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domingo, 13 de noviembre de 2016

ENCUENTRO CON 'LA PASIONARIA' EN EL ANIVERSARIO DE SU MUERTE

No se llamaba Dolores, ni tampoco Pasionaria, pese a que por ese nombre la conoce la historia, sino Isidora, que así la inscribieron en el Registro Civil un día de diciembre de 1895: Isidora Ibárruri Gómez, hija de Antonio, el Artillero, porque ése era su oficio en la mina de Gallarta, en Vizcaya, y de Dolores Gómez, una castellana que le pasó el nombre...


domingo, 13 de octubre de 2013

NIÑOS QUE MUEVEN EL MUNDO

Malala celebra su cumpleaños en la sede de la ONU; Malala recibe el premio Nobel de la Paz de los niños en La Haya; Malala inaugura en Birmingham la librería pública más grande de Europa; Malala viaja a Nueva York para colaborar con el ex primer ministro británico Gordon Brown en un programa de ayuda a niños refugiados sirios… Malala tiene 16 años y un apellido: Yousafzai. Pero para todos, ella, la niña, es eso, Malala —la sonoridad del nombre acompaña—. Así conoce medio mundo a esta joven e incansable paquistaní, tiroteada en octubre del año pasado en el valle del Swat (Pakistán) por un grupo de talibanes a los que no les gustaba lo que la menor contaba en Internet. Sobrevivió y reside en Reino Unido. Fue y es víctima de los radicales. Y ahora la llaman activista por la educación. Pero es eso, una niña. Y por derecho.


“Malala es un ejemplo”, explica Jorge Cardona, profesor en la Universidad de Valencia, “de que un niño es sujeto de derecho como lo es un adulto; deben ser protagonistas de sus derechos, deben ser empoderados para defenderlos”. Cardona, docente en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, es uno de los 18 expertos independientes que forman parte del Comité sobre los Derechos del Niño de la ONU. “Malala”, continúa este profesor, referencia omnipresente de la defensa de la infancia, “nos demuestra que los niños no son solo objetos para proteger y que, en muchas ocasiones, son los adultos, precisamente, los que les limitan”...


"Verles levantarse nos hace humildes", dice el director de KidsRights
Con Malala, ese límite llegó —o lo intentó— desde los fusiles que el pasado 9 de octubre, muy cerca de su casa de Mingora, escupieron las balas que acertaron en su cabeza y su cuello. Detrás del atentado estaban los talibanes paquistaníes, de los que la menor, entonces de 15 años, había hablado en un blog publicado en la versión online de la cadena británica BBC. Malala era ya entonces un símbolo creciente de la lucha por la educación de los menores que habitan esas tierras, demasiado porosas para no contagiarse del conflicto afgano. Pero, sobre todo, era un altavoz de denuncia de los derechos de las niñas, vilipendiadas por la guerrilla radical, enemiga acérrima de que ellas, como ellos, disfruten de la educación de las aulas.

Malala aguantó. Fue trasladada al hospital Queen Elizabeth de Birmingham (Reino Unido) y logró sortear la muerte. Su coraje al plantar cara a los talibanes y seguir enarbolando su mensaje tras casi perder la vida fue reconocido por la organización KidsRights, que el pasado 6 de septiembre le entregó en La Haya (Holanda) el Premio Internacional de la Paz de los Niños. “Malala ha demostrado”, dice en un intercambio de correos el fundador de la ONG, Marc Dullaert, “que los niños pueden elevar sus voces, que pueden marcar la diferencia; ella está moviendo el mundo”.

"Hay que evitar su explotación económica", afirma un docente
Y no cesa. Malala sigue hoy con un discurso elaborado, cargado de simbolismo, fuerte, activista y atractivo hasta el punto de maravillar a los adultos, a los que están al frente de organizaciones, certámenes o Gobiernos. “Uno tiene que acostumbrarse”, defiende el profesor Cardona, “a la sensatez y madurez de los niños”. “Ver a un menor que decide levantarse por los derechos de muchos otros y luchar contra las injusticias”, señala también en este sentido Dullaert, “nos hace a los adultos humildes”. “Si ella puede hacerlo”, continúa el holandés, “nosotros también”.

Frans Röselaers, sociólogo exmiembro de la Organización Internacional del Trabajo, va un paso más allá: “Los adultos pueden sentirse un poco humillados por el hecho de que estos jóvenes consigan cosas allí donde ellos no lo hicieron”. “Los niños”, prosigue Röselaers, integrante también del jurado que galardonó a Malala y fundador de Global March Against Child Labour, “tienen derecho a expresar sus preocupaciones, ambiciones y puntos de vista”. Y tanto.

