajes y apenas hay vida comunitaria”.
    Del salón, donde suena flamenco, saca a la terraza una inmensa carpeta azul con todos los recortes de una lucha, la del nº 52, que la prensa bautizó como la de las “abuelas ocupas”. Desgrana anécdotas de estos ocho años. “Simpatizo con la k de okupa pero a esto lo llamamos realojo reivindicativo. ¡Ya nos llamarán ellos okupas!”. Cree que habrá más procesos de ocupación en España como el de las corralas (al que le rechina algo su independencia y que “no naveguen todas por igual”) pero sabe que será complicado. “Hace falta mucha capacidad de comunicación e inteligencia emocional. Que la gente se empodere y haga suya esta lucha. Pero es difícil porque estamos hechos polvo”.


    
    Ella es IRMA y vive en el tercero derecha, en la corrala Utopía, hace seis meses. Es asistente social y la que se encarga de las negociaciones como portavoz de la corrala.


    Comunicación e inteligencia emocional se ven a raudales en la corrala Utopía. Nada más llegar a este bloque aislado ­–vacío desde que se construyó hace tres años– se vislumbran sábanas que cuelgan de los balcones con mensajes de lucha. En el portal hay un cartel con el horario de limpieza y otro donde se detallan las reuniones semanales de sus comisiones: organización, comunicación, convivencia, dinamización, limpieza, acción política, recursos y mantenimiento. Te cambia el ánimo rodear el edificio y leer los graffitis que iluminan este símbolo que ha salido en periódicos de todo el mundo. “Ladran, luego cabalgamos”. “Chávez no ha muerto”. “Pueden cortarnos el agua y la luz, pero jamás las alas”. Un largo poema de Benedetti. O este último: “El poder de la fuerza o de la comunicación. ¿Elegimos?”. Y para comunicar con verbo ágil las razones de este realojo, baja a abrir la puerta Irma, asistente social en paro que vive en el 3º derecha con su amiga Montse, asistente social en paro.


    Ella es MONTSE. Comparte piso con Irma. También es trabajadora social. También en paro. “Esto aparte de nuestro piso es el cuartel general. Es tímida y lo pasa mal mientras la retrato. “Nunca nadie me ha hecho un dibujo”.


    A principios de 2012, un grupo de afectados que se reunía en torno al PIVE del barrio de Macarena planteó la estrategia de realojo que se concretó en mayo. A los 15 días les cortaron luz y agua. “Al ser un edificio aislado nos vimos sitiadas. Cada vecino se las arregló con hornillos, generadores o velas. Y en verano lo pasamos fatal, imagínate, con ese termómetro marcado 49 ºC. Tras mucha presión, pusieron una fuente abajo. Es como un centro social, allí hablamos de nuestros problemas cuando bajamos con las garrafas”.


    MANOLI habla muchísimo. Irma me ha traído a verla. “¿Qué capítulo quieres que te cuente de mi vida? Este es uno de muchos…”. Me cuenta sin pestañear todo lo referente a la historia de su piso en la corrala. Es el segundo derecha. Su hija también está en Utopía. “Sé desde el principio la situación en que nosotros nos encontramos. Yo no estoy aquí empeñá. Pero, hija, hay que vivir sin miedo. Si me llevan los municipales, pues que me lleven. Yo no he hecho ná malo. Pero hay que echarle coraje a la vida, y aquí estamos”. Manoli vive con sus dos hijos y su nieta Ainhoa. “Yo busqué de tó de tó pa que no subastaran el piso de mi hija. Pero nos quedamos sin dinero. La abogado del 15M nos dijo que nos teníamos que ir… y cuando vinimos sabíamos a lo que veníamos. Había luz y agua pero los albañiles habían picado las tuberías y hecho destrozos en las casas porque no habían cobrado un duro. Nosotros hemos arreglado los desperfectos, yo he puesto la encimera sola. Pero no pongo cortinas hasta que no tenga papeles por delante. Esto no es mío. Pero es absurdo que ellos me quiten mi casa y yo no pueda venir a una casa que está cerrada. Aquí me meto de momento”. Me da la sensación de que este capítulo de la vida de Manoli no es el primero ni va a ser el último. Es una mujer que lucha, acostumbrada a tirar p’adelante con lo que sea. Habla de política, de leyes, de las cosas de todos los días. Tiene opinión formada y clara. Si le vienen muchas más de estas, va a enfrentar la vida como hasta ahora. “Al toro por los cuernos".


    En el año que llevan los ataques no han cesado, sobre todo del Ayuntamiento (PP). Intentos de dividir a las vecinas ofreciendo a algunas otro realojo o amenazando con quitar ayudas o la custodia de los hijos. “Con tanto miedo y necesidad, las vecinas han sido de una firmeza maravillosa”, cuenta Irma (35 años). “Elegimos llamarla corrala porque no queríamos replicar una forma de vida sin reconocernos por los pasillos. Como decía una amiga, practicamos la revolución de la yerbabuena: poder pedirle azúcar o una ramita a tu vecina. Aquí vivimos 36 familias del barrio. Hay de todo: familias de tres generaciones (las de Ana y Manuela, las matriarcas), desahuciados con hipoteca, amigas como nosotras que no puede acceder a una vivienda, gente sola, desalojados de vivienda pública que pagaban 450 €… Quisimos hacer pública la ocupación para visibilizar este problema social que deja a la gente en la calle habiendo tantas casas vacías”. Y, para ello, tras ocupar el bloque se repitieron los escritos, manifestaciones y encierros para poder negociar con el Ayuntamiento, la Junta e IberCaja, propietaria del bloque tras quebrar la inmobiliaria. Han sido meses de tira y afloja que ahora parecen ver la luz tras la promesa del defensor del pueblo de que tendrían un año de alquiler social y tras las declaraciones a la SER del presidente de la entidad: “Preferimos que las viviendas estén ocupadas pagando una renta de 100 € que tenerlas deshabitadas”. Pero aun así (y aunque pactaron que no se adelantarían los trámites judiciales) los 56 vecinos declaran esta semana como imputados ante la jueza.


