domingo, 13 de octubre de 2013

ESPAÑA : EL PAIS DE LOS 200.000 DESAPARECIDOS

Representantes de la ONU califican de crímenes contra la humanidad tanto los enterramientos en fosas comunes de la guerra civil y el franquismo como el robo de niños prolongado hasta la democracia. Censuran al Gobierno español por poner obstáculos a las investigaciones y le conminan a buscar a los desaparecidos.


Rocío Borrego sólo quiere recuperar los restos de su madre, puesto que sabe bien que fue asesinada en 1936. Eduardo Raya sólo desea saber el paradero de su hija, puesto que está completamente seguro que sigue viva, desde que fue presuntamente robada en 1990. Entre ambos sucesos ha pasado medio siglo, pero los cubre el mismo manto de silencio e “impunidad”, según los representantes del grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de Naciones Unidas que este mes de septiembre ha visitado diversas ciudades de España. Los afectados repiten insistentemente, con casi 200.000 víctimas, entre enterramientos ilegales en fosas comunes y niños robados, hoy son adultos con identidad falsa, España es, tras Camboya, el país del mundo donde permanecen más personas desaparecidas.

En 1940 la Causa General iniciada por el Ministerio de Justicia sobre el denominado terror rojo facilitó la recuperación de los cadáveres de casi la totalidad de las 38.000 víctimas de la represión en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil. Sus familiares, salvo excepciones de falta de interés o deficiente localización, pudieron darles una sepultura digna, fueron honrados, su memoria recuperada y sus verdugos perseguidos o procesados. El Estado se implicó fuertemente en la labor de búsqueda e identificación, sirviéndose en muchos casos de las fotografías tomadas a tal efecto por el propio Gobierno republicano, que nunca llegó a legitimar la barbarie desatada durante parte de esos tres años por facciones de sindicatos y partidos de izquierda...

EL PSOE Y LA CIA.

La CIA posee una solida infraestructura en España que comenzó el los 40, en la que al día de hoy, colaboran miembros del ejercito español, destacados políticos, diplomáticos, empresarios,  personajes del mundo de la banca y de la cultura como también del periodismo. La mayor parte de los colaboradores, tienen poco que ver con la imagen tópica peliculera de los espías, son individuos “normales” perfectamente integrados en su entorno social.

El New York Times publica en 1975, poco antes de la muerte de Franco, que la CIA mantiene importantes relaciones con todos los partidos políticos españoles para buscar una salida al régimen, incluido el PC  de Carrillo. Al final de los 50, los servicios secretos  norteamericanos “tocan” a jóvenes socialistas  para tenerlos como fuente de información de los comunistas. Carlos Zayas, Joan Raventós o Federico de Carvajal,  Enrique Múgica  son algunos de ellos.
En 1974, Felipe González  acude a Suresnes  escoltado por los oficiales del CESED, y quienes les proporcionan el pasaporte. Mas tarde, aguantan su “OTAN,  de entrada “, como reclamo electoral, hasta que llegan al poder en el 82.

Texto extraído del libro La CIA y la refundación del Psoe de Alfredo Grimaldos. Saquen ustedes sus propias conclusiones...

Lo que si quedara claro es que el papel  a interpretar en la transición por el  PSOE  estaba escrito desde mucho antes. Los empedernidos lectores saben que no es un secreto que F. González  y el PSOE  'se preparó', era la alternativa controlada de la CIA, era una de sus patas de apoyo, la otra  Socialdemocracia alemana, crearon una especie de nuevo PSOE para contrarrestar a los comunistas, es la propia CIA y los servicios secretos de Carrero ( SECED ) quien provee de medios, pasaportes, y escolta a F. González hasta Suresnes,  y funcionó perfectamente porque el nuevo PSOE siguió todas las pautas bien respaldado, por lo que es un partido que no surgió de una verdadera base social, sino creado, modelado,  respaldado y financiado. Esto explica muchas cosas, demasiadas cosas, desde porque se diseño un reparto electoral, el casi “pucherazo de la OTAN”, el desmantelamiento de casi toda la industria al principio de los 80, ( la mal llamada reconversión industrial ), el porqué  el PSOE sigue políticas Neoliberales, de tantas incoherencias entre sus discursos supuestamente de izquierda y las políticas que practica.

¿Es casualidad, es Marketing  que  Rubalcaba proponga ahora a sus filas quitar la O de “obrero” y la E de España a la siglas del PSOE? Evidentemente que no. En realidad todo responde a la política e ideología  que han llevado desde que entraron en el 82 en la Moncloa.

LOS SUICIDIOS AUMENTAN EN ANCIANOS SIN PRESTACIONES

Los suicidios de personas mayores sin prestaciones médicas se han disparado en más de un 30%. Son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas; y ahora con pensiones recortadas, el copago o sin prestaciones.
El suicidio estaba entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años, aunque el sector con mayor riesgo era el de los adolescentes. Ahora los suicidios de personas mayores sin prestaciones médicas se han disparado en más de un 30%. Son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas; y ahora con pensiones recortadas, el copago o sin prestaciones.

Cada día casi tres mil personas en el mundo ponen fin a su vida. Cada hora, ciento veinticinco personas se suicidan, más de dos personas por minuto. Un millón de personas se quitan la vida cada año, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).


Hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados en “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales que conducen a aplastar el acelerador. También existen “suicidios” en el abandono de tratamientos médicos, para “hacer pagar culpas a la familia”.

Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que “aparecen” muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos, se han dejado morir, abandonándose en la comida y en la higiene, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo una liberación en dejar de llevar un vivir sin sentido.

¿Sabe alguien cuántos soldados se han dejado morir por no poder soportar la tensión de una confrontación absurda? ¿Hay suicidio más eficaz que dejarse matar por el “enemigo”, y encima sin “deshonor” ante la familia pues te los rinden militares? ¿Tiene sentido la muerte de cien militares españoles en una absurda misión en Afganistán que costó decenas de miles de millones, para nada?

La OMS prevé, para 2020, que el número de muertes por suicidio en el mundo, cada año, superará el millón y medio.

Por ello es tan importante tratarla con una aproximación psicológicamente cálida, acogedora y digna. Y con el arsenal terapéutico del que disponemos. Y con tiempo, paciencia, con ese sumergirse en el drama del enfermo. Recordemos que ‘asistir’ (assistere) es, “estar al lado del otro”.

Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan a 10,4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción y ahora en personas mayores sin medios.

Ya sabemos que el suicidio es un tabú tan fuerte como el incesto o, hasta hace poco, la homosexualidad. En los Libros de estilo de muchos medios se reglamenta la publicación de estas noticias, “porque pueden provocar estímulo de imitación”.

La OMS pide mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. Increíble pero, en muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito. Y a un enfermo no se le lleva al paredón, se le cura y después se le fusila. La Iglesia católica y otras religiones castigaban al suicida con la prohibición de ser enterrado en “tierra sagrada”. Con el progreso en la conciencia de una mayor libertad y responsabilidad, se han avenido con el subterfugio de que “no sabían lo que hacían”, “locura transitoria”, “fuera de sí, “enajenados”.

No hay más que ver las dificultades que tiene un enfermo terminal para tener una muerte digna, mediante suicidio asistido, o mediante eutanasia positiva, por compasión y por justicia. ¿Tanto cuesta reconocer el derecho a disponer de la propia vida? ¿Alguien nos ha pedido permiso para nacer? ¿Pueden imponerse ideologías que parten de falsas premisas y de un fanatismo que condena a vivir, como durante siglos bendijeron las condenas a morir?.

Es necesario prevenir decisiones fatales que podrían evitarse mediante atención médica y psicológica, comprensión y tratamiento, información adecuada y medios eficaces al alcance de enfermos depresivos, alcoholismo, drogadicción y esquizofrenia. Adolescentes que no asumen su realidad sexual, o de ancianos sin medios para vivir con dignidad porque la sociedad se lo debe ya que las cosas no son de su dueño sino del que las necesita. Y aunque la vida no tuviera sentido tiene que tener sentido vivir, pero con dignidad y sin padecimientos insoportables. No vamos de la vida hacia la muerte, sino que aspiramos a momentos felices al saberse uno mismo, libre y responsable.



José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

http://www.ibercampus.es/los-suicidios-aumentan-en-ancianos-sin-prestaciones-25765.htm

LIBROS CENSURADOS POR EL IMPERIO BORBONICO

Al menos diez libros que afectan a los principales personajes de la partitocracia o de la Historia de España han sido censurados por los medios de comunicación españoles o por su “establisment” académico y forman parte del conocido “Índice” que, al igual que en la época de la Inquisición... rige para las publicaciones comprometedoras.



Cinco siglos después, aquel “Index expurgatorius” sigue teniendo vigencia y esta es la primera parte de la lista de los 10 proscritos, susceptible de ser ampliada con los testimonios de los lectores, pero hoy encabezada por varios títulos relacionados con la Casa Real española.

Periodistas de varios medios de comunicación están haciendo llegar a “Espía en el Congreso” sus denuncias por el aumento “considerable” de la “presión” y la “censura” de dirigentes políticos, grandes empresarios y sobre todo de Casa Real para evitar la difusión de investigaciones y denuncias sobre la corrupción de las élites españolas.

La queja se relaciona con las habituales peripecias del rey y la cada vez mayor cercanía de las elecciones europeas de 2014, así como con las encuestas que vaticinan la pérdida de 11 millones de votos por parte de los principales partidos, fundamentalmente PP, PSOE y CiU. De todo ello informaremos en cuanto podamos documentar estas denuncias, pero hoy nos detendremos en otro tipo de censura: frente a las prohibiciones más burdas que los mass media acostumbran a ordenar, figuran otras que aluden expresamente a determinados libros que, tras el revuelo que ocasiona su salida, son rápidamente confinados en el ostracismo para evitar su divulgación y lectura... 
Estos son algunos de ellos...