La paquistaní ha conseguido una ley de educación obligatoria
La siguiente frase la pronunció la menor —se atribuye al filósofo romano Marcus Tullius Cicero—, durante la apertura de la librería de Birmingham, ciudad de acogida, el pasado 3 de septiembre: “Una habitación sin libros es como un cuerpo sin alma”. Pero no es solo la frase. La adolescente no lee un texto, pronuncia un discurso, lo gesticula, lo interpreta y se lo mete por vena al oyente. Tiene 16 años. “Estamos acostumbrados a que los niños sean objetos de protección”, explica el profesor Cardona, “y tienen muchas cosas que aportar”. “Es jurídicamente obligatorio escuchar a un niño”. Pero no hacerle hablar de más. “Hay que evitar la explotación económica de su figura”, advierte el también catedrático.

El que no pudo evitar la explotación fue el pequeño Iqbal Masih, referente en la historia de los niños activistas y símbolo también de la lucha por los derechos de los menores en Pakistán. Fue asesinado dos años antes de que naciera Malala. La lucha contra la explotación infantil fue, de hecho, su gran causa. Nació en Mureedke, cerca de Lahore (Pakistán), en 1983. Con cuatro años fue vendido por sus padres al dueño de un telar como pago por la boda de su hermano. Seis años después logró escapar y se unió al Frente de Liberación del Trabajo Forzoso, con el que predicó en contra del empleo de menores. Muy menudo, demasiado para su edad, pero sonriente, Masih, pateaba las calles entre los suyos, con los brazos en alto; ondeaba banderas y saltaba a los atriles para contar su historia. El 16 de abril de 1995, Masih, con tan solo 12 años, poco después de regresar de Estados Unidos, donde había sido galardonado por su dedicación y activismo, fue asesinado a tiros.

¿Por qué Malala es así? ¿Por qué lo fue Masih? “Son niños líderes”, responde Consuelo Crespo, presidenta del comité español de Unicef, “son capaces de captar de inmediato el valor de algo, muchas veces porque lo han vivido, y tienen además la inquietud de transmitirlo”. La sección española de la agencia de Naciones Unidas dedicada a la protección de la infancia reconoció el pasado mes de mayo la labor de la joven activista paquistaní con el premio Moviliza. El galardón lo recogió en persona su padre, maestro de profesión y, seguro, uno de los responsables de poner una semilla en el carácter de su hija. Malala tenía que continuar con sus clases, pero agradeció la distinción a través de un mensaje grabado en vídeo.

Recuerda Crespo y coinciden los expertos en infancia consultados que lo de Malala no se queda en una voz que moviliza a miles de personas. Su lucha ha obtenido un cambio efectivo: el reconocimiento por ley de la obligatoriedad y gratuidad de la educación para los niños en Pakistán. Otra cosa será su aplicación. Y no solo eso. Tal fue y es el eco de la voz de Malala que incluso un líder de los talibanes paquistaníes, Adnan Rashid, redactó y envió una misiva dirigida a la menor para ofrecer una suerte de excusas, no disculpas, por las que el ataque, que él no deseaba, se perpetró. Grosso modo, defendía él, no fue por su defensa de la educación sino por el intento de establecer un modelo occidental. “Has dicho que el bolígrafo es más fuerte que la espada”, escribió Rashid para Malala, “y ellos te atacaron por tu espada y no por unos libros o un colegio”.

“El convencimiento de Malala”, señala la presidenta de Unicef, “ha sensibilizado a la sociedad en torno a sus derechos”. Pero todo tiene un límite: “Ella tiene que continuar su vida escolar de forma normal”, continúa Crespo, “no se la puede utilizar de forma partidista o ideológica”.

Samantha Reed, de 10 años, escribía a Andropov en plena Guerra Fría
A tenor de lo visto, eso no ha ocurrido en este caso, aunque no se puede negar que Malala sea un reclamo para liderar campañas como la capitaneada por el ex primer ministro británico Gordon Brown para reunir 500 millones de dólares (370 millones de euros) y llevar así la educación a 300.000 refugiados sirios de los campos del norte de Líbano. Pero, ¿por qué atrae tanto el mensaje de estos pequeños líderes a los adultos? En opinión de Crespo, la falta de un sistema de educación adecuado hace que ejemplos como el de Malala sean excepcionales. “Cuando se da espacio para que participen es espectacular como se expresan”. “Hay que educarles”, prosigue, “para que saquen lo mejor de sí mismos; no son el problema, son la solución”. Y si la aportan, como aquí coincide el fundador de KidsRights, Marc Dullaert, suele ser “creativa y sencilla”.