    AINHOA es nieta de Manoli. Cuando llego está haciendo los deberes. Me hace gracia porque es viernes por la tarde. Me abraza sin conocerme de nada. Luego me pregunta: “¿Tú quién eres?”. Está esperando que la dibuje después de dibujar a su abuela. Pregunta todo el rato sobre lo que estoy dibujando. Dice que no le gusta el cole pero sí dibujar. Ella es una de los 70 niños que habitan la corrala. En el tiempo que llevan ahí, han nacido dos chiquillos. El último la semana pasada.


    Hay nervios, claro, pero saben que cuentan con la fuerza de la unión. Y no se van a rendir. Están presionando a la Junta andaluza (PSOE+IU) para que se declare el estado de Emergencia Habitacional (“que en el país haya un tsunami en el tema de vivienda es un marrón internacional” –cuenta Gonzalo en Madrid– “y judicialmente abre muchas posibilidades”) y por la presión de gente como ellas la Junta ha cambiado las leyes, estableciendo sanciones a los bancos con viviendas vacías por más de 6 meses o llegando a la expropiación. En Canarias (CC) han calcado esta reforma legislativa pues allá, asegura Irma, el movimiento ciudadano por la vivienda también es muy potente. “Nos van a tener de chivatos por la vida para que bancos e inmobiliarias sientan nuestro aliento en la nuca”, dice. “El decreto es un respiro importante. Hará que bajen los alquileres y abre nuevos campos de trabajo. Pero aún queda mucho para que la vivienda sea un derecho y no un negocio”.

    Marcos Rebollo Fidalgo
    Desobedientes
    Periodismohumano

     

    miércoles, 15 de mayo de 2013

    LA CARA OCULTA DE LA HISTORIA : CAMPSA, Y LA GUERRA CÍVIL

     
    José Calvo Sotelo y la creación de Campsa (Compañía arrendataria del Monopolio de Petróleos S.A.)

    El 13 de septiembre de 1923 llegó al poder, mediante un golpe de Estado, afortunadamente sin víctimas, y con el visto bueno del rey Alfonso XIII, el General Miguel Primo de Rivera y Orbaneja.



    Alfonso XIII
    En 1927, al amparo de la Ley del Monopolio de Petróleos promulgada ese mismo año, el ministro de Hacienda durante la dictadura del General Primo de Rivera, D. José Calvo Sotelo, se encargó de la creación de Campsa. En sus propias palabras:

    ...“Comencé a elaborar mentalmente el diseño de un monopolio sobre los petróleos... Un monopolio, para ser viable, debe recaer sobre artículos exóticos, por lo menos ab initio... El petróleo, por desgracia, es artículo de forzosa importación...”

    ...”El petróleo estaba monopolizado de hecho. Hasta 1925, los dos grandes trusts internacionales –la Standard y la Shell- se repartían amigablemente el mercado español...”

    ...”En modo alguno convenía suscitar la sospecha. En esta materia petrolera, una indiscreción cualquiera, por leve que pareciese, podía resultar mortal. Los poderes petrolíferos internacionales son de una capacidad de reacción y de una despreocupación de medios tan formidables, que para ellos no existe enemigo. Tenía que proceder, por lo tanto, con cautela suprema e inquirir sin darle importancia a la búsqueda y aún disfrazándola...”

    ...”La magna empresa, de acometerse, nutriría las arcas del Tesoro, pero al propio tiempo había de ser apta para fortificar nuestra industria naval, perfeccionar y desenvolver la del refino, estimular los sondeos y estudios procarburante nacional y, en suma, independizar a España, más o menos totalmente, en el orden petrolífero...”

    ...”Al mes de haber resuelto el concurso... recibía en el Ministerio de Hacienda la visita de Sir Deterding, figura preeminente del negocio petrolífero, paralelo de Mr. Rockefeller, emperador vitalicio e indiscutido de estas singulares finanzas que avasallan a los pueblos contemporáneos. Sir Deterding, a quien llaman “el Napoleón del petróleo”, escueto, sajón, vino de Londres exclusivamente para entrevistarse conmigo. Creía yo, cuando se me indicaron sus deseos, que para ofrecerme alguna fórmula de colaboración con el monopolio. Pero no: era para algo mucho más grave. Para pedirme que dejase sin efecto la adjudicación... El insistía, inflexible, intransigente en su demanda. La formulaba, persuadido de su gravedad, pero también de que detrás de él, respaldándole, gravitaba la potencia financiera más encumbrada del mundo.

    Y ante mis negativas, que, sin duda, le crisparon, aunque su exquisita corrección británica velara la ira, él adujo:

    ‘Bien, allá ustedes; el monopolio podrá nacer; vivirá uno o dos años...”