“23-F, el rey y su secreto” de Jesús Palacios (Libros Libres).  

La censura hacia este libro la justificaban en el Grupo Prisa con el calificativo de “extrema derecha” cuando su autor, profesor en la Universidad Complutense sin militancia política alguna, se limita a recoger y documentar el testimonio del embajador de EE.UU en Madrid, Terence Todman al que se ha sumado también Lothar Lahn, embajador alemán. 
Cada vez surgen más testimonios que acreditan como el golpe de Estado fue organizado por el rey junto a los principales políticos de la época (Felipe González, Enrique Múgica, Santiago Carrillo, Solé Turá y Manuel Fraga, entre otros) para derrocar a Adolfo Suárez y formar un “Gobierno de concentración”. Como Suárez no tragaba, para lograr sus fines aprovecharon el descontento militar, jugaron a dos bandas con múltiples ambiguedades y después, cuando se les fue de las manos por la “opereta” del coronel Tejero al ser ésta retransmitida inesperadamente por una cámara de TVE, se presentaron a la opinión pública como víctimas.Jugaron con fuego y estuvieron a punto de chamuscarse, lo que se dejó entrever gracias a una indiscreción de la reina Sofía sobre los militares golpistas: “El rey los engañó a todos”.

El conciliábulo de aquella noche en el Congreso, sólo parcialmente escrito, pretendía mantenerse en secreto pero la médico del Congreso, Carmen Echave, escuchó algunos de sus detalles, que también han sido hurtados del relato oficial aunque por fortuna están escritos. Y además Tejero se negó a utilizar el avión que le tenían preparado desde Zarzuela para exiliarse. De aquel monumental engaño a los españoles, que gozó de la complicidad de los principales periodistas y políticos de la época que se enriquecieron con su silencio, surgió uno de los principales mitos de la actual partitocracia, hoy ya muy deteriorado, de ahi la importancia en censurar este libro.


“Adiós Princesa” de David Rocasolano (Ediciones Akal). 

Aunque se le ha tildado de “vendetta” del primo de Letizia, lo cierto es que si prescindimos de los “chascarrillos” rosas y de los asuntos más privados (el aborto de la princesa es uno de ellos), el libro arroja suculenta información de primera mano sobre el funcionamiento cotidiano de la Casa Real, sus protagonistas y el verdadero carácter de sus personajes, algo que no asoma habitualmente a la luz pública por falta de testimonios directos. Los fariseísmos y corrupciones de la Familia Real, de los que informaremos próximamente, son lo más jugoso de este volumen..


“Gaviotas que ensucian su propio nido” de Illy Nes (Bubok). 

Que un dirigente gay del PP como era Carlos Alberto Biendicho desvele las tripas de la homosexualidad oculta en Génova 13 es algo cuando menos curioso, pero si además se documentan profusamente las salidas del armario de su líder, Mariano Rajoy, junto a media docena más de conocidos dirigentes del partido (hombres y mujeres, como Rita Barberá, Miguel Angel Cortés o Luisa Fernanda Rudi) el silencio hacia este libro resulta escamante.


“Un rey golpe a golpe” de Patricia Sverlo. (Ardi Bertza). 

La biografía mejor documentada de Juan Carlos podía haber sido un clamoroso éxito de ventas pero los medios de comunicación se conjuraron para silenciarla todo lo que pudieron, con el argumento de que había sido ¡editada! por un periodista condenado por terrorismo. 
Fue una manipulación más: su autora, hoy profesora en Barcelona, tuvo que refugiarse en un pseudónimo para evitar represalias y solo encontró posibilidad de publicar el libro en el entorno abertzale o en Francia, lo que la condenaba a no ser leída en España. Si los ciudadanos leyeran este libro, la monarquía de partidos se disolvería en nuestro país como un azucarillo, situación que de hecho ya está ocurriendo porque el libro circula libremente por internet.


“Cisne. Yo fui espía de Franco” de Luis González Mata (Argos Vergara). 

Si hay algún personaje que merezca la pena en los estertores del franquismo ese es Luis González Mata, uno de los principales espías de los servicios secretos del régimen, que al final de su vida se decidió a “cantarlo” todo y publicarlo en un libro. 
Infiltrado en la mayor parte de los movimientos antifranquistas, González Matarevela como los rusos vendieron a Franco la información que les proporcionó o robaron a Santiago Carrillo sobre la infraestructura del PCE en España a cambio de la información que el dictador tenía sobre los americanos en la negociación de las bases militares, lo cual pudo costarle la vida a Carrero Blanco por la inacción americana ante su atentado. No se entiende como la documentación que aporta este libro sobre ese y otros sucesos no forma parte del acervo histórico de España si no es por la pervivencia de una censura que alcanza no solo a los vivos sino a los muertos que puedan poner en tela de juicio el relato histórico de un régimen que ha sido continuidad del franquismo con la complicidad de todos los que se llevaron algo en el trasvase.

Concluímos esta reflexión sobre los “libros prohibidos” en España con otros cinco títulos proscritos: 

El primero hace referencia al político y banquero Jordi Pujol, ex presidente de Cataluña, que logró erradicar de las librerías el volumen que afloraba las tropelías financieras de su padre, Florenci Pujol, experto en evasión de capitales y encarcelado por ello. De aquellos polvos vinieron estos lodos que tan bien manejan sus herederos y que han gozado durante decenas de años de la misma impunidad judicial en Cataluña que la que posee el rey Juan Carlos de Borbón en el resto de España. 

Junto a este libro, una biografía de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, un libro del politólogo republicano Antonio García Trevijano y dos volúmenes heterodoxos sobre Miguel de Cervantes y Cristóbal Colón, repudiados por el academicismo oficial, completan el vigente “Index expurgatorius” que, al igual que en tiempos de la Inquisición, aún rige consciente o inconscientemente en España.

“Jordi Pujol: en nombre de Cataluña” de Félix Martínez y Jordi Oliveres (Ed. Debate). 

Aunque gozan de la máxima impunidad, tanto en Cataluña como Madrid, los Pujol han evadido decenas de millones de euros fuera de España pero ninguno entrará jamás en la cárcel y ni siquiera será procesado. Dos periodistas alertaron hace años que el dirigente nacionalista catalán no era trigo limpio y que le guiaban más afanes financieros que políticos, por muy bien que disfrazara su discurso y lo envolviera de manera oportunista en la senyera. Hoy los hechos vienen a darles la razón, pero su libro sigue estando censurado porque cuestiona la moralidad de una familia que lleva la corrupción en los genes desde que el patriarca, Florenci Pujol, padre del presidente de la Generalitat y abuelo de los codiciosos nietos, fuera encarcelado por evasión de divisas.

“Florentino Pérez, retrato en blanco y negro de un conseguidor” de Juan Carlos Escudier (Akal). 

En España a nadie extraña que solo se permita construir rascacielos en la Castellana a un solo constructor, o que el palco del Real Madrid se llene habitualmente de banqueros, políticos, empresarios y periodistas para organizar un fabuloso tráfico de influencias a costa del contribuyente. Tampoco que un presidente dilapide cientos de millones de euros cada temporada y mientras que los clubes exportaron en 2013 por primera vez 150 millones de euros en jugadores, él solo desequilibró la balanza de pagos nacional con los 100 millones que ha gastado con Bale. Su poco tino le llevó a pagar 40 millones por Illarramendi cuando tenía gratis a Casemiro en casa. Pero esto son solo significativas cuestiones futbolísticas de un presidente derrochador, cuando estamos ante uno de los miembros más afamados de la “casta”, conocido en el mundo entero por sus tropelías, despilfarros y negocios siempre al amparo del sector público y el poder. 

Este libro lo desenmascara, pero la censura mediática lo condenó a galeras. No obstante, sus procedimientos intimidatorios, parecidos a los que usan en el sur de Italia (el periodista José María García asegura que “Floren” intentó comprarlo), le obligan a realizar piruetas cada vez más complicadas que alguna vez lo llevaran a la lona: el homenaje a Raúl o a Del Bosque, a quienes él mismo expulsó antes del Real Madrid, y la complicidad con el rey para mejorar su escasa popularidad, revelan que ya solo da golpes de ciego. Su segunda caída será la más estrepitosa de la partitocracia y mucho más dolorosa que la primera.

“Teoría Pura de la República” de Antonio García Trevijano. 

El viejo pensador y filósofo, referente del republicanismo en España,  se ha convertido en un testigo incómodo de la Transición que ha logrado sobrevivir a casi todos los que traicionaron las ideas demócratas a la muerte de Franco: muertos Manuel Fraga, Santiago Carrillo, Peces Barba, Solé Turá y Gabriel Cisneros, enfermos Juan Carlos de Borbón y Adolfo Suárez, jubilado y desacreditado Jordi Pujol, escondidos, viviendo del erario público y avergonzados Alfonso Guerra y Herrero de Miñón, enriquecidos y opulentos Felipe González, Miquel Roca, Pérez Llorca y Enrique Múgica… el abogado García Trevijano los conoció a todos en la intimidad cuando se trataba de construir un nuevo régimen en España. 

Por fortuna, dejó escrita su “Teoría Pura de la República”, donde explica como debería empezar a construir una arquitectura democrática y política en España digna de tal nombre, pero Trevijano sufre el silencio, cuando no el ataque, de quienes no soportan su decencia moral e ingobernable espíritu crítico. Esa miopía general y ausencia de altura de miras impide que progresen aún más sus ideas, ya muy extendidas entre las capas ilustradas de la sociedad española, aunque ya es sintomático que su libro de referencia y toda su biblioteca solo pueda leerse en internet.