Unicef conoce bien de qué están hechos los niños, sobre todo, allí donde más difícil es serlo. “Hay muchas malalas en el mundo”, cuenta Crespo tirando de la experiencia de sus viajes, “muchos niños que mueven el mundo y no conocemos, que son capaces de cambiar la mentalidad de sus padres por una idea”. Y a veces casi sin ser tener edad para ser conscientes de ello. Eso le ocurrió a Coy Mathis, la niña que con solo seis años logró el pasado mes de junio en Colorado una de las sentencias más celebradas por el colectivo transexual de Estados Unidos. Gracias a ella, que nació con sexo masculino, gracias a la expresión de lo que sentía y al tesón de sus padres, Kathryn y Jeremy Mathis, el colegio al que acude, en Colorado (EE UU), tuvo que abrirle las puertas de los baños para niñas.

Mathis, de seis años, logró en EE UU una sentencia histórica para los transexuales
La pequeña Mathis empezó a inclinarse hacia todo lo que tuviera que ver con el sexo opuesto a los 18 meses. Con cuatro años, su identidad era ya la de una niña. Sus padres trataron de que la dirección del colegio, el centro elemental Eagleside, dejase que Mathis fuera al lavabo de sus compañeras, pero la escuela negó la mayor el pasado mes de diciembre y apuntó hacia sus órganos genitales como motivo. Con la ayuda de la Fundación para la Defensa Legal y Educación de los Transexuales, los Mathis fueron ante el juez y el pasado 25 de junio ganaron la demanda civil, con una sentencia pionera en EE UU, “la más comprensiva con relación al acceso de los transexuales a los baños”, según la organización estadounidense. “Ejemplos como el de Coy Mathis dan mucha fuerza”, apunta Ronny de la Cruz, vicepresidente de Cogam (Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid). “Habrá gente”, continúa De la Cruz, “que cierre los ojos porque se trata de una niña, pero habrá otra mucha que se pare y la escuche”. De la Cruz, de 24 años y con una larga experiencia en contacto con grupos de jóvenes, resalta el impacto que tiene que “alguien tan joven tenga claras cosas que mucha gente no logra tener en toda una vida”.

Claro y cristalino tenía Samantha Reed Smith, otro de los símbolos que ha dejado la historia del activismo menor de edad, que aquello que le pasaba por la cabeza allá por el año 1982, mientras hablaba con su madre en su casa de Maine (EE UU), tenía que acabar en un folio y llegar a manos de Yuri Andropov, secretario general del Partido Comunista de la URSS. “¿Va a votar usted por una guerra o no?”, preguntaba la pequeña de 10 años en plena escalada entre los dos frentes que partían el mundo. “Si esto no le agrada, dígame, por favor, cómo va a ayudar a evitar una guerra nuclear”, le soltaba la niña al máximo dirigente de la URSS. Tardó, pero Andropov respondió a Reed Smith. Le dijo que hacía todo lo que estaba en su mano para frenar el conflicto en una extensa carta en la que el dirigente comparaba incluso a la joven estadounidense con la Becky amiga del Tom Sawyer de Mark Twain.

El intercambio de correspondencia convirtió a la pequeña en la embajadora oficiosa más joven de su país. El líder soviético invitó a Reed Smith y sus padres a viajar a Moscú en julio de 1983. La repercusión mediática en las dos trincheras, pese a que Andropov no se vio cara a cara con la niña, fue excepcional. Samantha Reed Smith era ya un símbolo de la lucha por la paz. Pero la fatalidad, que parece que persigue a las voces de esos pequeños grandes activistas, truncó la sonrisa interminable de esa niña de ojos grandes y claros. Reed Smith murió el 25 de agosto de 1985 junto a su padre en un accidente de avión. Tenía 13 años.

"Tienen derecho a jugar, a vivir con su familia...", recalca Save the Children
Pero lo que se traduce de su historia, como de la de Malala, Masih y otros miles de niños, es el ejercicio de un derecho a menudo hurtado a los menores: el de la participación. “Son ejemplo”, dice el director general de Save the Children España, Alberto Soteres, “del derecho a participar y opinar sobre cualquier asunto que les afecte”. Un derecho que sigue abriendo camino y traspasando fronteras. A veces también por el esfuerzo de los adultos. Como recuerda Soteres, el Gobierno español, tomando la delantera junto a un pequeño grupo de países, ratificó en junio el tercer protocolo de la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce la competencia de los menores para defenderse frente a una instancia internacional. Es decir, explica Soteres, que “si un niño español no es atendido en ninguna de las instancias judiciales de su país, podría, una vez agotadas estas vías, acudir a Ginebra para reclamar sus derechos”.