    ...”Míster Deterding salió de mi despacho enojado. No podía imaginarse que un ministro de una nación modesta fuera capaz de oponer tan resuelta pugna a sus pretensiones. Aún intentó renovarlas ante el Jefe del gobierno (Primo de Rivera). Este repuso lo que yo, en parecidos términos y con mucha más autoridad, y, además me llamó a la conferencia.

    En aquellas dos entrevistas, España había escrito una página de entereza y gallardía. El monopolio comenzó su vida el 1º de enero de 1928...”


    José Calvo Sotela, Mnistro de Hacienda

    Primo de Rivera y Calvo Sotelo pagarían muy cara su osadía. Se habían interpuesto en el camino de la Royal Dutch Shell, propiedad de las coronas británica y holandesa, con capital de los Rothschild, que también financiaban a la "competencia americana", los Rockefeller y su Standard Oil.

    Por cierto, no sé si Henri Wilhelm August Deterding sería o no escueto, pero lo que no era es sajón, puesto que era origen holandés, ya que había nacido en Amsterdam.

    La campaña comenzó de inmediato y se hizo popular la frase “Como Acaparan Millones Primo, Sotelo y Anido”. (Primo de Rivera, José Calvo Sotelo y Severiano Martínez Anido).


    El general Miguel Primo de Rivera

    Miguel Primo de Rivera y Orbaneja vio deteriorada su relación con el rey. Contra él conspiraban también el ejército y los republicanos. Tuvo que presentar su dimisión el 28 de enero de 1930dos años después de la creación del Monopolio-, exiliándose en París, donde murió mes y medio más tarde. ¿Casualidad o conspiración?

    Ahora tocaba desmontar el régimen. Bueno o malo, había apoyado a Primo de Rivera. Por lo tanto, a Calvo Sotelo. Por lo tanto, a la creación del Monopolio. Y los poderes fácticos internacionales no se preocupan de los regímenes en el poder, sino de sus intereses económicos.

    El 12 de abril de 1931 se convocaron elecciones municipales. Las candidaturas republicanas vencieron en las principales ciudades. El rey Allfonso XIII abandonó el país ese mismo día, con el fin de “evitar una guerra civil”. La república se proclamó el día 14 de abril.

    El motivo aducido por el rey era una mentira total. No evitó la guerra civil, que comenzó el día 18 de julio de 1936, y poco después (el 1 de agosto), don Juan de Borbón apareció por los Pirineos a ver si conseguía capitalizar la situación, haciendo que a la conclusión del conflicto se restaurara la monarquía. En su propia persona, por supuesto. Afortunadamente, el General Mola no le hizo el menor caso y al día siguiente lo puso al otro lado de la frontera. Los borbones huyeron por miedo y luego intentaron volver al trono sobre los cadáveres de sus "súbditos".


    El 13 de julio de 1936, guardias de asalto al mando del capitán de la Guardia Civil Fernando Cortés, se presentaron en el domicilio de Calvo Sotelo y procedieron a detenerle. No llegó a la comisaría. En el interior del vehículo que lo trasladaba recibió dos disparos en la nuca. Su cadáver fue abandonado en el cementerio del Este.




    Su muerte sirvió de pretexto para el golpe de Estado del 18 de julio de 1936.

    Dos exilios y dos muertes de quienes favorecieron el monopolio, un cambio de régimen y una guerra civil (con medio millón de muertos). El precio del barril de petróleo es mayor de lo que parece.

    La Standard Oil de Rockefeller fue considerada un monopolio por la Corte Suprema de los Estados Unidos, y fue obligada a fraccionarse en varias compañías menores al amparo de la Ley Anti-Trust Sherman de 1890. Las más importantes fueron Exxon, Mobil, Chevron y Amoco. Fue un cambio meramente cosmético. El poder seguía estando en las mismas manos. Ahora las siete hermanas (Exxon-Esso, Gulf, Texaco, Mobil, Socal-Chevron, Shell y BP) siguen controlando el mercado mundial del petróleo.

    Campsa sobrevivió a la guerra civil y a la dictadura de Franco. Pero desapareció en 1986 con la creación de Repsol, cincuenta años después de comenzada la guerra civil.

    Exxon y Shell volvieron a tener las manos libres en España.




    Las guerras de Kuwait, Irak y Libia, y los acontecimientos políticos de Venezuela no se pueden comprender sin considerar que todos estos países están entre los principales productores de petróleo. Y existe otro, que produce más que todos ellos, que todavía está bajo la lupa: Irán. Veremos que sucede con este país a corto/medio plazo.
     
    N. Nozick

    domingo, 5 de mayo de 2013

    FRANCISCO FRANCO: GANAR UNA GUERRA PARA INVERTIR EN LADRILLO

    Según cuenta Javier Otero de la revista Tiempo Francisco Franco, al acabar la guerra, tenía una cuenta corriente con 34 millones de pesetas.  Un dinero que Franco invirtió en bolsa y en la compra de terrenos. Es el origen de una fortuna de la familia. El dinero trae dinero porque años más tarde se aprovecharon de la burbuja con negocios inmobiliarios con casi el 700% de beneficio. Joyas, cuadros, casas, aparcamientos, fincas, chalets, palacios, terrenos en Madrid o Galicia son algunas de las propiedades de la familia valorada en más de cien millones.
     
    Los Franco son ahora caseros. Se han abierto camino en el negocio de los minipisos, pero también tienen intereses hasta bajo tierra: son dueños de un buen número de  parkings en las principales zonas de Madrid.
     