“Cervantes en Sanabria. Ruta de Don Quijote de la Mancha” de Leandro Rodriguez. 

El cervantismo oficial es un próspero negocio en España, aún a costa de mantener desinformados y en la ignorancia, tanto en espíritu como en la letra, al emblema del idioma y la cultura española. Al igual que las élites políticas han secuestrado la democracia, las élites sindicales han sustituido a los trabajadores y las élites empresariales, bancarias y financieras han saqueado el país, las élites académicas se han apropiado de la figura de Cervantes y no soportan discrepancia o heterodoxia alguna en torno suya. 
Comandan esta partida el filólogo Francisco Rico, que ha tejido un emporio editorial en torno a su ortodoxia, con millonarias subvenciones por medio de las que luego se beneficia, y Francisco de la Concha, actual responsable del Instituto Cervantes y ex director de la Academia de la Lengua. Fuera de este abrevadero, el cervantismo no oficial aparca en la riqueza de las relecturas e investigaciones contemporáneas e independientes y ahí figuran dos nombres excepcionales: Leandro Rodríguez y César Brandariz (“Cervantes decodificado” o “El hombre que hablaba difícil”). 

Acreditados investigadores sólidamente formados pero sin el “plácet” de las autoridades, sus conclusiones ponen en solfa la imagen que de Cervantes han transmitido los gobernantes de la cultura española. Sus libros figuran en lo más alto del “Index expurgatorius” y su sola mención en los círculos académicos o mediáticos de la cultura oficial suscita el anatema o el ataque de nervios.

“La geografía secreta de América” de Jacques de Mahieu. 

Con este libro en torno a otra de las figuras míticas de la cultura española, Cristobal Colón, ocurre otro tanto. Su autor, acusado al tiempo de “nacionalista-socialista” o “comunista” (y no sin cierta razón), ha sido desacreditado por sus adversarios académicos utilizando razones políticas. Sin embargo, en este volumen sobre el descubrimiento de América, sólidamente construido y documentado, se contextualiza mejor el mito de Cristóbal Colón, aunque destruya centenares de investigaciones y apriorismos en torno a aquel hecho excepcional que fue la incorporación de un nuevo continente a la Modernidad. 

El antropólogo Mahieu, pese a sus ideas y quimeras políticas, introdujo una nueva percepción histórica sobre el descubrimiento de América que los historiadores oficiales se empeñan en enterrar y vilipendiar, pero que emerge de manera cada vez más diáfana y evidente.


Conozca los diez libros prohibidos en este imperio borbónico | Eco Republicano

NIÑOS QUE MUEVEN EL MUNDO

Malala celebra su cumpleaños en la sede de la ONU; Malala recibe el premio Nobel de la Paz de los niños en La Haya; Malala inaugura en Birmingham la librería pública más grande de Europa; Malala viaja a Nueva York para colaborar con el ex primer ministro británico Gordon Brown en un programa de ayuda a niños refugiados sirios… Malala tiene 16 años y un apellido: Yousafzai. Pero para todos, ella, la niña, es eso, Malala —la sonoridad del nombre acompaña—. Así conoce medio mundo a esta joven e incansable paquistaní, tiroteada en octubre del año pasado en el valle del Swat (Pakistán) por un grupo de talibanes a los que no les gustaba lo que la menor contaba en Internet. Sobrevivió y reside en Reino Unido. Fue y es víctima de los radicales. Y ahora la llaman activista por la educación. Pero es eso, una niña. Y por derecho.


“Malala es un ejemplo”, explica Jorge Cardona, profesor en la Universidad de Valencia, “de que un niño es sujeto de derecho como lo es un adulto; deben ser protagonistas de sus derechos, deben ser empoderados para defenderlos”. Cardona, docente en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, es uno de los 18 expertos independientes que forman parte del Comité sobre los Derechos del Niño de la ONU. “Malala”, continúa este profesor, referencia omnipresente de la defensa de la infancia, “nos demuestra que los niños no son solo objetos para proteger y que, en muchas ocasiones, son los adultos, precisamente, los que les limitan”...


"Verles levantarse nos hace humildes", dice el director de KidsRights
Con Malala, ese límite llegó —o lo intentó— desde los fusiles que el pasado 9 de octubre, muy cerca de su casa de Mingora, escupieron las balas que acertaron en su cabeza y su cuello. Detrás del atentado estaban los talibanes paquistaníes, de los que la menor, entonces de 15 años, había hablado en un blog publicado en la versión online de la cadena británica BBC. Malala era ya entonces un símbolo creciente de la lucha por la educación de los menores que habitan esas tierras, demasiado porosas para no contagiarse del conflicto afgano. Pero, sobre todo, era un altavoz de denuncia de los derechos de las niñas, vilipendiadas por la guerrilla radical, enemiga acérrima de que ellas, como ellos, disfruten de la educación de las aulas.

Malala aguantó. Fue trasladada al hospital Queen Elizabeth de Birmingham (Reino Unido) y logró sortear la muerte. Su coraje al plantar cara a los talibanes y seguir enarbolando su mensaje tras casi perder la vida fue reconocido por la organización KidsRights, que el pasado 6 de septiembre le entregó en La Haya (Holanda) el Premio Internacional de la Paz de los Niños. “Malala ha demostrado”, dice en un intercambio de correos el fundador de la ONG, Marc Dullaert, “que los niños pueden elevar sus voces, que pueden marcar la diferencia; ella está moviendo el mundo”.

"Hay que evitar su explotación económica", afirma un docente
Y no cesa. Malala sigue hoy con un discurso elaborado, cargado de simbolismo, fuerte, activista y atractivo hasta el punto de maravillar a los adultos, a los que están al frente de organizaciones, certámenes o Gobiernos. “Uno tiene que acostumbrarse”, defiende el profesor Cardona, “a la sensatez y madurez de los niños”. “Ver a un menor que decide levantarse por los derechos de muchos otros y luchar contra las injusticias”, señala también en este sentido Dullaert, “nos hace a los adultos humildes”. “Si ella puede hacerlo”, continúa el holandés, “nosotros también”.

Frans Röselaers, sociólogo exmiembro de la Organización Internacional del Trabajo, va un paso más allá: “Los adultos pueden sentirse un poco humillados por el hecho de que estos jóvenes consigan cosas allí donde ellos no lo hicieron”. “Los niños”, prosigue Röselaers, integrante también del jurado que galardonó a Malala y fundador de Global March Against Child Labour, “tienen derecho a expresar sus preocupaciones, ambiciones y puntos de vista”. Y tanto.

La paquistaní ha conseguido una ley de educación obligatoria
La siguiente frase la pronunció la menor —se atribuye al filósofo romano Marcus Tullius Cicero—, durante la apertura de la librería de Birmingham, ciudad de acogida, el pasado 3 de septiembre: “Una habitación sin libros es como un cuerpo sin alma”. Pero no es solo la frase. La adolescente no lee un texto, pronuncia un discurso, lo gesticula, lo interpreta y se lo mete por vena al oyente. Tiene 16 años. “Estamos acostumbrados a que los niños sean objetos de protección”, explica el profesor Cardona, “y tienen muchas cosas que aportar”. “Es jurídicamente obligatorio escuchar a un niño”. Pero no hacerle hablar de más. “Hay que evitar la explotación económica de su figura”, advierte el también catedrático.

El que no pudo evitar la explotación fue el pequeño Iqbal Masih, referente en la historia de los niños activistas y símbolo también de la lucha por los derechos de los menores en Pakistán. Fue asesinado dos años antes de que naciera Malala. La lucha contra la explotación infantil fue, de hecho, su gran causa. Nació en Mureedke, cerca de Lahore (Pakistán), en 1983. Con cuatro años fue vendido por sus padres al dueño de un telar como pago por la boda de su hermano. Seis años después logró escapar y se unió al Frente de Liberación del Trabajo Forzoso, con el que predicó en contra del empleo de menores. Muy menudo, demasiado para su edad, pero sonriente, Masih, pateaba las calles entre los suyos, con los brazos en alto; ondeaba banderas y saltaba a los atriles para contar su historia. El 16 de abril de 1995, Masih, con tan solo 12 años, poco después de regresar de Estados Unidos, donde había sido galardonado por su dedicación y activismo, fue asesinado a tiros.

¿Por qué Malala es así? ¿Por qué lo fue Masih? “Son niños líderes”, responde Consuelo Crespo, presidenta del comité español de Unicef, “son capaces de captar de inmediato el valor de algo, muchas veces porque lo han vivido, y tienen además la inquietud de transmitirlo”. La sección española de la agencia de Naciones Unidas dedicada a la protección de la infancia reconoció el pasado mes de mayo la labor de la joven activista paquistaní con el premio Moviliza. El galardón lo recogió en persona su padre, maestro de profesión y, seguro, uno de los responsables de poner una semilla en el carácter de su hija. Malala tenía que continuar con sus clases, pero agradeció la distinción a través de un mensaje grabado en vídeo.

Recuerda Crespo y coinciden los expertos en infancia consultados que lo de Malala no se queda en una voz que moviliza a miles de personas. Su lucha ha obtenido un cambio efectivo: el reconocimiento por ley de la obligatoriedad y gratuidad de la educación para los niños en Pakistán. Otra cosa será su aplicación. Y no solo eso. Tal fue y es el eco de la voz de Malala que incluso un líder de los talibanes paquistaníes, Adnan Rashid, redactó y envió una misiva dirigida a la menor para ofrecer una suerte de excusas, no disculpas, por las que el ataque, que él no deseaba, se perpetró. Grosso modo, defendía él, no fue por su defensa de la educación sino por el intento de establecer un modelo occidental. “Has dicho que el bolígrafo es más fuerte que la espada”, escribió Rashid para Malala, “y ellos te atacaron por tu espada y no por unos libros o un colegio”.

