TRAS LA POLÍTICA : CUANDO EL REY MUERA



El último acceso al trono de un monarca español se produjo el 22 de noviembre de 1975, cuando faltaban tres años para la aprobación de la Constitución, y la ceremonia se desarrolló según los términos establecidos en la Ley de Sucesión de 1947. En ese texto si quedaba muy claro el proceso que debía seguirse tras la muerte de Francisco Franco : " Cuando, vacante la Jefatura del Estado, fuese llamado a suceder en ella el designado..., el Consejo de Regencia asumirá los poderes en su nombre y convocará conjuntamente a las Cortes y al Consejo del Reino para recibirle el juramento prescrito en la presente Ley". No se establecía ningún plazo para ese juramento, pero sí se especificaba que había que ser varón, mayor de 30 años, católico y fiel a los principios que "informaban" el Movimiento Nacional.

Eso dice la ley de la dictadura, pero...¿qué dice la Constitución. En el Título II, artículo 57 se ocupa de la línea de sucesión a la Corona. Explica que se prefiere a los hijos mayores antes que a los menores, que se prefiere a los hombres antes que a las mujeres, que si el linaje real se extingue será el Congreso quien nombre un monarca, y que la Cámara baja podrá también impedir el acceso al trono de ciertos candidatos.
Pero el apartado más interesante del artículo es el último : "las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica". Una ley, que 32 años después de la entrada en vigor de la Carta Magna, aún no ha sido redactada, y que deja al albur de las circunstancias un momento tan importante como la muerte del monarca.

A falta de esa ley, seguimos leyendo la Carta Magna, y un poco más adelante encontramos información útil; el artículo 61 : "el rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones". Es decir, que el nuevo jefe del Estado debe jurar su cargo delante de las cámaras en reunión conjunta. 
Esto genera un interesante debate entre los constitucionalistas. Como se puede leer en la sinopsis del artículo 61, incluída en la página web del Congreso de los Diputados, hay quien piensa que la proclamación establece un pacto entre la monarquía y el pueblo, equivalente a la investidura de cualquier otro cargo público; otros profesores creen que el Príncipe de Asturias accede inmediatamente al trono tras la muerte de su padre en virtud del orden sucesorio. 
Llegamos entonces a la conclusión...de que no hay una opinión unánime sobre la cuestión que nos interesa : ¿ se produce vacío de poder en la jefatura del Estado entre la muerte del rey y la proclamación del sucesor ?.

Otro debate académico, que encontramos en algunos ensayos, se refiere a la propia jura del sucesor. El príncipe de Asturias, como prevé la Constitución, prestó juramento ante las cámaras cuando cumplió 18 años, el 30 de Enero de 1986. Ese día ya firmó pacto con el pueblo español. Gregorio Peces-Barba, padre de la Carta Magna y presidente del Congreso cuando la jura se produjo, explicaba en ese año el significado de la ceremonia.

Quienes se dedican al estudio de la Constitución se preguntan si las dos ceremonias, la del acceso al trono y la de la mayoría de edad, no será "demasiado jurar". Y de nuevo...el vacío jurídico. Sin una Ley Orgánica de la Corona, podemos suponer que ocurrirá en las horas posteriores a la muerte del Rey, pero ni mucho menos asegurarlo.
Sabemos que el Príncipe de Asturias, guardado el luto por su padre, tendrá que desplazarse hasta la Carrera de San Jerónimo para prestar juramento ante los diputados y senadores, pero...¿qué ocurre si las cámaras están disueltas?. Y sobre todo ...¿ será Felipe de Borbón el Jefe de Estado, con todos los honores y responsabilidades del cargo, antes de poner su mano sobre el Evangelio?.



Fuente : David Martos#cadena ser#periodismohumano.