EL MOVIMIENTO ANTI-GLOBALIZACION : UN NUEVO ACTOR PARA UN NUEVO SIGLO

Podemos fechar el surgimiento de este movimiento que cuenta con algunos antecedentes recientes en 1999 con las manifestaciones en Seattle en contra de la Cumbre Ministerial de la Organización Mundial del Comercio. A partir de esta convocatoria se han sucedido las reuniones de este colectivo, movimiento de movimientos, en varias ciudades de la geografía mundial para contestar las reuniones de las instancias que dirigen los destinos del planeta. Los principales destinatarios de sus críticas y concentraciones han sido los gobernantes de la globalización neoliberal: el Fondo, Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Grupo de los Ocho, principalmente.
 
Además de este modelo de reunión conocido como “contracumbre”, desde 2001 con el nacimiento del primer Foro Social Mundial (FSM) en Porto Alegre, el movimiento antiglobalización viene celebrando diversos Foros, tanto mundiales como regionales, que son el espacio donde se reúnen para generar debates y proponer las alternativas que consideran necesarias para la consecución de un orden mundial más justo y equilibrado.


Según Wikipedia (otro producto del mundo globalizado) la globalización es “un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global”.


El nacimiento

Va a ser a partir de la contra-cumbre de Seattle cuando los grandes medios de comunicación van a percatarse de la emergencia de un nuevo actor internacional. El 30 de noviembre de 1999 miles de manifestantes acudieron a Seattle a tratar, con éxito, de bloquear la cumbre de la OMC y su propósito de abrir una nueva ronda de negociaciones conocida como Ronda del Milenio. El eco mundial obtenido fue consecuencia de la confluencia de varios factores entre los que destacan el alto e inesperado número de participantes, la heterogeneidad del grupo, la forma de protesta y el éxito obtenido al obstaculizar los trabajos previstos en la cumbre.
Como movimientos antecedentes del Movimiento Antiglobalización (MAG) se suele reseñar principalmente el alzamiento zapatista (en México), la experiencia de mayo del 68 (en Francia), la tradición obrera e izquierdista y los nuevos movimientos sociales, tales como el ecologismo, pacifismo o el feminismo.
El MAG es una amalgama de diferentes movimientos donde concurren grupos diferentes entre sí que comparten un posicionamiento común. Como señala Naomi Klein existe “una coincidencia muy amplia a la hora de criticar aspectos principales de la globalización neoliberal, pero divergencias importantes en la estimación de las propuestas alternativas y la plausibilidad de las mismas”.
Dentro del movimiento podemos distinguir dos ramas diferenciadas:
  • La rama reformista o propositiva es la que apuesta por los ámbitos de acción institucionales y que está representada en el Foro Social Mundial de Porto Alegre. El ideario de este grupo lo podemos encontrar en las proposiciones que se hacen desde el FSM anualmente.
  • La otra rama, reactiva o de protesta es anticapitalista radical y entiende la confrontación como una forma de hacer política.
Entre estos dos planteamientos se da la eterna dialéctica reforma-revolución y un debate apasionante sobre la forma más provechosa de actuación en contra de la globalización o por una globalización diferente. Existen quienes se contentan con un lavado de cara de la globalización existente mediante reformas y otros que consideran que este sistema debe ser derrocado y cambiado.
El MAG como actor internacional
El MAG se conforma como “actor” en tanto que ejerce una función en la escena internacional, la del control ciudadano de las decisiones que se toman desde los Estados y organizaciones internacionales.
Además, los ejes temáticos que engloba son muy variados, desde las finanzas al ecologismo o enfoque de género, y conecta siempre el nivel local con el global. Se ha constituido como una nueva sociedad civil planetaria. Held y Mcgrew consideran que los movimientos transnacionales “representan las preocupaciones e intereses de una emergente sociedad civil internacional, pero que no tienen la capacidad ni los recursos de los Estados o de las empresas multinacionales. De ahí que su influencia e impacto político no pueda medirse en el campo del poder duro (que por medio de instrumentos militares, económicos o de otra índole persigue fines coercitivos), sino en el del poder suave (aquél que no tiene capacidad coercitiva sino más bien persuasiva y que puede influir en los intereses, actitudes, programas de trabajo e identidades)”

 

Protesta-Propuesta

Al mencionar el modelo contra-cumbre vienen a nuestra mente irremediablemente  las dos movilizaciones más grandes de este tipo que ha protagonizado el MAG: la de Seattle en 1999 y la de Génova en el 2001. Las acciones de protesta han tenido gran importancia dentro del movimiento en tanto que responden, por un lado, a los objetivos de crítica y denuncia de las injusticias, y por otro, contribuyen a reforzar la identidad grupal. Definen un “nosotros” común y alientan a continuar trabajando ya que la solidaridad grupal se incrementa y se crean sinergias. La existencia de la protesta como instrumento para rebatir el capitalismo global indica una proyección de la actividad política “a la contra” y por un nuevo tipo de sociedad.
 