“El convencimiento de Malala”, señala la presidenta de Unicef, “ha sensibilizado a la sociedad en torno a sus derechos”. Pero todo tiene un límite: “Ella tiene que continuar su vida escolar de forma normal”, continúa Crespo, “no se la puede utilizar de forma partidista o ideológica”.

Samantha Reed, de 10 años, escribía a Andropov en plena Guerra Fría
A tenor de lo visto, eso no ha ocurrido en este caso, aunque no se puede negar que Malala sea un reclamo para liderar campañas como la capitaneada por el ex primer ministro británico Gordon Brown para reunir 500 millones de dólares (370 millones de euros) y llevar así la educación a 300.000 refugiados sirios de los campos del norte de Líbano. Pero, ¿por qué atrae tanto el mensaje de estos pequeños líderes a los adultos? En opinión de Crespo, la falta de un sistema de educación adecuado hace que ejemplos como el de Malala sean excepcionales. “Cuando se da espacio para que participen es espectacular como se expresan”. “Hay que educarles”, prosigue, “para que saquen lo mejor de sí mismos; no son el problema, son la solución”. Y si la aportan, como aquí coincide el fundador de KidsRights, Marc Dullaert, suele ser “creativa y sencilla”.

Unicef conoce bien de qué están hechos los niños, sobre todo, allí donde más difícil es serlo. “Hay muchas malalas en el mundo”, cuenta Crespo tirando de la experiencia de sus viajes, “muchos niños que mueven el mundo y no conocemos, que son capaces de cambiar la mentalidad de sus padres por una idea”. Y a veces casi sin ser tener edad para ser conscientes de ello. Eso le ocurrió a Coy Mathis, la niña que con solo seis años logró el pasado mes de junio en Colorado una de las sentencias más celebradas por el colectivo transexual de Estados Unidos. Gracias a ella, que nació con sexo masculino, gracias a la expresión de lo que sentía y al tesón de sus padres, Kathryn y Jeremy Mathis, el colegio al que acude, en Colorado (EE UU), tuvo que abrirle las puertas de los baños para niñas.

Mathis, de seis años, logró en EE UU una sentencia histórica para los transexuales
La pequeña Mathis empezó a inclinarse hacia todo lo que tuviera que ver con el sexo opuesto a los 18 meses. Con cuatro años, su identidad era ya la de una niña. Sus padres trataron de que la dirección del colegio, el centro elemental Eagleside, dejase que Mathis fuera al lavabo de sus compañeras, pero la escuela negó la mayor el pasado mes de diciembre y apuntó hacia sus órganos genitales como motivo. Con la ayuda de la Fundación para la Defensa Legal y Educación de los Transexuales, los Mathis fueron ante el juez y el pasado 25 de junio ganaron la demanda civil, con una sentencia pionera en EE UU, “la más comprensiva con relación al acceso de los transexuales a los baños”, según la organización estadounidense. “Ejemplos como el de Coy Mathis dan mucha fuerza”, apunta Ronny de la Cruz, vicepresidente de Cogam (Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid). “Habrá gente”, continúa De la Cruz, “que cierre los ojos porque se trata de una niña, pero habrá otra mucha que se pare y la escuche”. De la Cruz, de 24 años y con una larga experiencia en contacto con grupos de jóvenes, resalta el impacto que tiene que “alguien tan joven tenga claras cosas que mucha gente no logra tener en toda una vida”.

Claro y cristalino tenía Samantha Reed Smith, otro de los símbolos que ha dejado la historia del activismo menor de edad, que aquello que le pasaba por la cabeza allá por el año 1982, mientras hablaba con su madre en su casa de Maine (EE UU), tenía que acabar en un folio y llegar a manos de Yuri Andropov, secretario general del Partido Comunista de la URSS. “¿Va a votar usted por una guerra o no?”, preguntaba la pequeña de 10 años en plena escalada entre los dos frentes que partían el mundo. “Si esto no le agrada, dígame, por favor, cómo va a ayudar a evitar una guerra nuclear”, le soltaba la niña al máximo dirigente de la URSS. Tardó, pero Andropov respondió a Reed Smith. Le dijo que hacía todo lo que estaba en su mano para frenar el conflicto en una extensa carta en la que el dirigente comparaba incluso a la joven estadounidense con la Becky amiga del Tom Sawyer de Mark Twain.

El intercambio de correspondencia convirtió a la pequeña en la embajadora oficiosa más joven de su país. El líder soviético invitó a Reed Smith y sus padres a viajar a Moscú en julio de 1983. La repercusión mediática en las dos trincheras, pese a que Andropov no se vio cara a cara con la niña, fue excepcional. Samantha Reed Smith era ya un símbolo de la lucha por la paz. Pero la fatalidad, que parece que persigue a las voces de esos pequeños grandes activistas, truncó la sonrisa interminable de esa niña de ojos grandes y claros. Reed Smith murió el 25 de agosto de 1985 junto a su padre en un accidente de avión. Tenía 13 años.

"Tienen derecho a jugar, a vivir con su familia...", recalca Save the Children
Pero lo que se traduce de su historia, como de la de Malala, Masih y otros miles de niños, es el ejercicio de un derecho a menudo hurtado a los menores: el de la participación. “Son ejemplo”, dice el director general de Save the Children España, Alberto Soteres, “del derecho a participar y opinar sobre cualquier asunto que les afecte”. Un derecho que sigue abriendo camino y traspasando fronteras. A veces también por el esfuerzo de los adultos. Como recuerda Soteres, el Gobierno español, tomando la delantera junto a un pequeño grupo de países, ratificó en junio el tercer protocolo de la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce la competencia de los menores para defenderse frente a una instancia internacional. Es decir, explica Soteres, que “si un niño español no es atendido en ninguna de las instancias judiciales de su país, podría, una vez agotadas estas vías, acudir a Ginebra para reclamar sus derechos”.

En espera de que las leyes internacionales protejan de manera más efectiva a los niños, el mundo seguirá necesitando malalas. Niños excepcionales que, al fin y al cabo, siguen siendo menores de edad y precisan por ello de una protección muy especial. “Hay que tener mucho cuidado”, advierte el director de Save the Children. “El caso de Malala es muy complicado, hay que estar vigilante con su entorno. Se tienen que garantizar sus derechos”. “El de la intimidad, que pueda jugar, estudiar, vivir con su familia…”. En definitiva, que pueda recoger un galardón en Nueva York de manos de Rania de Jordania, como hizo este miércoles durante la gala de los premios Clinton, siempre que luego se cumpla su derecho a seguir siendo lo que es. Una niña.

sábado, 5 de octubre de 2013

LA TRANSICIÓN NO TERMINÓ CON EL FRANQUISMO : LO CAMUFLÓ

El franquismo no es una dictadura que finaliza con el dictador, sino una estructura de poder específica que integra a la nueva monarquía”, escribe José Acosta Sánchez en su libro “Crisis del franquismo y crisis del imperialismo”. Y efectivamente, durante la Transición nunca se llega a producir una auténtica ruptura democrática, un corte histórico significativo con el Régimen del Caudillo. En ningún momento se aborda la depuración del aparato de Estado. Políticos que desarrollaron una carrera muy notoria durante la dictadura son los encargados de dirigir el cambio. Y en ese proceso de adaptación de las estructuras franquistas a los nuevos tiempos, policías, jueces y militares continúan siendo los mismos.

Los mandos del Ejército que  ejercieron de oficiales con Franco incorporan nuevas estrellas a sus bocamangas al amparo de la Monarquía, los implacables jueces del Tribunal de Orden Público prosiguen su ascenso en los nuevos tribunales de excepción que surgen, y los torturadores de la antigua Brigada Político-Social mantienen sus siniestras trincheras en los sótanos de la Dirección General de Seguridad. El habitual “aprobado por aclamación” de las Cortes franquistas se sustituye por el sacrosanto “consenso” y el silencio oficial continúa apoderándose de muchos asuntos esenciales de la vida política.

Series hagiográficas de televisión, numerosos libros e infinidad de suplementos impresos se encargan de mitificar la mentira y tergiversar los hechos históricos, otorgando un protagonismo estelar, el de incuestionables padres de la democracia, a turbios personajes cuyas elocuentes biografías también quedan convenientemente maquilladas. Pero los verdaderos protagonistas de la Transición no son los políticos profesionales, sino los detenidos y torturados, los miles de encarcelados y, sobre todo, los luchadores muertos.

Ya en 1977, el dibujante Carlos Giménez encabeza una de sus rotundas historias gráficas, publicada en la revista El Papus, con un título que hoy conserva absoluta vigencia: “Recuerda”. La doble página comienza  con una viñeta en la que los carteles electorales se enseñorean de la calle, mostrando a políticos sonrientes bajo el lema: “los hombres que hacen posible la democracia”. En los dibujos posteriores se pueden ver un fusilamiento, el interrogatorio de un detenido destrozado por la tortura, una galería de presos políticos, el asesinato de un joven, que es acribillado por la policía mientras realiza una pintada, y a manifestantes reclamando “amnistía y libertad”. En la última viñeta, “los hombres que hacen posible la democracia” ya han cambiado: no aparecen las caras sonrientes de los políticos, sino las víctimas de la represión.