En espera de que las leyes internacionales protejan de manera más efectiva a los niños, el mundo seguirá necesitando malalas. Niños excepcionales que, al fin y al cabo, siguen siendo menores de edad y precisan por ello de una protección muy especial. “Hay que tener mucho cuidado”, advierte el director de Save the Children. “El caso de Malala es muy complicado, hay que estar vigilante con su entorno. Se tienen que garantizar sus derechos”. “El de la intimidad, que pueda jugar, estudiar, vivir con su familia…”. En definitiva, que pueda recoger un galardón en Nueva York de manos de Rania de Jordania, como hizo este miércoles durante la gala de los premios Clinton, siempre que luego se cumpla su derecho a seguir siendo lo que es. Una niña.

jueves, 5 de septiembre de 2013

EL MOVIMIENTO ANTI-GLOBALIZACION : UN NUEVO ACTOR PARA UN NUEVO SIGLO

Podemos fechar el surgimiento de este movimiento que cuenta con algunos antecedentes recientes en 1999 con las manifestaciones en Seattle en contra de la Cumbre Ministerial de la Organización Mundial del Comercio. A partir de esta convocatoria se han sucedido las reuniones de este colectivo, movimiento de movimientos, en varias ciudades de la geografía mundial para contestar las reuniones de las instancias que dirigen los destinos del planeta. Los principales destinatarios de sus críticas y concentraciones han sido los gobernantes de la globalización neoliberal: el Fondo, Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Grupo de los Ocho, principalmente.
 
Además de este modelo de reunión conocido como “contracumbre”, desde 2001 con el nacimiento del primer Foro Social Mundial (FSM) en Porto Alegre, el movimiento antiglobalización viene celebrando diversos Foros, tanto mundiales como regionales, que son el espacio donde se reúnen para generar debates y proponer las alternativas que consideran necesarias para la consecución de un orden mundial más justo y equilibrado.


Según Wikipedia (otro producto del mundo globalizado) la globalización es “un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global”.


El nacimiento

Va a ser a partir de la contra-cumbre de Seattle cuando los grandes medios de comunicación van a percatarse de la emergencia de un nuevo actor internacional. El 30 de noviembre de 1999 miles de manifestantes acudieron a Seattle a tratar, con éxito, de bloquear la cumbre de la OMC y su propósito de abrir una nueva ronda de negociaciones conocida como Ronda del Milenio. El eco mundial obtenido fue consecuencia de la confluencia de varios factores entre los que destacan el alto e inesperado número de participantes, la heterogeneidad del grupo, la forma de protesta y el éxito obtenido al obstaculizar los trabajos previstos en la cumbre.
Como movimientos antecedentes del Movimiento Antiglobalización (MAG) se suele reseñar principalmente el alzamiento zapatista (en México), la experiencia de mayo del 68 (en Francia), la tradición obrera e izquierdista y los nuevos movimientos sociales, tales como el ecologismo, pacifismo o el feminismo.
El MAG es una amalgama de diferentes movimientos donde concurren grupos diferentes entre sí que comparten un posicionamiento común. Como señala Naomi Klein existe “una coincidencia muy amplia a la hora de criticar aspectos principales de la globalización neoliberal, pero divergencias importantes en la estimación de las propuestas alternativas y la plausibilidad de las mismas”.
Dentro del movimiento podemos distinguir dos ramas diferenciadas:
  • La rama reformista o propositiva es la que apuesta por los ámbitos de acción institucionales y que está representada en el Foro Social Mundial de Porto Alegre. El ideario de este grupo lo podemos encontrar en las proposiciones que se hacen desde el FSM anualmente.
  • La otra rama, reactiva o de protesta es anticapitalista radical y entiende la confrontación como una forma de hacer política.
Entre estos dos planteamientos se da la eterna dialéctica reforma-revolución y un debate apasionante sobre la forma más provechosa de actuación en contra de la globalización o por una globalización diferente. Existen quienes se contentan con un lavado de cara de la globalización existente mediante reformas y otros que consideran que este sistema debe ser derrocado y cambiado.
El MAG como actor internacional
El MAG se conforma como “actor” en tanto que ejerce una función en la escena internacional, la del control ciudadano de las decisiones que se toman desde los Estados y organizaciones internacionales.
Además, los ejes temáticos que engloba son muy variados, desde las finanzas al ecologismo o enfoque de género, y conecta siempre el nivel local con el global. Se ha constituido como una nueva sociedad civil planetaria. Held y Mcgrew consideran que los movimientos transnacionales “representan las preocupaciones e intereses de una emergente sociedad civil internacional, pero que no tienen la capacidad ni los recursos de los Estados o de las empresas multinacionales. De ahí que su influencia e impacto político no pueda medirse en el campo del poder duro (que por medio de instrumentos militares, económicos o de otra índole persigue fines coercitivos), sino en el del poder suave (aquél que no tiene capacidad coercitiva sino más bien persuasiva y que puede influir en los intereses, actitudes, programas de trabajo e identidades)”