     
     
    El 20 de noviembre de 1975, los Franco perdieron todo el poder, pero retuvieron algo más importante: el dinero. Como icono, los Franco se desmoronaron con el franquismo. De la cúspide, de ser el perejil de cada cóctel y la escopeta de cada cacería, cayeron por unos años en el foso de los apestados sociales, aquellos a quienes conviene rehuir porque contaminan. Malas compañías. Lo peor en un país proclive a favorecer arribistas sociales. Golpeados por la súbita pérdida de privilegios, unos se dieron al victimismo, otros se replegaron discretamente y alguno hubo que jugó a la provocación, incapaz de admitir que la democracia les estaba tratando infinitamente mejor que el dictador a la democracia. Cuatro días de visita al Pazo de Meirás al mes es el único arañazo público a su patrimonio. La Xunta de Galicia lo cerró en agosto para el veraneo de la familia.
     
    Su viuda, Carmen Polo, cobró hasta su muerte una pensión superior al sueldo de los presidentes Adolfo Suárez y Felipe González. Su única hija y su marido disfrutaron de pasaporte diplomático hasta que caducó en 1986. El Rey les obsequió con un nuevo título nobiliario: el ducado de Franco. Hacienda no investigó sus cuentas. No fueron empujados al exilio, ni su fortuna fue confiscada, como le ocurrió a la familia del dominicano Leónidas Trujillo tras su asesinato en 1961. Ni siquiera aquellos bienes que Franco había recibido como jefe del Estado y que, en puridad, deberían engrosar el patrimonio nacional fueron reclamados por los nuevos gobernantes. A diferencia de los descendientes de Pinochet -procesados por malversación en 2007-, nadie les molestó. Tampoco cuando jugaron con la extrema derecha y encabezaban nostálgicos actos el 20-N. Los Franco se salvaron por uno de los sumideros conciliadores de la Transición.
     
    Carmen Franco Polo es la actual cabeza del emporio inmobiliario tejido por la que fuera primera familia española durante décadas. Precisar su patrimonio es complejo. En el guion de los ricos va escrito en letras mayúsculas la opacidad. Carmen Franco está al frente de sociedades domiciliadas en su propia casa de la calle de los Hermanos Bécquer (Madrid), que gestionan alquileres de pisos, explotan aparcamientos (Atocha 70, por ejemplo) y realizan actividades inmobiliarias y financieras, como Fiolasa, Montecopel, Sargo Consulting o Centro de Agentes Unidos del Calzado Español. Algunas nacieron en democracia, otras se arrastran de los opacos tiempos del régimen.
     
    En los 37 años transcurridos desde la muerte del dictador, los Franco no han destacado como emprendedores o linces de los negocios. Hasta que la epidemia del ladrillo les engordó las cuentas gracias a la recalificación en 2003 de la finca Valdefuentes, cerca de Madrid, habían tenido que ir aligerándose de patrimonio para mantener su tren de vida. Lo describió gráficamente el marqués de Villaverde en 1989: “Llega un momento determinado en que una vaca se queda sin leche y hay que comerse la vaca”.
    Noqueados seguramente con su nuevo papel en la vida, en las primeras décadas hubo sonadas pifias: a Francisco Franco lo detuvieron por furtivismo y le investigaron en Chile por estafa, Cristóbal picoteó en diversos entornos sin sentirse cómodo en ninguno (a los anales pasará su famosa frase, proferida cuando pertenecía al Ejército: “El uniforme me pone cara de gilipollas”, dicho lo cual el teniente tardó dos telediarios en colgar los avíos) hasta que se casó con la modelo y presentadora Jose Toledo; y la madre del clan fue sorprendida en Barajas sacando monedas de oro e insignias para Suiza que juró en rueda de prensa que irían destinadas a un reloj. Un tribunal la exoneró de pagar la multa por contrabando de 6,8 millones de pesetas.
    La vida privada de la mayor, Carmen Martínez-Bordiú, alimentó grandes morbos, teniendo en cuenta que mientras que el país optaba por la vía reformista de la Transición, ella se inclinaba por el rupturismo sin contemplaciones. Abandonó a su primer marido, Alfonso de Borbón, y a sus dos hijos para irse a vivir en París con el anticuario Jean-Marie Rossi, con quien tuvo una hija, Cynthia. Hoy, casada con el cántabro José Campos, sigue siendo la que tiene el perfil más público del clan por sus amoríos y sus exclusivas. Tal vez sea la menos esclava del pasado, ya que ha ido poniéndose la vida por montera a la vista de todos. Es el polo opuesto al grupo de hermanos que eligió la discreción como seña de identidad: Mariola, arquitecta sin ejercicio, casada con Rafael Ardid, nieto de un republicano represaliado; Mery (sin doble erre), que huyó de lo público como un hurón después de la terrible experiencia de estar casada con Jimmy Giménez-Arnau, y Arancha, casada con el abogado coruñés Claudio Quiroga. De forma sorprendente, en los últimos años ha irrumpido con brío en el mundo de la carnaza del entretenimiento Jaime, el benjamín, abogado, exmarido de la modelo Nuria March, denunciado por malos tratos por su novia Ruth Martínez, vendedor de exclusivas en programas basura, adicto a la cocaína y contumaz protagonista de trifulcas violentas.
     