La crónica de los primeros años de la Transición publicada en El Papus constituye una de los más certeros análisis de ese momento histórico que han quedado impresos. Para intentar acabar con la lucidez de sus cronistas, un grupo de extrema derecha hace explotar una bomba en la redacción de la revista, en 1978, asesinando a Juan Peñalver, conserje del edificio. Varios jueces del antiguo Tribunal de Orden Público franquista, instalados en los nuevos órganos judiciales de la Monarquía, se encargan de amparar a los criminales.

La imagen oficial de la Transición se ha construido sobre el silencio, la ocultación, el olvido y la falsificación del pasado. Una y otra vez se vuelven a dibujar las claves políticas de aquellos años como un juego de mesa, como una especie de partida entre destacados franquistas que, de repente, se transforman en demócratas y tienen que enfrentarse con el “búnker” fascista. En esa opereta, los miembros de la oposición controlada actúan como artistas invitados. Tras contemplar semejante cuadro, parece que la lucha en la calle nunca ha existido. Una y otra vez se renuncia a reivindicar una parte fundamental de la historia reciente: más de cien militantes de izquierda fueron asesinados, entre los años 1976 y 1980, en manifestaciones o atentados. Por la policía, la Guardia Civil y la extrema derecha instrumentalizada desde el poder.

Son los propios franquistas quienes diseñan el cambio y se reparten los papeles en la obra que ellos mismos dirigen. La Transición se convierte en la metáfora  de un interrogatorio policial. Eso que los funcionarios de la Brigada Político-Social sabían hacer a la perfección. Para apuntalar sus planes, los reformistas que ejercen de “policías buenos” piden constantemente sumisa colaboración a los opositores “sensatos”. Con un claro aviso añadido: en caso contrario, pueden intervenir los incontrolados “policías malos”. Y será peor para todos.

Ese sistema de presión resulta muy conocido para todos los detenidos que han pasado por la Dirección General de Seguridad y lo han sufrido. En su estrategia, los cerebros del cambio se sirven de la extrema derecha que asesina en la calle, del búnker político franquista y del miedo al ruido de sables. Y en caso de que algo se les vaya de las manos, utilizan el recurso habitual: la policía y la Guardia Civil. “El peligro de involución” les viene bien para exigir a la oposición que se doblegue una y otra vez, antes de haber llegado a alcanzar sus reivindicaciones mínimas.

Los franquistas con voluntad de perpetuarse en el poder saben que, por necesidad histórica, tienen que cambiar algunos elementos de la estructura política del Régimen, pero sólo están dispuestos a hacerlo después de haber desactivado previamente al enemigo. La dictadura aún puede seguir conteniendo, hasta cierto punto, el empuje del movimiento de masas, pero cada vez con mayor dificultad y a cambio del aislamiento exterior de la clase dominante. Así que muchos de los que han apoyado abiertamente, hasta ese momento, el totalitarismo franquista –desde Fraga o Pío Cabanillas, hasta Suárez y Martín Villa- se van despegando de él para reconvertirse en partidarios de la evolución controlada del propio Régimen.

Poco a poco, acreditados detractores de la democracia y el pluralismo se empiezan a manifestar a favor de iniciar el camino hacia un sistema parlamentario de corte europeo occidental, con partidos y sindicatos legalizados. Pero para llegar a ese punto, primero hay que debilitar a las fuerzas más organizadas de la oposición y al movimiento sindical. Cada paso en el proceso de apertura tiene que conllevar, necesariamente, una cesión por parte de los opositores que aspiren a participar en el nuevo juego. Y las reglas las imponen ellos, los franquistas. La consigna está clara: reformar el Régimen, pero impedir a toda costa que se produzca una ruptura. Eso podría acabar con los propios intereses de futuro de quienes apadrinan el cambio.

En 1973, el “opositor” monárquico Joaquín Satrústegui, que cuatro años más tarde se convertirá en senador por designación real en las primeras Cortes elegidas en las urnas, declara en Roma: “Esta táctica (sic) no tendría razón de ser si no existiera una oposición reformista, con la ayuda de la cual debemos tratar de controlar y evitar la movilización mayoritaria y la situación que se podría dar después como consecuencia de ella”. Y añade, con claras dotes proféticas: “Hay que domeñar, a costa de lo que sea, a los comunistas, sobre todo, y, más importante aún, hay que integrar a sus dirigentes en nuestro proyecto, para que sean ellos mismos los que controlen y eviten la  violencia de las huelgas y las revueltas estudiantiles, sobre las que tienen una gran autoridad e influencia. Hay que evitar a toda costa que se proclame la República de nuevo”.

Carrillo entiende perfectamente este mensaje y pronto acaba aceptando la Monarquía y haciendo de policía desmovilizador en su importante área de influencia. Por orden de su secretario general y por primera vez en la historia, las bases del PCE se ven obligadas a enarbolar la bandera de la monarquía borbónica, la misma que presidía los consejos de guerra franquistas, y también a enfrentarse con quienes se empeñan en seguir esgrimiendo la enseña tricolor. En más de una ocasión se puede ver a curtidos militantes comunistas cumplir esa insólita y amarga misión con los ojos empañados: “Por favor, compañero, vamos a intentar que no haya problemas... Tengo que hacer esto por disciplina de partido, entiéndelo”.

La Revolución de los Claveles portuguesa del 25 de abril de 1974 constituye una llamada de atención fundamental para los franquistas con mayor visión de futuro. Un hombre del búnker, Utrera Molina, ministro Secretario General del Movimiento en esa fecha y hoy suegro del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, confiesa a Victoria Prego en un capítulo de la serie sobre la Transición que la periodista elaboró para TVE: “Yo juzgué que había que tomar nota y anticiparse. O una de dos, o vigorizábamos nuestras instituciones y las modernizábamos, poniéndolas al día, o perderían definitivamente su espacio de futuro”.

Son los propios franquistas quienes diseñan el cambio y se reparten los papeles en la obra que ellos mismos dirigen. 38 años después parece claro

En su libro “De Franco a Juan Carlos I”, José Luis Mendizábal señala que una de las condiciones básicas de la reforma es la de “recuperar  para esta singular derecha democratizadora el mayor número de servidores del aparato del Estado franquista. Y lo cierto es que, durante la Transición, las nuevas instituciones que van surgiendo coexisten con organismos engendrados por el franquismo. Y los personajes que han hecho carrera en éstos se trasvasan con toda naturalidad a los primeros. La alta burocracia, los jueces, la policía y los mandos militares permanecen en sus puestos. Y con ellos, una gran cantidad de hábitos antidemocráticos y de mecanismos represivos. Se mantienen los servicios secretos del fascismo, dirigidos por funcionarios que han hecho toda su carrera dentro de ellos, cambiándolos sólo el nombre. Y continúan espiando, sin ningún tipo de control, las conversaciones telefónicas y la correspondencia”.

Otro de los rasgos significativos del proceso de fabricación política de una derecha parlamentaria, a partir del franquismo de camisa azul, es la promoción simultánea de una extrema derecha violenta y golpista, sobre cuyas espaldas van a reposar todas las culpas del fascismo durante la Transición. Pero incluso en este caso, sin que tampoco se deriven  responsabilidades penales para los ultras por sus actos criminales, salvo en muy pocos casos. Policías y jueces les echan una mano. De ese modo, los “policías malos” de este gran montaje son, “exclusivamente”,  un puñado de locos marginales, encuadrados en grupos de fanáticos franquistas. Eso sí, dirigidos por los funcionarios policiales del antiguo régimen, que se perpetúan en la Transición, y por los servicios de información surgidos del propio aparato franquista. Los ultras asumen a la perfección su papel criminal y llevan a cabo decenas de asesinatos desde 1976 hasta 1980. La mayor parte de ellos quedan impunes.

Durante ese periodo, el movimiento popular afronta constantes y peligrosos pulsos en la calle, enfrentándose contra las fuerzas policiales para conseguir la ruptura democrática. Pero los franquistas renovados tienen claro que para que triunfe la reforma controlada hay que acabar con la resistencia organizada y buscan establecer un “consenso” con las direcciones de los grupos que tiene mayor influencia en la izquierda. No obstante, no les resulta fácil la tarea de desmontar las estructuras populares que se han ido creando durante los últimos años del franquismo, políticas, vecinales y sindicales, ni siquiera con el apoyo de tan acreditados colaboradores. La lucha por la amnistía y la ruptura sigue movilizando a un sector importante de la oposición.

La liquidación de los movimientos populares está en el origen de la partitocracia corrupta que se acaba imponiendo y que ahora está llegando a su máximo nivel de podredumbre. El sistema electoral diseñado y el propio funcionamiento del Congreso de los Diputados contribuyen decisivamente a provocar un corte entre los políticos profesionales y sus votantes. Eduardo Haro Tecglen, en su columna de El País, el 12 de mayo de 2004, escribe: “La ley D’Hont favorece los grandes partidos y disminuye los pequeños; es contraria al pluralismo y se adoptó para continuar el franquismo a base de dos partidos únicos”.

Las exigencias básicas de la Junta Democrática, organismo unitario presentado en París en 1974, con el auspicio del PCE, van perdiendo brío sólo dos años después de su creación, a medida que la Transición avanza. Se renuncia a la “formación de un gobierno provisional”; la “amnistía total” se consigue gracias a manifestaciones populares convocadas sin el apoyo de los partidos mayoritarios de la oposición, en las que  las calles se tiñen con la sangre de muchos jóvenes estudiantes y obreros; la “independencia judicial” se olvida para siempre y, por supuesto, no se vuelve a plantear uno de los puntos clave de la plataforma reivindicativa de la Junta: la “celebración una consulta para elegir la forma de Estado: monarquía o república”. Queda sellado un pacto en el que se acuerda no remontarse a la guerra civil y a los años de represión posteriores, se pretende enterrar la memoria histórica del periodo republicano y la ilegitimidad originaria de la monarquía juancarlista.

