PARAÍSOS FISCALES : EL AGUJERO NEGRO DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

PARAISOS FISCALES Y FUGA DE CAPITAL

Un estudio sobre los paraísos fiscales que publicó en semanas recientes el Tax Justice Network (TJN), revela la gravedad de la fuga de capitales y de la evasión tributaria, que alcanza dimensiones mucho mayores de lo que antes se había estimado. Estos datos confirman, además, que constituye uno de los problemas económicos más graves que enfrentan los países en desarrollo, y por tanto contribuye a agudizar la pobreza.

El estudio hace un estimado prudente de que el monto de fondos de la riqueza privada que se encuentra invertido en más de 80 jurisdicciones "offshore" (extraterritorales), donde las cuentas se manejan bajo reserva y prácticamente libre de impuestos, fluctúa entre 21 y 32 billones de dólares.
De éste total, alrededor de un tercio, entre 7,3 y 9,3 billones de dólares provendría de 139 países de bajo o mediano ingreso. Es más, el 61 % de éste monto corresponde a un grupo de sólo 10 países, que incluye a Brasil, México, Venezuela y Argentina. Se trata principalmente de rentas financieras acumuladas desde los años setenta por élites privadas de éstos países, y que no se han registrado en sus países de origen. Éstas cifras abarcan solo los activos financieros, no se ha calculado otro tipo de inversiones, por ejemplo en oro, bienes raíces, yates, etc...

Al hacer un balance de activos y pasivos, el estudio demuestra que gran parte de los países considerados deudores en realidad serían prestamistas netos, si éstos recursos no se hubiesen sustraído de su sistema financiero. En efecto, los 139 países, que incluyen a todas las principales economías en desarrollo, registraban una deuda externa bruta de 4,08 billones de dólares en 2010. Al restar las reservas en el exterior de éstos países, invertidas mayoritariamente en valores en el "primer mundo", se constata que su deuda externa neta agregada suma una cifra negativa de 2,8 billones de dólares en 2010. De aquí se concluye que, si a ésto se suman los recursos enviados a las "offshore" (inversiones extraterritoriales)   éstos países supuestamente endeudados, no tienen nada de deudores : son prestamistas netos del tenor de 10,1 al 13,1 billones de dólares.

El problema, sin embargo, es que los activos de éstos países están en manos de un pequeño número de individuos ricos mientras que las deuda recaen en la gente ordinaria de éstos países a través de sus gobiernos.
La pérdida en término tributarios es también enorme : teniendo en cuenta las ganancias no declaradas que han generado éstas inversiones "offshore" desde 1970, la pérdida en los últimos 40 años podría alcanzar alrededor de 3,7 billones de dólares, estima el estudio.

El TJN - red internacional dedicada a la justicia tributaria, con sede en Reino Unido- desarrolló una metodología nueva para hacer éstos cálculos, que estima mucho más verídica que los métodos que han utilizado tradicionalmente las instituciones financieras internacionales. Por lo mismo, expresa una fuerte crítica a éstos organismos, pues, han prestado una mínima atención a éste agujero negro de la economía global, siendo que ellos tienen un acceso fácil no sólo a los recursos analíticos, sino también a muchos de los datos primarios que se requieren para cuantificar con más precisión las dimensiones de éste problema. ¿Por qué hacen la vista gorda?.

La pérdida para los países en desarrollo es aún mayor, si a ello le sumamos el hecho que la mayoría de acuerdos de inversión extranjera, se acompañan de acuerdos de doble imposición. Éstos acuerdos generalmente prevén que los inversionistas extranjeros puedan tributar en su país de origen, y no en el país que les provee de recursos, mano de obra, servicios, etc.. con los cuales realizan sus ganancias. Muchas veces, mediante subterfugios como la subfacturación de exportaciones o la sobrefacturación de importaciones, éstas empresas terminan sin pagar en ninguno de los dos países: o sea, se produce una doble evasión, y éstas rentas se desvían hacia los paraísos fiscales.

CAMBIAR LOS ESQUEMAS DE NEGOCIACIÓN

Una cosa es reconocer el problema, pero otro es lo que los países latinoamericanos puedan hacer para comenzar a solucionarlo. En entrevista con David Spencer, abogado norteamericano especializado en legislación financiera y asesor de TJN, opina que una mayor colaboración entre gobiernos de la región podría mejorar su capacidad de negociación. Considera de UNASUR, por ejemplo, podría intensificar esfuerzos en éste sentido. A la ves, le llama la atención la escasa colaboración que se da en el seno de grupos como el G77, para abordar éste tema ante las instancias correspondientes de la ONU. Una de las soluciones que sugiere Spencer es insistir que los centros financieros provean información a otros países sobre los activos que sus residentes mantienen en su sistema financiero.

El abogado reconoce, sin embargo, que existe una fuerte resistencia de las economías avanzadas para abordar el tema con seriedad, pues ellas se benefician enormemente de éste flujo de capitales hacia sus instituciones financieras : del City Bank en Nueva York a City Bank Cayman Island; o del Morgan Bank a Morgan Panamá, por ejemplo.
Éstas instituciones financieras dependen fuertemente de los depósitos latinoamericanos ricos, y no quieren detener el flujo de fondos, hecho que se traduce en presiones sobre sus gobiernos para que las cosas no cambien.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrrollo Económico), que agrupa a las principales economías desarrolladas, en principio ha expresado preocupación por ésta fuga de capitales; pero poco ha hecho por impedirla. Spencer reconoce que la OCDE estableció una especie de lista negra de 40 países considerados paraísos fiscales, pero puso como requisito para que un país sea borrado de la lista, que firme al menos doce acuerdos de intercambio de información. Lo que hicieron éstos paraísos fiscales fue firmar acuerdos entre ellos, y así casi todos salieron de la lista, sin que nada haya cambiado.

Spencer señala que una puerta de negociación posible es el hecho que a EEUU, por ejemplo, también le interesa obtener in formación tributaria sobre sus residentes con activos en América Latina. Entonces esto hace posible establecer acuerdos de intercambio de información fiscal. En cambio resulta mucho más complejo hacerlo con los paraísos fiscales, donde no se aplican las mismas reglas. Y de hecho, gran parte de los fondos regionales sustraídos se encuentran en países como la Islas Caimán, Bermuda, Las Islas Vírgenes Británicas o Panamá.

Para TJN, la búsqueda de soluciones como éstas a la fuga de capitales y la evasión fiscal, debería constar entre las primeras prioridades de las políticas mundiales para la reducción de la pobreza.

  





Fuente : El progresista por Sally Burch.