 

Protesta-Propuesta

Al mencionar el modelo contra-cumbre vienen a nuestra mente irremediablemente  las dos movilizaciones más grandes de este tipo que ha protagonizado el MAG: la de Seattle en 1999 y la de Génova en el 2001. Las acciones de protesta han tenido gran importancia dentro del movimiento en tanto que responden, por un lado, a los objetivos de crítica y denuncia de las injusticias, y por otro, contribuyen a reforzar la identidad grupal. Definen un “nosotros” común y alientan a continuar trabajando ya que la solidaridad grupal se incrementa y se crean sinergias. La existencia de la protesta como instrumento para rebatir el capitalismo global indica una proyección de la actividad política “a la contra” y por un nuevo tipo de sociedad.
 

El Foro Social Mundial: otro mundo es posible

El Foro Social Mundial nace en el 2001 y se celebra en la localidad brasileña de Porto Alegre, no por casualidad en las mismas fechas que en la estación de Davos (Suiza) se reúne el Foro Económico Mundial. El FSM viene a decir que un mundo diferente al que impone el neoliberalismo dominante es posible y necesario. Es un espacio de debate democrático de ideas, reflexión, formulación de propuestas, intercambio de experiencias y articulación de movimientos sociales, redes, ONG´s y otras organizaciones de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo. En el proceso FSM también son realizados diversos Foros Sociales Regionales y Temáticos de carácter internacional para profundizar los debates en las diversas regiones y/o debatir cuestiones consideradas importantes.
El Manifiesto de Porto Alegre, firmado por varios autores representativos del movimiento a título personal, propone doce propuestas para Otro Mundo Posible resumidas en:
  1. Cancelación de la deuda externa
  2. Aplicación de la Tasa Tobin
  3. Anulación de paraísos fiscales
  4. Protección social
  5. Comercio justo
  6. Soberanía alimentaria
  7. Prohibición de patentes sobre bienes comunes
  8. Paz y justicia
  9. Lucha contra la discriminación
  10. Freno de la destrucción del medio ambiente
  11. Desmantelamiento de bases militares no autorizadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU)
  12. Derecho a la información y reforma y democratización de organismos internacionales (entre ellos la ONU)

 

Crítica de la Globalización

Desde diferentes palcos se ha criticado a este grupo por oponerse a un proceso irremediable y lógico como es el de la globalización, vista por muchos como un fenómeno altamente positivo. El caso es que este movimiento no se opone a la globalización e interconexión mundial como un todo de la forma que se hace ver desde los grandes medios de comunicación que utilizan esta crítica, así como su presentación asociada a actos violentos en distintas manifestaciones, para deslegitimarlo. De hecho, el mismo movimiento es un producto de la globalización y sus formas de organización fomentan la estructura en red en la internacional y aprovecha las nuevas tecnologías de la información. Es por ello que quizá sería más acertado aseverar que están en contra de la globalización en su formato actual, esto es, la globalización económica que supedita el poder de la ciudadanía y los Estados, a los designios del mercado.
La globalización se caracteriza básicamente por conllevar una liberalización de las fuerzas de mercado y una reducción de las fuerzas estatales, en un escenario en el que las fuerzas financieras juegan un papel muy importante. La concentración de capital y de poder económico y político se ha visto en los últimos tiempos concentrada cada vez en menos manos. La globalización está llevando una dinámica que tiende a privatizar los beneficios y a socializar los riesgos por lo que perpetúa una sociedad donde los ricos son más ricos y los pobres más pobres, creando un patrón de desigualdad que puede ser representado en forma de copa de champán (si trazamos un gráfico de la distribución mundial de la renta entre el 20% más rico y el 20% más pobre), creando la sociedad del 20-80 (el 20% población concentra el 80% de los recursos económicos).
Globalización polarizadora
El MAG considera que la globalización financiera y económica lejos de ser incluyente es polarizadora de las desigualdades, y no está trabajando, en absoluto, por el objetivo de socializar la riqueza, los derechos o la democracia. Su análisis es que esa globalización, en realidad no es tal, ya que tiene un carácter selectivo, jerárquico y excluyente creciente.
El MAG es un movimiento construido por oposición a este proceso de mercantilización y liberación a escala mundial. Es un movimiento que está en contra de la globalización “realmente existente”. Un mundo global donde se globalizasen los derechos, el bienestar social, la justicia y la solidaridad sería muy deseable para este grupo. La resistencia a la globalización capitalista neoliberal, al poder desmesurado de las multinacionales y mercados financieros, a las decisiones autoritarias e inapelables del FMI, el Banco Mundial y la OMC ha tomado la forma, desde Seattle, de un amplio movimiento social a escala planetaria, dentro del cual se organiza, paso a paso, la globalización de las solidaridades.