    Para Mariano Sánchez Soler, el periodista que mejor conoce el devenir de los negocios de la familia (publicó un libro, Los Franco S. A., en la editorial Oberon, que es obligada biblia para cualquiera que esté interesado en el tema), las propiedades de los Franco superaban con creces los mil millones de pesetas en 1975. En las siguientes décadas se comieron “algunos trocitos de vaca” y vendieron varios inmuebles, incluido el palacio del Canto del Pico o el chalé que Carmen Martínez-Bordiú transmitió a los embajadores de Venezuela por 150 millones de pesetas. Otra estimación de su fortuna fue ofrecida por Joan Herrera (IU-Iniciativa per Catalunya Verds) en el Congreso de los Diputados el 25 de septiembre de 2007: “Con un sueldo de humilde general, la familia atesoró más de 60.000 millones de las antiguas pesetas”. Herrera había presentado una iniciativa para reclamar un inventario de las propiedades en manos de los Franco que eran patrimonio del Estado y que se estudiasen las vías jurídicas para recuperarlas.
    “Mucha gente que no entiende cómo la familia Franco puede tener tanta fortuna y el Estado quedarse de brazos cruzados, no entenderá que no aprobemos algo de sentido común: que auditemos lo que tienen, que intentemos recuperar lo que era del Estado y que ayudemos a la Xunta a conseguir entrar en el pazo de Meirás”. No prosperó.
     
    La petición de Herrera se había tramitado al calor de lo que estaba ocurriendo con el pazo de la escritora Emilia Pardo Bazán en Sada (A Coruña), comprado mediante colecta forzosa y regalado a Franco en 1937. Un Gobierno bipartito gallego (PSOE-BNG) lo declaró en 2008 bien de interés cultural y obligó a abrirlo al público. Aunque la familia se resistió todo lo que pudo, los tribunales finalmente ordenaron a Carmen Franco que permitiese las visitas cuatro días al mes. Hay lista de espera para pasear por estancias atiborradas de piezas de caza, donde la esencia de Franco se ha comido la de Pardo Bazán. El refuerzo de la seguridad privada en esos días recae sobre el bolsillo de la Xunta, que además permitió cerrar el pazo el pasado agosto para que la familia veranease en él sin contratiempos. Cuatro días de visita al mes al literario pazo es, pues, el único arañazo de lo público sobre el patrimonio privado de los Franco.
     
    La confusión entre una cosa y otra fue total durante el régimen. Franco exhibía la austeridad propia de un africanista, mientras de su familia podríamos decir que no había hecho la mili. Su mujer compraba pisos en las zonas más selectas de Madrid, como el citado edificio de la calle de los Hermanos Bécquer o apartamentos en el paseo de la Castellana, con el objetivo de regalarle uno a cada nieto. El marqués de Villaverde participaba en decenas de empresas por el mero hecho de ser el yernísimo (entre otras: MKT Plasco, Waimer, Metalúrgica Santa Ana, Sanitas, Climesa, Siderúrgica del Norte…). Los españoles inundaban de regalos al general. De todo tipo. Banales y valiosos. Un día, un rebaño de ovejas; otro, el palacio del Canto del Pico, en Torrelodones.
    Paremos en él. Legado por el conde de las Almenas a Franco por haber puesto a España en el camino del que nunca debería haberse apartado, fue declarado museo del Estado en 1955, en buena parte fruto de la rapiña de otros monasterios y castillos (esa es otra historia). En este edificio, donde Antonio Maura murió y el general Miaja dirigió la batalla de Brunete, se almacenaron durante años los presentes entregados a Franco. Hasta que la Transición trajo consigo el saqueo anónimo de su contenido, el desinterés de la familia y finalmente su conversión en liquidez. Carmen Franco lo vendió por 320 millones de pesetas a un empresario hotelero en 1988.
     
    El Canto del Pico es el perfecto ejemplo del ventajismo de la familia, que aprovechó la nula separación de la esfera pública de la privada durante el régimen. El dictador derogó la ley de patrimonio de la Segunda República, que en 1931 se había incautado de bienes privados de la familia real, y dictó en su lugar una vaga norma. Según los expertos, no decía ni blanco ni negro, no establecía fronteras entre lo que debía ir a parar al bolsillo de Franco o al del Estado. Y donde no hablaba la ley, actuó la familia: los regalos al jefe del Estado de cuatro décadas han cimentado parte de la fortuna personal de los Franco. Similar trato recibieron todos los documentos del militar, que sus descendientes se llevaron consigo hasta que se depositaron en la Fundación Francisco Franco, donde durante años vetaron el acceso a los investigadores de fidelidad no acreditada.
    La digitalización de los fondos, pagada con una subvención del Gobierno en tiempos del PP, permitió que el Estado se hiciese con una copia que puede consultarse en el Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca, aunque sin la certeza de saber si el material ha sido expurgado respecto al original.
     