El Foro Social Mundial: otro mundo es posible

El Foro Social Mundial nace en el 2001 y se celebra en la localidad brasileña de Porto Alegre, no por casualidad en las mismas fechas que en la estación de Davos (Suiza) se reúne el Foro Económico Mundial. El FSM viene a decir que un mundo diferente al que impone el neoliberalismo dominante es posible y necesario. Es un espacio de debate democrático de ideas, reflexión, formulación de propuestas, intercambio de experiencias y articulación de movimientos sociales, redes, ONG´s y otras organizaciones de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo. En el proceso FSM también son realizados diversos Foros Sociales Regionales y Temáticos de carácter internacional para profundizar los debates en las diversas regiones y/o debatir cuestiones consideradas importantes.
El Manifiesto de Porto Alegre, firmado por varios autores representativos del movimiento a título personal, propone doce propuestas para Otro Mundo Posible resumidas en:
  1. Cancelación de la deuda externa
  2. Aplicación de la Tasa Tobin
  3. Anulación de paraísos fiscales
  4. Protección social
  5. Comercio justo
  6. Soberanía alimentaria
  7. Prohibición de patentes sobre bienes comunes
  8. Paz y justicia
  9. Lucha contra la discriminación
  10. Freno de la destrucción del medio ambiente
  11. Desmantelamiento de bases militares no autorizadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU)
  12. Derecho a la información y reforma y democratización de organismos internacionales (entre ellos la ONU)

 

Crítica de la Globalización

Desde diferentes palcos se ha criticado a este grupo por oponerse a un proceso irremediable y lógico como es el de la globalización, vista por muchos como un fenómeno altamente positivo. El caso es que este movimiento no se opone a la globalización e interconexión mundial como un todo de la forma que se hace ver desde los grandes medios de comunicación que utilizan esta crítica, así como su presentación asociada a actos violentos en distintas manifestaciones, para deslegitimarlo. De hecho, el mismo movimiento es un producto de la globalización y sus formas de organización fomentan la estructura en red en la internacional y aprovecha las nuevas tecnologías de la información. Es por ello que quizá sería más acertado aseverar que están en contra de la globalización en su formato actual, esto es, la globalización económica que supedita el poder de la ciudadanía y los Estados, a los designios del mercado.
La globalización se caracteriza básicamente por conllevar una liberalización de las fuerzas de mercado y una reducción de las fuerzas estatales, en un escenario en el que las fuerzas financieras juegan un papel muy importante. La concentración de capital y de poder económico y político se ha visto en los últimos tiempos concentrada cada vez en menos manos. La globalización está llevando una dinámica que tiende a privatizar los beneficios y a socializar los riesgos por lo que perpetúa una sociedad donde los ricos son más ricos y los pobres más pobres, creando un patrón de desigualdad que puede ser representado en forma de copa de champán (si trazamos un gráfico de la distribución mundial de la renta entre el 20% más rico y el 20% más pobre), creando la sociedad del 20-80 (el 20% población concentra el 80% de los recursos económicos).
Globalización polarizadora
El MAG considera que la globalización financiera y económica lejos de ser incluyente es polarizadora de las desigualdades, y no está trabajando, en absoluto, por el objetivo de socializar la riqueza, los derechos o la democracia. Su análisis es que esa globalización, en realidad no es tal, ya que tiene un carácter selectivo, jerárquico y excluyente creciente.
El MAG es un movimiento construido por oposición a este proceso de mercantilización y liberación a escala mundial. Es un movimiento que está en contra de la globalización “realmente existente”. Un mundo global donde se globalizasen los derechos, el bienestar social, la justicia y la solidaridad sería muy deseable para este grupo. La resistencia a la globalización capitalista neoliberal, al poder desmesurado de las multinacionales y mercados financieros, a las decisiones autoritarias e inapelables del FMI, el Banco Mundial y la OMC ha tomado la forma, desde Seattle, de un amplio movimiento social a escala planetaria, dentro del cual se organiza, paso a paso, la globalización de las solidaridades.