lunes, 26 de agosto de 2013

LOS 'IAIOFLAUTAS' : LUCHANDO POR NUESTRO FUTURO

Son la generación que luchó  para lograr el estado de bien estar que tenemos y ahora vuelven a luchar para que no lo perdamos.  Son los Iaioflautas, un grupo de abuelos y abuelas vinculados al 15-M, activistas crecidos en las luchas antifranquistas, que a través de la acción directa, indican a los culpables de la crisis.

 

Los Iaioflautas

Muchos pensaban que la lucha estaba reservada a la juventud, pero durante  las manifestaciones del 15-M, nació las bases para los Iaioflautas, los indignados de la tercera edad, “la generación que luchó por una vida mejor para sus hijos e hijas y que logró una sociedad de bienestar, ahora continúa en la lucha delante de  un futuro incierto para sus hijos, nietos y nietas.”
Generación que durante los días de acampadas fueron la voz de la experiencia y el hilo de esperanza. Que junto con los jóvenes  elaboraron las bases de las reivindicaciones del movimiento 15-M, la lucha contra la especulación, contra el rescate de los bancos y a favor del rescate a la ciudadanía, contra los recortes y contra la privatización de nuestro bienestar.  Los Iaioflautas, actúan de forma altruista.
 
El nombre, nació de forma natural, después que los medios de comunicación intentaron criminalizar el movimiento, y etiquetar a los manifestantes de perroflautas.  Indignados con esta descualificación, los indignados de la tercera edad, habían encontrado su nombre, si los jóvenes manifestantes eran considerados perroflautas, ellos serian los Iaioflautas. Poco tiempo después, un Iaioflauta se presentó en una manifestación con un chaleco amarillo, con la palabra Iaioflauta escrita con rotulador, y así surgió el  "uniforme" que identifica a todos los Iaioflautas.
Los Iaioflautas no se consideran una organización, se definen como réplicas. Prefieren esta definición, ya que sus acciones se convocan de forma espontánea y se expanden, se construyen sobre la marcha. Los Iaioflautas comenzaron siendo 17 y actualmente son 700 en Cataluña y 1.500 más en el territorio Español. Son un grupo plural, entre ellos puede encontrar hombres, mujeres, todas las ideologías políticas y todas las orígenes. Los que les une es la necesidad de luchar para que los jóvenes no vivan peor.
 

La estrategia

Los Iaioflautas actúan a través de acciones de desobediencia civil pacífica. Su primera acción fue un intento de ocupación de un banco. La ocupación falló, su anunció en las redes sociales hizo que la policía se prepara e impidiera la ocupación. 
La primera acción de éxito fue la ocupación de un autobús. A través de hashtag  #revoluciónbus se organizó la ocupación. A cada parada, había gente esperando, de forma espontánea, miembros del 15-M y periodistas. Esta acción fue el punto de partida para que los Iaioflautas se hiciesen conocidos en los medios de comunicación tradicionales.
Los Iaioflautas no publicitan sus acciones. La gran parte de las personas que participan en las manifestaciones, desconocen donde acabará cada acción, sólo saben dónde comienza y las instrucciones para que nadie sepa que es una acción antes que ella empiece. Así ocuparon el Banco Santander, el Departamento de Salud, la Bolsa de Barcelona, entre otros.

 

Más allá de la forma tradicional

A las metodologías utilizadas por los Iaioflautas se suma la utilización de las redes sociales. Puede encontrarles en facebook y twitter.  Su blog, fue nominado al premio BOB’s como mejor plataforma de activismo social. Esto evidencia como las herramientas del pasado y las de hoy, son capaces de animar a la sociedad a promover el cambio.
Recientemente los Iaioflautas publicaron un cómic que narra su formación, como se organiza y algunas de sus acciones, a través de la vivencias de dos personajes Julia y Albert.