Los atentados de la extrema derecha y las amenazas de golpe son una constante durante la Transición. El fantasma de la involución convierte en “salvadores” del proceso de cambio a los franquistas reformistas y al Rey. García Trevijano, uno de los fundadores de la Junta Democrática, en su libro “El discurso de la república”, escribe: “Cuando se propaga el temor social a un peligro inexistente es porque la clase o el partido gobernante están en peligro real de perder el poder. Y echando sobre el pueblo el miedo propio consiguen una nueva legitimación para seguir dominándolo. Esto sucedió al final de la dictadura, con la cínica propaganda de un peligro irreal de guerra civil, para justificar el consenso moral de la transición contra la ruptura democrática”.

Efectivamente, las propias direcciones de los grandes partidos, que ya buscan su propio espacio político concreto, propagan de forma interesada el mensaje de que es necesario el pacto de las fuerzas predemocráticas con el régimen franquista para abortar el supuesto peligro de un nuevo enfrentamiento entre españoles o la instauración de una dictadura militar, cuando aún no se ha terminado la vieja. La Transición democrática se convierte en el silencio de los corderos.

Continúa García Trevijano: “Basta constatar que la clase trabajadora se encuentra hoy más alejada del poder político  y del poder social que cuando murió el dictador, y que el estatus de sus dirigentes ha subido, para saber que el Partido Socialista, el Partido Comunista y los sindicatos sacrificaron esos intereses sociales a la ambición personal de sus aparatos de entrar en el reparto patrimonial de los cargos y presupuestos del Estado, de los que han hecho su modo de vivir. Y todas las ambiciones se basaron, además, en la miserable mentira de la reconciliación nacional entre franquistas y demócratas para evitar una guerra civil imaginaria”.

A partir del referéndum que aprueba la Ley de la Reforma Política, millones de españoles se entregan  con entusiasmo a la tarea de mantener en el poder, en nombre de las nuevas libertades, a las mismas personas que las han reprimido durante muchos años, desde el Movimiento, la policía política, la judicatura, la televisión y la prensa de la dictadura. “Se fundieron en un solo cuerpo, como en el monstruo de las dos espaldas, el rostro atroz de la tiranía y la cara dura de la ambición clandestina. A ese monstruo se le llamó consenso”, concluye García Trevijano.

Los vaivenes que experimentan las trayectorias políticas protagonizadas por los principales diseñadores de la Transición  son casi idénticos. De origen falangista, flirtean con el Opus en el momento oportuno y no les afecta la debacle de MATESA, por su estratégica situación en puestos importantes pero todavía secundarios del sistema. Visten de nuevo la camisa azul y se la quitan justamente cuando la maquinaria franquista chirría por todas partes y se presagia su destrucción. Con juegos de manos tan admirables, esta generación de políticos consigue salvar para el futuro muchas piezas de la estructura del Régimen. Personajes que provienen del franquismo más azul, como Martín Villa y Fraga, han seguido detentando cargos relevantes en la vida pública hasta hace muy poco.

El primer gran acto de consenso “oficial”, después de las elecciones generales de 1977, lo constituye la firma de los Pactos de La Moncloa, que incluyen unos acuerdos de contenido político y otros de contenido económico. Se suscriben el 25 de octubre de 1977. Dentro de la lógica habitual del suarismo, la ceremonia de rúbrica, encabezada por el presidente de Gobierno, es solemnemente retransmitido en directo a través de RTVE. El peso de los acuerdos –en la práctica un plan de estabilización- recae sobre los trabajadores y hay numerosos brotes de contestación.

Los Pactos suponen la cesión de numerosas conquistas obreras conseguidas a lo largo de años de lucha. Se fijan topes salariales muy por debajo del aumento del índice del coste de la vida, y además se aplican con carácter retroactivo. También se facilita el despido. Desde entonces, la debilidad del movimiento obrero es cada vez mayor. Aquí se marca el punto de inflexión entre el sindicalismo reivindicativo y la burocratización subsidiada por el propio Estado. Carrillo vende la necesidad de apoyar los Pactos, como siempre, por “el peligro que se cierne sobre la democracia”, y uno de los suyos, Carles Navales, destacado sindicalista del CCOO en el Baix Llobregat, añade años más tarde: “A la clase obrera española hay que reconocerle que priorizara la necesidad de consolidar la democracia, aunque ello fuera a costa de perder muchos puestos de trabajo”. Las cifras son reveladoras: el número de ocupados españoles, 12,5 millones en 1977, desciende continuamente durante los doce años siguientes. José Luis Leal, ministro de Economía de Suárez, también agradece a los dirigentes de la izquierda su labor de neutralización del movimiento obrero, en un artículo publicado en El País, el 25 de octubre de 2002, con motivo del 25 aniversario de los Pactos: “El compromiso de los líderes políticos del momento hizo posible la neutralización política de los previsibles efectos sociales del ajuste económico”.

Se producen paros y manifestaciones en rechazo de los acuerdos y, como es habitual durante la Transición, las intervenciones de la policía provocan numerosos heridos. El día 12 de diciembre muere en Tenerife Jesús Fernández Trujillo, por disparos de la Guardia Civil, durante una jornada de huelga general.

Cada nueva muerte provocada por la ultraderecha o por la represión policial lanza a la gente a la calle y, paralelamente, arroja cada vez más en brazos de los franquistas reciclados a Carrillo y otros representantes de la oposición. La táctica de los reformistas, empeñados en desactivar al enemigo, funciona a la perfección. Al final, no hay ruptura, ni corte histórico, ni depuración de los aparatos represivos. Franco, a través de sus más directos herederos –el Rey, Suárez, Martín Villa...- comanda la Transición. Con la aquiescencia de los políticos opositores, se echa un telón sobre las innumerables víctimas del ilegítimo Régimen surgido del golpe militar del 18 de julio de 1936.

ALFREDO GRIMALDOS 

LOS GOBIERNOS EUROPEOS EN PROBLEMAS SIGUEN LOS ORÍGENES DEL NAZISMO

Este artículo señala los paralelismos existentes entre la situación en Alemania en los años 1931 y 1932 (cuando las políticas de austeridad impuestas por el gobierno alemán causaron una gran depresión, causa del nazismo) y la existente hoy en muchos países de la Eurozona como Grecia y Portugal, resultado de la aplicación de las mismas políticas de austeridad exigidas ahora por el gobierno alemán de la canciller Angela Merkel.



El gobierno alemán está proponiendo (en realidad imponiendo) políticas de austeridad a todos los países de la Eurozona, forzándoles a que recorten de una manera muy marcada su gasto público, incluyendo el gasto público social. La Sra. Angela Merkel cree erróneamente que tales políticas ayudarán a los países de tal zona monetaria a salir de su enorme recesión. La evidencia histórica, incluida la existente en el propio pasado de Alemania, muestra lo profundamente equivocada que está Angela Merkel. 

En un interesante artículo, el politólogo y economista alemán Fabian Lindner (“European Austerity. Is this 1931 all over again?”) detalla la génesis del nazismo en Alemania, mostrando los preocupantes paralelismos entre la situación actual en gran parte de los países de la Eurozona y la existente en los años veinte y treinta del siglo pasado en Alemania y en Europa. Fabian Lindner señala que la economía alemana se colapsó en 1931 como resultado de las políticas de gran austeridad realizadas por el gobierno alemán. Como ahora, el dogma oficial había afirmado que había que recortar el déficit del Estado como condición indispensable para permitir la recuperación económica. El canciller Heinrich Brüning, sabiendo lo impopular de tales medidas de austeridad, que incluían reducciones salariales (tanto en el sector público como privado), gobernó por decreto, saltándose el Parlamento Alemán....

LA MONARQUÍA ACTUAL ES ILEGAL


La mayoría de los países que durante su historia han sufrido crímenes de lesa humanidad, han condenado y ajusticiado a los responsables de las dictaduras militares o regímenes autoritarios que los provocaron. Estos son los casos recientes de Argentina y Chile, donde se han perseguido a los responsables de la dictadura del general Videla y Augusto Pinochet respectivamente. De la misma forma en Alemania, la apología al nazismo esta prohibida y perseguida por Ley.

Para nuestra vergüenza internacional, esto no ha sucedido en España. La dictadura franquista no ha sido declarada ilegal; los responsables de los crímenes han vivido impunemente y para mayor escarnio el dictador antes de morir en la cama, nombró como sucesor y heredero de su legado al rey Juan Carlos I.




Antes profundizar en la legalidad de la monarquía actual, vamos a recodar algunas consideraciones que en nuestra opinión son ineludibles.

El gobierno de la Segunda República fue emanado del pueblo en elecciones de 12 de abril de 1931. El rey Alfonso XIII tras conocer la victoria de los partidos republicanos abandona el país. No lo hizo como se ha escrito en la mayoría de los libros de historia “por su amor a España y para salvar al país de una guerra civil”. La realidad, fue que el rey tuvo miedo de correr la misma suerte que el zar Nicolás segundo. El rey huyó despavorido, dejando atrás incluso a su mujer quién tomo otro camino, ya que el rey partió de Cartagena en un barco rumbo a Marsella y el resto de la familia marchó en tren a Francia. Por otra parte, es importante conocer que el monarca salió de España con el equivalente a 48 millones de euros depositados en bancos de Paris y Londres...

CUANDO EL PSOE DECÍA : ¡ AUTODETERMINACIÓN !

Hay un párrafo maravilloso de Gabriel García Márquez en ‘Cien años de soledad’ que dice: “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. 