    En su día, el dictador había temido por los suyos. Desconfió que, tras su muerte, peligrase su fortuna y se curó en salud. Jamás lo sabría, pero ató con más eficacia el destino de su familia que el de su país. Mariano Sánchez Soler asegura que Franco legó en su testamento dos millones de pesetas (12.000 euros) a cada nieto (Carmen, Mariola, Francisco, Mery, Cristóbal, Arancha y Jaime), la cantidad resultante de sus ingresos como militar.
    Lo jugoso estaba en manos de su hija, Carmen Franco Polo, y sociedades controladas por testaferros como José Luis Sanchiz, tío del yerno del dictador, el marqués de Villaverde, desde antes de 1975. Otras propiedades, como el palacio coruñés de Cornide, figuraban a nombre de su esposa desde que Pedro Barrié de la Maza, pagado con el título de conde de Fenosa, acudió a una subasta amañada para comprar el edificio y regalárselo a Carmen Polo.
    Incluso su nieto Francisco Franco Martínez-Bordiú confiesa su sorpresa al descubrir la extraña maniobra legal que ejecutó el dictador para blindar la titularidad de su hija sobre la finca Valdefuentes, una explotación de 850 hectáreas entre Móstoles y Arroyomolinos, comprada en 1952 a Luis de Figueroa, conde de Romanones, mediante un intermediario (el citado Sanchiz).
    La propiedad, adquirida originalmente para alojar un rebaño de ovejas que alguien donó a Franco, se convirtió, gracias a la última juerga inmobiliaria de la democracia, en el maná del clan, feliz ante la decisión del Ayuntamiento de Arroyomolinos de recalificar 3,3 millones de metros cuadrados rústicos como urbanizables para construir viviendas, un centro comercial y un polígono industrial junto al complejo Xanadú. En vida, el dictador prohibió su desarrollo urbanístico y experimentó con cultivos, uno de sus pasatiempos predilectos por su cercanía a Madrid, incapaz de imaginar que la Transición la mudaría en plató de películas eróticas y de terror por decisión de su nieto favorito, Francisco, y que la explosión inmobiliaria de comienzos del siglo XXI la convertiría en un gigantesco pelotazo. El futuro familiar, a la postre, quedó bien atado.
     
    La única ley feminista de Franco se gestó para saciar su ego masculino: en 1954 se aprobó una norma que permitía cambiar los apellidos -y anteponer el de la madre- para facilitar que su tercer nieto -y primer varón- pudiese heredar su nombre. De justicia es aclarar que la propuesta partió del conde de Argillo, padre del marqués de Villaverde, procurador en las Cortes franquistas y consuegro jabonoso. Nadie entonces barruntaría que con el tiempo sería una losa tan pesada como la cruz del Valle de los Caídos. Francisco Franco Martínez-Bordiú se ha avergonzado a menudo al escuchar que le llamaban por megafonía y ha soportado decenas de chistes telefónicos, coronados con el clásico “y yo soy Colón, claro”. A punto de cumplir 67 años, ha decidido que es hora de reivindicar en público al hombre que le dio el nombre y que le contagió la devoción por la caza y la pesca. Y al que no considera un dictador.
     
    En ‘La naturaleza de Franco’ (La Esfera de los Libros) proporciona el amable semblante de un abuelo en su faceta privada visto por su nieto favorito. Comprensible. El dislate arranca cuando el Franco nieto da pinceladas del Franco público. “Y del mismo modo que no temo afirmar que mi abuelo era un socialista, tampoco creo que esté cegado por la cercanía y el cariño cuando afirmo que también fue uno de los mayores conservacionistas del país”. Este protector de hombres, animales y plantas fue también un “legalista” convencido y un defensor de la meritocracia. Prueba de ello, según su nieto, es que “no le importaba que a algunos ministros le gustasen los señores” y que mantuviese algunos cargos públicos en la universidad o la justicia que no simpatizaban con él. Se olvida de citar, sin embargo, a los miles de funcionarios depurados de un tajo por su dudosa fidelidad al régimen y de la persecución legal de homosexuales, internados a veces en centros especiales donde les sometían a salvajes tratamientos para “curarles”.
    La historia vuelve a saltar por los aires en otros pasajes del libro donde afirma que defendía las lenguas “regionales” -el gran ejemplo es que los marineros del ‘Azor’ hablaban gallego y euskera- y que fue un gran protector de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. (Cita algunos diplomáticos franquistas que salvaron vidas -los hubo-, pero olvida el campo de concentración de Miranda del Ebro donde se internaron a miles de refugiados que huían de los nazis). En conclusión: “Yo no conocí al autócrata, ni tampoco al héroe de Africa o de la cruzada nacional. Para mí solo era mi abuelo”.
     
    Pazo de Meirás. En diciembre de 1939, con pompa eclesiástica, la Diputación de A Coruña entrega el título de propiedad de las Torres de Meirás en “ofrenda-donación al fundador del Nuevo Imperio, jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España”. La propiedad de 66.792 metros cuadrados, ubicada en Sada (A Coruña), había sido refugio de la escritora Emilia Pardo Bazán. Se compra en plena Guerra Civil gracias a donativos públicos y una colecta forzosa. Se regala a Franco, aunque figura a nombre de su esposa, Carmen Polo.
     
    Palacio del Canto del Pico. Construido en 1920 en Torrelodones (Madrid) sobre una finca de 820.000 metros cuadrados del conde de las Almenas, que decidió legársela a Franco “aun cuando no tengo el gusto de conocerle, por su grandiosa reconquista de España”, según consta en el Registro de la Propiedad de San Lorenzo de El Escorial. Carmen Franco lo vendió por 320 millones de pesetas (1,9 millones de euros) en 1988.
     
    Casa de Cornide. Adquirida en subasta en 1962 por Pedro Barrié de la Maza, fundador de Fenosa y propietario del Banco Pastor, íntimo de Franco, que la cedió a Carmen Polo. Aún sirve de residencia de verano de la familia en A Coruña.