 

Por un futuro mejor

Los Iaioflautas nos enseñan que nunca se es tarde para luchar por el futuro, que si queremos un futuro mejor no podemos ser egoístas, tenemos que pensar en el bien común, que depende de cada uno de nosotros el incidir sobre el futuro que no que queremos que sea nuestro destino.  Los Iaioflautas “son los héroes y heroínas que no duermen nunca, que no se cansan jamás.
 
 

domingo, 4 de agosto de 2013

LA ENTREVISTA CLANDESTINA : GOBERNAR ES ADMINISTRAR LA MUERTE

 El País eliminó la entrevista de su disco duro para abortar su circulación, creando un nuevo género periodístico: la censura por arrepentimiento; que es como intentar quemar en la hoguera al artista hereje, su obra y su pensamiento. Pura dinamita cerebral.

 
La entrevista que nunca existió; fue borrada del mapa por su editor. El pasado 19 de enero el diario El País publicaba una extensa charla con Santiago Sierra, el artista español de más prestigio internacional que en 2010 originó un fenomenal escándalo al rechazar el Premio Nacional de Artes Plásticas. Para luchar contra ese olvido programado por los guardianes del sistema, nos hemos tomado la gozosa molestia de reproducir los párrafos claves de la entrevista secuestrada a partir de la primera pregunta que da pie al talentoso ajuste de cuentas del artista.

Sierra argumentó entonces su renuncia al premio en un telegrama “El Estado son ustedes y sus amigos” -a la ministra Ángeles González-Sinde-  "no quiero servir a un Estado criminal". En esa línea iba lo declarado al periódico del Grupo Prisa. Sin embargo, surrealistamente, el medio hizo desaparecer de su archivo digital la entrevista, por lo que hoy es casi imposible recuperarla. Ha pasado a la clandestinidad y con ella la lucidez con que Sierra expone su ideal libertario.
 
 
En su opinión, ¿cuáles son los asuntos más preocupantes o indignantes de lo que sucede actualmente en el plano político y social en España?
 
... " El otro día leí unas declaraciones de Gallardón afirmando que gobernar es repartir dolor, y en eso lleva toda la razón; o administrar la Muerte, como decía con mayor audacia Agustín García Calvo...
 
Los partidos políticos son en todo el mundo, y aquí también, son organizaciones criminales cuyos esfuerzos van destinados a meter mano en la caja común y repartirse el botín de lo público entre sus cuates, jefes y familiares. Ni derecha ni izquierda. Aquí la única dirección reseñable es arriba y abajo, ellos arriba y los demás abajo, obviamente.
Los partidos políticos pertenecen a la banca, que es quien los financia, al igual que los sindicatos mayoritarios pertenecen al Estado, que es quien los financia. La corrupción no es una anécdota, la corrupción es el Régimen y la extorsión, su método. El Estado es un cuerpo parasitario y su objetivo nunca será el bien común sino el privado, el bienestar de clase, de su clase.
 
 
En España tenemos una Administración colonial que hacen lo que le digan fuera a cambio de impunidad en sus desfalcos. España pertenece activamente a la mayor organización terrorista de la historia del planeta: la OTAN, principal sospechosa de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, entre muchas desgracias.
 
España es una monarquía por la gracia del Pentágono; a quienes lo que les importa es la estabilidad de sus bases militares. Es súbdita de la Unión Europea, una auténtica cueva de piratas, desde donde un día se ordena desmantelar la industria para contentar a los industriales del Norte; otro, desmontar la agricultura para contentar a la agroindustria de Francia; o, como vemos últimamente, jalear el robo a espuertas sobre la población peninsular.
La Unión Europea nos quiere como camareros y albañiles con la ciencia prohibida y la cultura de rodillas, sin universidades; brutos, pobres y enfermos. Este es un país de asesinos y de asesinados, con las cunetas llenas de olvidados y las calles llenas de intocables. Aquí se entierra a los fascistas con gaiteros y se celebran las matanzas del Nuevo Mundo y, cuando no, se divierten matando bestias los domingos. Luego está la mafia de Roma, que entiende la sodomía como un método pedagógico perfectamente aceptado; los señoritos, la clase de los peces gordos, el fútbol, los media... 
 
Un maldito desastre!!
 
Es la apoteosis de los cretinos. Pero lo realmente preocupante es la obediencia. Este es el mayor problema que tenemos, la obediencia y la candidez.
 