Hubo un tiempo en el que pasó algo parecido en este país. La democracia en España era tan reciente, tan reciente que aún no había nacido, que algunas cosas se mencionaban con nombres que ahora nos parecerían increíbles. Hubo un tiempo en el que el Partido Socialista Obrero Español señalaba con el dedo la autodeterminación de los pueblos y levantaba el pulgar. ¿Derecho a decidir? No, no, no, esa expresión ahora tan presente en los diarios, meliflua y propia de un adolescente contrariado al que no dejan llegar tarde a casa, no es de aquella época, en la que todo parecía pendiente. Estamos hablando en serio: derecho de autodeterminación de las nacionalidades de España. Ese era uno de los puntos centrales del programa del PSOE renovado en 1974. Claro, preciso y contundente. Tan contundente que estuvo a punto de proclamar la autodeterminación para todos...

10 de octubre de 1974, Suresnes, periferia de París, teatro Jean Vilar. El congreso socialista elige al joven abogado sevillano Felipe González como nuevo secretario general, tras una laboriosa alianza entre diversos sectores de la militancia en el interior de España, una mayoría que deja definitivamente fuera de juego a la vieja dirección en el exilio encabezada por Rodolfo Llopis. Maestro alicantino, masón desde la juventud a la vejez, diputado durante la República, enfrentado durante la Guerra Civil a la línea del primer ministro Juan Negrín, anticomunista, Llopis mantenía un PSOE de mesa camilla a la espera de la muerte del dictador. Y en España todo estaba cambiando.



En el trascendental congreso de Suresnes (1974), el Partido Socialista Obrero Español se relanzó como fuerza política operativa con un programa de tonos radicales que iba más allá de la 'España plural' y aceptaba el derecho de autodeterminación de las nacionalidades

EL NEOLIBERALISMO A 60 AÑOS DE SU ORIGEN

En abril de 1947 a las faldas del Mont Pèlerin, en los Alpes Suizos, Friedrich von Hayek y Milton Friedman reunieron a un nutrido grupo de intelectuales de derecha para expresar su repudio al New Deal y el keynesianismo que en ese momento dominaba el mundo económico.

El objetivo de Hayek, Friedman y la treintena de empresarios y políticos convocados, entre los que se contaba Karl Popper -quien acababa de publicar La Sociedad Abierta y sus Enemigos-, era sentar las bases ideológicas para una reducción del aparato estatal que con la revolución del economista británico John Maynard Keynes había cobrado un nuevo ímpetu en el liderazgo del desempeño económico.

A Hayek le molestaba la presencia del keynesianismo por su posibilidad de llegar a establecer y legitimizar al socialismo, lo que constituiría un verdadero camino de servidumbre para el mundo civilizado. Su crítica a la planificación del Estado era frontal: “no puede constituir una solución económica adecuada debido a la complejidad de los cálculos económicos”. Para Hayek la planificación del estado “solo puede conducir al caos o al estancamiento”. Esta vehemente reacción teórica y política contra el intervencionismo de Estado y contra el Estado de Bienestar Social, se conoce como el origen del Neoliberalismo, movimiento ideológico que crea y desarrolla –a través de los think tanks- modelos de ataque a toda limitación impuesta por el Estado a los mecanismos del mercado.


La "biblia" de Thatcher, Reagan y Pinochet


Son los años postreros de la Segunda Guerra Mundial y Winston Churchill levanta “la cortina de hierro” para dividir en dos a Europa. Hayek intuye que el decisorio protagonismo del Estado, validado por las ideas de Keynes, puede llevar a los países al mismo desastre que el nazismo germano. De ahí el libro que sirve de carta fundacional del Neoliberalismo: Camino de servidumbre (The road to Serfdom, 1944), que, años más tarde, Margaret Thatcher (1979) tomaría como su “biblia” económica.

Richard Cockett, en su libro Pensando lo imposible, documenta en detalle cómo y por quienes fue ideada la contrarrevolución económica para contrarrestrar el impacto de las ideas keynesianas. La secta se creó en 1941 con el objetivo de derribar los argumentos de Keynes.

Industriales, banqueros y la Fundación Rockefeller financiaron la operación cuyo fin era convertir a una importante generación de intelectuales al credo del liberalismo pregonado por Adam Smith. Cockett escribe con entusiasmo: “Hayek y la Sociedad del Monte Peregrino fueron al siglo XX lo que Karl Marx y la Primera Internacional fueron al siglo XIX". Mark Hartwell, economista y miembro de la sociedad señaló que ésta “produjo en todo el mundo instituciones que propagaron el liberalismo económico contribuyendo al cambio de políticas en los gobiernos mediante el papel de sus miembros como asesores directos o creadores de políticas internas”.

Este grupo de fundamentalistas ideológicos se consagró a las divulgación de las tesis neoliberales para combatir el keynesianismo y toda forma de Estado Social y a preparar las bases teóricas de un capitalismo duro y un libre mercado exento de toda regla ética y social.

Con estos hechos reales, las advertencias de los neoliberales sobre los peligros que representa cualquier control del Estado sobre los mercados se vio muy poco creíble. Sin embargo los debates para encontrar mecanismos de regulación social tienen gran repercusión. Hayek y Friedman argumentan que este Estado “igualitario” es destructor de la libertad de los ciudadanos y de la vitalidad de la competencia, dos factores de los cuales depende la prosperidad general. Cabe destacar que Hayek y Friedman ven en la desigualdad un valor positivo, del cual requiere la sociedad para avanzar y crecer. Esto no es otra cosa que la tesis del salvajismo y la selección natural de Spencer, en la cual sólo las especies más idóneas logran adaptarse y sobrevivir a los cambios.

Nixon y el colapso financiero de Vietnam


Tenía que pasar un cuarto de siglo para que las tesis de Hayek y Friedman pudieran saltar a la palestra. Y la relación causal fue el genocidio bélico de Vietnam. Tan grande fue el déficit fiscal del gobierno de Nixon por el costo de la guerra, y tanta la liquidez internacional de los países europeos en dólares, que cuando los banqueros centrales de Europa fueron a cambiar los billetes verdes a la Reserva Federal de los EE.UU. por el oro correspondiente (según el acuerdo de Bretton Woods, firmado al terminar la segunda guerra mundial) se encontraron con la sorpresa de que la FED no tenía oro alguno que entregar.

Richard Nixon decretó la inconvertibilidad del dólar en oro el 15 de agosto de 1971, en un acto que tuvo consecuencias desastrosas para toda la humanidad. Y la crisis que devino a raíz de la decisión unilateral del gobierno estadounidense desestabilizó los mercados de todo el mundo. Y Chile no fue la excepción. El gobierno de Allende llevaba ocho meses…

Esta situación generó una crisis generalizada y en 1974 provocó una recesión mundial que reventó con la crisis del petróleo. La inflación y el desempleo se dispararon, situación que permitió meter la cuña de Hayek y Friedman al sistema: “los Estados están haciendo mal las cosas, hay que poner Orden”. Milton Friedman vino en persona a Chile, en Abril de 1975, a iluminar el camino que debería tomar Pinochet para evitar la debacle. Y su tesis fue bien clara: “hay sólo una, y sólo una manera de detener la inflación: reducir la oferta monetaria, reducir el gasto, hacer una política de shock”

El Programa del Neoliberalismo


La espera de casi treinta años a la sociedad de Monte Peregrino de Hayek y Friedman valió la pena. En 1979 Margaret Thatcher, en Inglaterra, se compromete públicamente a poner en práctica el programa neoliberal. En 1980 le sigue Ronald Reagan, en Estados Unidos, y en 1982 el democratacristiano Helmuth Kohl en Alemania Federal. Japón, Argentina, México y otros países, adoptaron el modelo a mediados de los 80.

¿Cuáles fueron las realizaciones de los gobiernos neoliberales? Los diferentes modelos siguieron el pie de la letra las recetas para restringir la oferta monetaria, elevar las tasas de interés, reducir drásticamente los impuestos a los ingresos más altos, abolir los controles a los flujos financieros (entrada y salida de divisas), elevar fuertemente la tasa de desempleo (para así aplastar las huelgas y quitar poder a los sindicatos), imponer fuertes recortes a los gastos fiscales y, sobretodo, dieron inicio a un amplio programa de privatizaciones que se constituyó en el proyecto más sistemático y ambicioso de todos los experimentos económicos.

Los resultados de la aplicación irrestricta de estas medidas de la hegemonía neoliberal como ideología están llevando al mundo a una polarización en términos de exclusión social. La elevación de la tasa de desempleo, conocida como un mecanismo natural y necesario para el funcionamiento eficaz del modelo, constituye su victoria más contundente.

La demostración empírica de la trampa que ha impuesto el neoliberalismo está en la creciente y sistemática ampliación de la brecha entre ricos y pobres. La última encuesta para Chile arrojó que el decil más rico se lleva el 65% del producto, mientras el decil más pobre apenas el 2%. La ideología de mercado puede arrojarse otro éxito: la globalización de la pobreza. Una quinta parte de la población mundial (1.200 millones de personas) sobreviven con un dólar diario y 2.800 millones de personas con poco más de dos dólares al día. Cada día mueren 30 mil niños de hambre y 800 millones de personas padecen subalimentación crónica. Durante los últimos 30 años la diferencia entre los 20 países más ricos y los 20 países más pobres se ha triplicado. Los mandamientos del egoísmo individualista pregonado por Hayek en las faldas del Monte Peregrino, han rendido sus frutos para algunos, a costa de hambre, muerte y destrucción humana.