    Fuente: Periodistadeopinión

    EL SAQUEO CORONADO : LA DEUDA ILEGÍTIMA DEL BILLÓN DE EUROS

    Uno de  los temas del que los financieros y los políticos no quieren ni oír hablar es de la deuda ilegítima, sucia, irregular, ilegal o como se la quiere llamar, que corresponde exactamente a lo que se han llevado de la administración pública y de los particulares los especuladores financieros, promotores inmobiliarios, brokers de la bolsa y los políticos, aprovechando el boom económico. Eso  que ahora tenemos que pagar todos los españoles. Además, habría que sumar los datos del fraude o del “escamoteo” fiscal que practican los millonarios españoles, junto a la Iglesia Católica o los futbolistas. En total, más de un tercio de la deuda soberana actual, cifrada en cerca del billón de euros se considera “ilegítima”, en una palabra que corresponde a lo que todos esos personajes e instituciones se han llevado al estilo Iñaki Urdangarín.
     
    Más de la tercera parte de lo que debe el Estado se lo han llevado aventureros inmobiliarios, empresas constructoras, banqueros, políticos, la iglesia o los futbolistas. TRESCIENTOS MIL MILLONES DE EUROS. Ellos han saqueado el país.
     
    


     
    LA FINANCIACIÓN DE LOS AVENTUREROS INMOBILIARIOS: ENTRE 100.000 Y 200.000 MILLONES DE EUROS
    Entre el año 2000 y el 2008, los grandes bancos privados españoles se dedicaron a engordar artificialmente sus propias promotoras inmobiliarias para venderlas a aventureros que se hicieron millonarios comprando suelo rústico para posteriormente “untar” a los Ayuntamientos y concejales para que se lo recalificaran y construir viviendas a precios desorbitados, diez o doce veces más que su valor real. Uno de estos aventureros, Luis del Rivero y sus socios de una pequeña constructora, Sacyr, compraron Vallehermoso al Santander. Parte del dinero que pagó el constructor murciano salió del mismo banco en forma de crédito, y otra parte de las cajas de ahorro que hoy están en proceso de desaparición, precisamente por el peso de ésta deuda.
    También parte de la deuda sucia de las cajas de ahorros y bancos se “gastó” en la compra del 30% de Repsol con la que Luis del Rivero quería coronar su imperio. En total, cerca de 10.000 millones de euros, que finalmente tendremos que pagar todos. Lo mismo que ocurrió con Luis Portillo, otro aventurero, manchego, que adquirió la inmobiliaria a la Caixa y que acabó quebrando y cargando su deuda sobre las cajas de ahorro.
    Lo mismo o parecido se podría decir de los Fernando Martín (Martinsa), Manuel Jove (Fadesa), Rafael Santamaría (Reyal Urbis) los Serratosa y Joaquín Rivero (Metrovacesa), que compraron la inmobiliaria de Tabacalera, privatizada, los hermanos Nozaleda (Nozar) y todo un grupo de “nuevos ricos” que hoy han perdido sus empresas o las tienen en quiebra o suspensión de pagos. La cifra de pérdidas que han dejado, principalmente, en las cajas de ahorro -Cajamadrid y Bancaja (Bankia) entre ellas- ascenderán a no menos de 100.000 millones de euros si sumamos a grandes y chicos.
    Eso es más o menos lo que va a costar el “banco malo” que quiere hacer el Gobierno y el que no quieren financiar las entidades privadas. Algunos expertos consideran que si el suelo rústico comprado por estos aventureros inmobiliarios no se recalifica o se usa para otros fines, la deuda sucia por este concepto podría subir al doble.



    LA CORRUPCIÓN DE LOS POLÍTICOS: ENTRE 600 Y 1.000 MILLONES DE EUROS
    

 
    Una lista que circula por Internet da la cifra de 127 cargos políticos que están inmersos en graves imputaciones de corrupción, en muchos casos también por haberse beneficiado de la “burbuja inmobiliaria”. Hay otros muchos políticos, como el ex presidente del Congreso, que se han hecho ricos y nadie sabe cómo ha sido. La fortuna de José Bono y de su mujer se cifra en más de un millón de euros, partiendo de un patrimonio prácticamente de cero. Las sospechas de corrupción comenzaron tras las primeras elecciones municipales y alcanzó enseguida a algunos alcaldes, como el de Vigo, el socialista Manuel Soto, que se defendió llamando fascistas a los periodistas que le preguntaban por su famoso chalet. Cerca de 250 personas, la mayor parte alcaldes y concejales, además de otros políticos, se encuentran imputadas actualmente en casos de corrupción en la Comunitat Valenciana. No menos de mil y pico alcaldes y concejales de toda España podrían haberse llevado no menos de 600.000 euros por cabeza, lo que nos daría otros 600 millones de euros, tirando por lo bajo. Por supuesto, muy poco han sido juzgados, ninguno ha devuelto el dinero y la mayor parte siguen contando con el apoyo de sus partidos.