El trabajo no es necesario. Y lo que estoy diciendo es eso: el trabajo siempre es explotación. Es necesario huir de los imaginarios que dignifican al trabajador sin cuestionarse la naturaleza del trabajo. Si a la moralidad burguesa le molesta lo que hago, pueden irse a la ópera, que aún quedan entradas. Allí no verán pobres. Yo no soy propietario de cadenas de confección de ropa barata con niños explotados en países exóticos, tampoco vendo masivamente productos tóxicos o engaño a ancianas para robarles los ahorros de su vida, como hace la gente fina de este país.
 
Me encantaría ver un día preguntas de ese cariz dirigidas a los grandes peces gordos. Desde mi posición como artista, hago acciones puntuales, siempre dentro de la legalidad, porque no soy el dueño de un banco o una momia del Antiguo Régimen. Sé lo que es trabajar y no me gusta nada, así que van con todos mis respetos. Si para hablar con el sistema hay que ser un homeless, no podríamos hablar y sólo nos quedaría aplaudir desde la grada.
 
Es un hecho objetivo (que “El trabajo es la dictadura”, título de su exposición). La cuestión no es ya si al trabajador se le paga o no con justicia. Aunque se le pagase “con justicia”, el no está ahí por el trabajo, sino por el dinero. Se le ha robado su tiempo, su cuerpo y su inteligencia en beneficio de otro, no el suyo. No es el dueño de su vida, su vida es trabajo. ¿Cómo llamamos a eso? El trabajo no nos hace libres. No podemos estar de acuerdo con la máxima con que los nazis recibían a sus esclavos en Auschwitz  “Arbeit macht frei” (el trabajo os hará libres). Tampoco dignifica. La dignidad del hombre no proviene del trabajo. Otra cosa es que no tengamos más remedio que hacerlo, pero eso es para regalarle la vida a las élites, no en beneficio público, ni individual. Tampoco nos hace especialmente felices.
 
 
 
 
Porque la democracia es la otra cara del fascismo, la democracia es tan sólo una estafa, se elige al dictador. Y hablamos de este y no de aquel fascismo (el del “caudillo”). Frente al fascismo de Franco hay consenso fuera de las cuevas franquistas, y por tanto lo damos por aceptado. En España se está echando gente a la calle manu militari. Es como si tuviéramos una tormenta tropical permanente que destruye casas a diario y deja a la gente en la calle, con la diferencia de que en cualquier isla del Caribe la solidaridad actúa y se organizan tiendas de campaña, hospitales, ayuda internacional...
 
Los suicidios constantes se silencian. Y la gente que ha perdido el ojo de un balazo de goma o que ha sido torturada para ver luego a sus torturadores absueltos, o los niños sin calefacción, ni papel higiénico, que se llevaron una paliza de los “defensores” del orden en Valencia por protestar. Puro fascismo. Los fascistas no suelen parecerse a Hitler, son más bien de corbata y buen corte de traje, y usan carné de partido, de cualquier partido, porque todo es un teatrito de quinta categoría.
 
No necesitamos que nos gobiernen, ni que tipos con pistola controlen las calles, ni cumbres de ladrones, ni ejércitos de personas amaestradas a quienes sólo podemos desear ver libres. No los necesitamos: todo lo que ha podido avanzar la sociedad ha sido a pesar de Los Encargados (título de otra exposición), no gracias a ellos.
Ellos son los que en nombre de sus jefes privan a la humanidad del progreso. Todos sabemos quién fue Franco, un asesino de masas, un sádico, una gran desgracia. Otro Encargado. Lo chocante es que hoy exista una Fundación Francisco Franco diciéndonos los temas que no podemos tratar.
El caso Always Franco, de Eugenio Merino, denunciado por esa fundación por faltas al honor, es como si la Fundación Adolf Hitler denunciara a Mauricio Cattelan por faltas al honor. Delirante pero real. Lo de Franco merece un capítulo aparte, él y sus franconsteins.
 
En Los Encargados hablamos de un fascismo de tapadillo, de la gran estafa de la democracia. Franco dejó todo atado y bien atado. Franco y la CIA.
 
 
Libertad es una palabra robada y mancillada por las élites. Si alguien declara ir a buscar la libertad a no sé donde, ya sabemos a lo que va: a robar. Libertad es un concepto que debe ser recuperado, porque define algo inexistente que urge repensar. Tiene difícil rescate, pero merece la pena intentarlo.
 
 
Santiago Serra - Rafael Cid