Marco Antonio Moreno

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Ver también: Pierre Bourdieu: La esencia del neoliberalismo
El proyecto político de la Sociedad del Monte Peregrino - See more at: http://mamvas.blogspot.com.es/p/origen-del-neoliberalismo.html#sthash.MvxfANQ9.dpuf

LO QUE DE VERDAD NOS DEJA EL CAPITALISMO

Nos ha dejado una crisis global económica, financiera, social y moral como nunca se ha visto. Y la destrucción del llamado estado de bienestar que, sin ser como para lanzar cohetes, era lo más próximo a un estado social que redistribuyera con alguna justicia parte de la riqueza. Una democracia vacía. Junto a la mayor violación sistemática conocida de derechos humanos.

Casper Gutman, personaje de la novela El halcón maltés, de Dashiell Hammet, es un gángster de modales exquisitos, capaz de incitar al asesinato para conseguir una valiosísima estatua de un halcón esculpido en oro y piedras preciosas. Cuando un detective privado le pregunta qué derecho tiene sobre esa joya, Gutman responde: “Un objeto de tal valor pertenece indudablemente a quien lo coja”.

La inmoralidad de la respuesta coincide con la de la minoría que controla la economía. Lo que buscan es quedarse con todo y, para lograrlo, en los 80 tuvieron la desfachatez de pretender que no había alternativa al capitalismo, cuyo triunfo sobre el comunismo prometía estabilidad y desarrollo sin fin. Treinta años después sabemos que es falso y sabemos también lo que nos ha dejado en verdad el capitalismo realmente existente.

Nos ha dejado una crisis global económica, financiera, social y moral como nunca se ha visto. Y la destrucción del llamado estado de bienestar que, sin ser como para lanzar cohetes, era lo más próximo a un estado social que redistribuyera con alguna justicia parte de la riqueza.

El capitalismo nos deja la existencia impune de los paraísos fiscales. Perversa realidad, pues la evasión de impuestos masiva (imposible sin paraísos fiscales) reduce en los países pobres o empobrecidos del 30 al 40% de ingresos del Estado. Por lo mismo, la Unión Europea deja de ingresar anualmente 200.000 millones de euros y Estados Unidos 100.000 millones de dólares. Mientras el terrorismo mueve impunemente 500.000 millones de dólares que le permiten perpetrar violencias y crímenes, en tanto que el crimen organizado lava su dinero negro. Gracias a los paraísos....


Nos deja también este capitalismo realmente existente el hambre con visos de ser crónico. En 2007 solo especulaban en el mercado de derivados de alimentos básicos 13.000 millones de dólares, pero en 2008 ya lo hacían 320.000 millones de dólares, que contribuyen a subir indecentemente los precios de alimentos esenciales. Olivier de Schutter, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, acusa directamente a los especuladores financieros de ser responsables de que no se acabe el hambre.

El capitalismo realmente existente nos deja el asalto sistemático a las tierras fértiles de África, América Latina y Asia por poderosos grupos capitalistas para producir de modo intensivo, para exportar. Así expulsan al campesinado local que aseguraba cierta soberanía alimenticia en esos lugares.
Nos deja por tanto el capitalismo, como denuncia Ziegler, estructuras económicas criminales que fabrican la masacre cotidiana del hambre; principal causa de muerte, más que guerras, enfermedades cardiovasculares o cáncer.

Este capitalismo realmente existente nos deja la arremetida contra el agua, pues se la quieren apropiar, y por cuyo derecho y uso hay que luchar ya con uñas y dientes.
Y nos deja una letal desigualdad creciente. Según Credit Suisse (nada sospechoso de izquierdismo), un muy minoritario 10% de población mundial posee el 85% de la riqueza del planeta y, un aún más reducido 1% de la población mundial es dueño del 43 % de la riqueza.

Finalmente nos deja el capitalismo un decorado de democracia. Una democracia vacía. Junto a la mayor violación sistemática conocida de derechos humanos.
Un legado a beneficio, honra y gloria de la minoría rica. De los llamados mercados, que no son anónimos sino la minoría misma. En realidad, unos 700 bancos, compañías de seguros y corporaciones industriales que controlan 43.000 empresas multinacionales, según han demostrado Stefano Battiston, James Glattfelder y Stefania Vitali. El 0,1%.

John Houston retrató el talante de la minoría rica en el filme Cayo Largo. En un hotel coinciden un soldado, que vuelve a casa tras la guerra mundial, y Johnny Rocco, gángster deportado que vuelve a Estados Unidos clandestinamente para un negocio sucio. La proximidad de un huracán pone nerviosa a la gente y, en un enfrentamiento entre el gángster y el dueño del hotel, el soldado intenta pacificar con la pregunta, ¿qué quiere Rocco? Y él mismo responde: Quiere más. Rocco confirma: Eso es, quiero más. El soldado pregunta de nuevo: “¿alguna vez Rocco tendrá bastante?” Y contesta Rocco: “Nunca tengo bastante”.

Es lo que ocurre con quienes se apropian de la riqueza del mundo. Quieren más y nunca tienen bastante. Pero no podemos permitírselo. Porque nos va la vida, la justicia y la dignidad en ello.

Xavier Caño Tamayo
Periodista y escritor
Twitter: @xcanotamayo

EL MACRO BURDEL DE LA JUNQUERA : CAPITAL EUROPEA DE LA PROSTITUCIÓN

Cinco individuos con el rostro oculto acudieron al club de alterne ‘Paradise’, en el municipio de La Jonquera en Girona, y dejaron un coche bomba en su aparcamiento. Uno de ellos, armado con un fusil, avisó de la presencia de este y, acto seguido, huyó con el resto de encapuchados en sendos coches que habían sido robados en Lleida y Girona pocos días antes. Finalmente, los Mossos d’Esquadra lograron desactivar el artefacto explosivo después de cuatro horas durante las que se tuvo que desalojar al menos a 300 personas que se encontraban en los alrededores.


El macroburdel 'Paradise' es uno de los más grandes de Europa / clubparadise-privee.com

Se trata de uno de los mayores macroprostíbulos de Europa y no es casualidad que este gigante de la prostitución se encuentre en España, “el paraíso del turismo de burdel”. Así, al menos, es como lo ven en Estados Unidos (EEUU). Hace unos meses, el New York Times publicaba un reportaje sobre el negocio del sexo en España y recalcaba el auge de este sector pese a la grave crisis económica que atraviesa el país.

La noticia se centraba en la localidad gerundense de La Jonquera y, en concreto, en el macroburdel ‘Paradise’, pero también manejaba datos extraídos de distintos estudios como el que atestigua que el 39% de los hombres españoles reconoce haber pagado por servicios sexuales. De este mismo informe que consultó el New York Times, una guía sobre la trata de personas con fines de explotación sexual elaborada por la Asociación de Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), se desprende que el 77,6% de los consultados se muestra bastante de acuerdo o muy de acuerdo con que la prostitución “es inevitable” y, por tanto, “debe ser legalizada”.


La 'alegalidad' de la prostitución en España

Lo cierto es que la prostitución en España se encuentra en un particular limbo legal. La prostitución está en el punto de mira desde que se firmó la “Convención por la Supresión del Tráfico de Personas y la Explotación de la Prostitución Ajena” de la ONU en 1949. Sin embargo, el ejercicio voluntario de esta práctica no está penalizado y sirve como excusa fácil para las mafias, lo que unido al desinterés político proporciona un valioso salvavidas al sector.

Macroburdeles como el de La Jonquera son habituales en España, que lidera el ranking de países europeos donde más se ejerce la profesión que dicen es la más antigua del mundo, a mucha distancia de sus vecinos de continente y doblando en consumo de prostitución al segundo país de la lista, Suiza.

Se trata de uno de los destinos predilectos para el turismo sexual, un país donde la prostitución no es legal, pero tampoco ilegal. Simplemente se tolera. La cercanía y porosidad de la frontera con Francia y las laxas leyes españolas favorecen el éxito de este tipo de turismo. En Francia está prohibida la prostitución, por lo que muchos galos no dudan en recorrer unos pocos kilómetros para contratar estos servicios sexuales.

El español se ha habituado a los reclamos de neón y a las meretrices en las orillas de las carreteras. La oferta es enorme y tolerada. Puede incomodar o molestar, pero ya a nadie le sorprende. El culmen de esta normalización es el rejuvenecimiento del perfil del consumidor en España. Los estudios definen al cliente tipo como varón de 30 años, lejos del hombre mayor de 40 que en 1998 se tenía como patrón de consumidor de la prostitución.

Pugna por el control del negocio del sexo

De vez en cuando se crean nuevas normativas o penalizaciones, pero estas medidas, por lo general, acaban apartando el problema de la vista del ciudadano de a pie mientras este sigue vivo. No es un tema que levante especial interés en la opinión pública y en la mayoría de las ocasiones en que el tema ocupa la primera plana la causa es la mala imagen que la actividad da al barrio X o lo hartos que están los vecinos de las afueras de la ciudad. Y de encontrarse con dantescas estampas prácticamente a las puertas de sus casas o de los colegios de sus hijos.

Después de las fiestas de Navidad, la alcaldesa de La Jonquera, Sonia Martínez, se reunirá con el Departamento de Interior para ver qué acciones se pueden llevar a cabo para cerrar definitivamente el macroburdel que ha protagonizado el incidente del pasado fin de semana y ha reabierto el debate sobre la prostitución.

No es la primera vez que el macroburdel de La Jonquera es víctima de un ataque violento. Hace apenas dos semanas, unos desconocidos arrojaron unos artefactos explosivos contra la fachada del polémico prostíbulo. Los investigadores creen que los incidentes se deben al enfrentamiento entre varios prostíbulos de la zona por el control del negocio del sexo en una zona muy disputada, siendo los autores de tales fechorías sicarios profesionales que actúan por encargo.

ALICIA RODRÍGUEZ

El macroburdel de La Jonquera, una pieza más en la... | ZoomNews.es