     
    LA FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS A TRAVÉS DEL PGOU: ENTRE 60.000 Y 100.000 MILLONES DE EUROS
    

 
    Bastaría con que una comisión de investigación interrogase a los miles de promotores inmobiliarios que han trabajado en los municipios españoles entre 1980 y la actualidad, para descubrir que por cada casa que construían tenían que dar un “impuesto revolucionario” a cada uno de los partidos presentes en el ayuntamiento en cuestión. Ese “óbolo” era, en el año 1998, antes de entrar en el euro, de 100.000 de las antiguas pesetas (600 euros actuales) que iban normalmente al PP y al PSOE, pero también a IU si tenía presencia municipal. En ese año, el precio de una casa de precio protegido iba de 10 a 14 millones de pesetas. Al subir los precios, la “contribución” de los promotores a los partidos fue subiendo hasta llegar en algunos lugares a los 6.000 euros por casa, 18.000 euro en total para los tres partidos que el propietario tenía que incluir en la hipoteca que hoy sigue pagando.
  Si echamos un cálculo de las viviendas que se han hecho en Madrid capital, por ejemplo, más de dos millones en diez años y ponemos una media de 6.000 euros por piso, veremos que los partidos se han llevado no menos de 12.000 millones de euros que, al principio, iban a financiar las actividades políticas y las campañas electorales, pero que en muchos casos fueron directamente al bolsillo de políticos concretos. Si aplicamos la misma norma a los 10 millones de pisos que se han hecho en toda España durante los últimos veinte años, la cifra se elevaría a los 60.000 millones.
    


    EL REPARTO DEL PASTEL DE FOMENTO: ENTRE 14.000 Y 28.000 MILLONES DE EUROS
    


    También las grandes constructoras (Esther Koplowitz (FCC), Florentino Pérez (ACS), Rafael del Pino (Ferrovial), los hermanos Entrecanales (Acciona), etc.) se convirtieron en los verdaderos financiadores de los partidos políticos. Cada año, el ministro de Fomento de turno, fuera del PP o del PSOE, tenía que repartir la tarta de las inversiones públicas entre las ocho grandes y otras diez medianas que consiguieron, tras muchos años de pelea, entrar en la fiesta. La historia consistía en adjudicar las obras por un precio módico y, año tras año, durante su construcción, el Ministerio aceptaba añadidos multimillonarios en los costes, que se repartían las empresas y el partido gobernante, además de los intermediarios.
    Cuando Esperanza Aguirre llegó a la Comunidad de Madrid tuvo que emplearse a fondo para que estas constructoras que pagaban, en tiempos de Gallardón, al gerente del PP nacional, lo hicieran al PP de Madrid, lo que explica mejor las diferencias que se produjeron desde el primer momento entre la “LidereS.A.” y Rajoy.
  La diferencia entre lo presupuestado y el coste real de la obra no sería imposible de calcular y todos los expertos lo colocan entre el 5 y el 10% del total. El presupuesto de inversiones de Fomento de 2011 fue 14.000 millones de euros, lo que nos daría un pago extra a las constructoras de entre 700 y 1.400 millones de euros en un año, si lo extendemos a los últimos 20 años, nos daría una “deuda sucia” entre 14.000 y 28.000 millones.
     
    

LA FINANCIACIÓN DEL FÚTBOL : 6.000 MILLONES DE EUROS
    

 
    Baste recordar la operación de Gallardón, como presidente de la Comunidad madrileña, de permitirle a Florentino Pérez recalificar la esquina del Bernabéu, en pleno centro de la capital, y la Ciudad Deportiva, por la que el Real Madrid sacó cien mil millones de las antiguas pesetas (600 millones de euros) para pagar sus deudas. Los intermediarios del PP, el PSOE e IU del Ayuntamiento de Madrid se llevaron un buen pechizco. Si al “caso Bernabéu” se le sumasen todas las otras operaciones urbanísticas ligadas a los clubes de fútbol podríamos encontrar a donde han ido otros 5.000 millones de euros de dinero público utilizado para enriquecer a futbolistas, intermediarios, directivos y toda la panda que se mueve en torno al “deporte nacional”. A ello habría que sumar las cifras millonarias que, a través de las deducciones de Hacienda, concedió a los grandes fichajes: los Zidane, Figo, Ronaldo, Ronaldinho, etc, para que aceptaran venir a España.


     
    iglesia-ibi.jpgEL IBI DE LA IGLESIA: 100 MILLONES DE EUROS
    

 
    Uno de los temas más discutidos hoy en las redes sociales es por qué la Iglesia Católica española no paga el IBI por los más de 70.000 edificios que tiene en propiedad en España y que siguen aumentando gracias a que los sucesivos gobiernos de Aznar y Zapatero le han permitido seguir registrando monumentos como la Mezquita de Córdoba o el Cerro de los Ángeles en Madrid. El monto total de lo que la Iglesia “evade” por este impuesto suma unos cinco millones de euros al año, que si lo multiplicamos por 20 años, nos darían 100 millones de euros.
     
     
     
     
    

EL FRAUDE FISCAL : 70.000 MILLONES DE EUROS AL AÑO 
    

 
    Los sucesivos gobiernos españoles siempre hablan del fraude fiscal en términos muy generales, que calculaban en 2009 en unos 70.000 millones de euros al año, culpando en la mayor parte de los casos a la “economía sumergida” y a los ciudadanos que no pagan el IVA, pero la realidad es que, según denuncian los propios inspectores de Hacienda, lo más fácil de perseguir sería a los grandes defraudadores, que, bien a través de fórmulas ilegales como la “fuga de capitales”, o por medio de argucias legales, escamotean al erario público no menos de 10.000 millones de euros al año. Eso nos daría una cifra de no menos de 200.000 millones de euros defraudados en los últimos veinte años por los millonarios españoles.

     
              
    Rafael Gómez Parra