LAS REINVINDICACIONES DEL 'BLACK POWER'

Tras numerosas protestas en ciudades como Ferguson, los debates sobre desigualdad racial han vuelto a EEUU con fuerza. Los asesinatos y los datos sobre discriminación, criminalidad o pobreza que rodean a la población negra solo avivan la llama. ¿Qué ha cambiado desde los años sesenta?..



Por Alicia Ibarra

Ferguson, Misuri, 9 de agosto de 2014. Esta es la fecha en la que el joven afroamericano Michael Brown fue disparado por un policía blanco, pese a estar desarmado. Ese fue el momento en el que EEUU revivió manifestaciones del Black Power, tanto pacíficas como violentas. Vistas por televisión recordaban a las protagonizadas décadas antes (en los sesenta y setenta) por los jóvenes del 'poder negro', con eslóganes como: "No a la brutalidad policial", "No a la discriminación racial" o "Justicia". Y es que el policía que disparó a Brown, Darren Wilson, sigue libre y no afrontará ningún proceso judicial.
Estas protestas no han sido las únicas en EEUU, un país que sigue marcado por su pasado esclavista. Se trata de una especie de problema social de fondo, oculto por la vorágine del día a día, que despierta cada cierto tiempo. Así, en 1992 un caso parecido al de Ferguson sacó a cientos de personas a la calle en Los Ángeles. Quizás las heridas aún no estén cicatrizadas del todo y los sentimientos de culpa o de rechazo hacia los negros sigan presentes. Películas como 'Doce años de esclavitud' o 'El mayordomo' hablan con controversia sobre la cultura estadounidense y su historia.

Represión policial y pobreza


«Las fotografías de Ferguson pueden recordar hechos pasados, la diferencia es que ahora son sucesos aislados y antes eran cotidianos», explica José Manuel Roca, doctor en Ciencias de la Información, diplomado en Estudios Avanzados de Ciencias Políticas y profesor de Comunicación Política y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, aunque la realidad es muy distinta tanto a nivel legal como en el reconocimiento de derechos y libertades, algunos expertos advierten que aunque se hayan abolido leyes de contenido racista no implica que las actitudes racistas hayan desaparecido de la sociedad.
«La situación ha cambiado desde los años dorados del Black Power hasta la actualidad, ahora hay visibilidad de los afroamericanos en todos los niveles de la sociedad», señala José Manuel Roca. No obstante, eso no implica que no haya aún cosas por mejorar: Si Ferguson no fuera una ciudad con población mayoritariamente negra que roza el umbral de la pobreza quizás los disturbios no se habrían producido. Así, el profesor de Sociología explica que «la razón de la violencia que había durante los años sesenta y setenta por parte de la Black Panther Party (BPP) no era solo consecuencia de la violencia estructural de la sociedad estadounidense, sino de la represión policial en los barrios negros». 


Datos que reflejan el problema


En muchos casos se puede comprobar que las desigualdades raciales lejos de haber desaparecido desde el nacimiento del Black Power, han empeorado. A través de los datos de Bureau Of Labor Statistics (que engloban a toda la población de EEUU) se observa que hay el doble de personas afroamericanas en desempleo respecto a los blancos en 2013, diferencia porcentual que ya existía en la década de los setenta. El mismo organismo estatal dice que la tasa de encarcelamiento era seis veces superior en el caso de los negros frente a los blancos en 2010. Todo ello se une el abismo económico que había y que hay entre ambos sectores de población: casi 24 mil dólares anuales de diferencia, según datos de 2012.
Con estos indicadores se puede deducir que la pobreza, la marginación en los guetos y la falta de formación hacen que muchos jóvenes vean su futuro atado a una realidad que no desean, tal y como demuestran series como The Wire o Treme. Sin una fuerte inversión del Estado en los grandes núcleos de población negra de ciudades como Baltimore, Detroit, Chicago o Nueva Orleans el cambio parece casi imposible.


La falta de líderes


Frente a estas aparentes desigualdades, muchos ciudadanos se han organizado y han creado asociaciones como Hands Up United o The Lost Voices, que han intervenido en las protestas de Ferguson. «El problema no solo está en los líderes, sino en que falta un movimiento con la potencia que tuvo el de aquellos años», incide José Manuel Roca. Algunos analistas políticos y sociólogos creen que se trata de una falta de líderes como Martin Luther King, Angela Davis o Malcolm X, mientras que otros piensan que es más un problema de la sociedad y de los cambios que ha habido en la forma de luchar por los derechos.
Quizás también falten movimientos sociales y culturales que había antes y que acompañaban a los políticos. El documental 'The Black Power Mixtape 1967-1975', creado a partir de cintas y grabaciones que habían estado ocultas durante décadas en una cadena de televisión sueca, muestra la importancia no solo de los líderes, sino de las asociaciones que había detrás. También artistas, pintores del llamado 'black art', cantantes de soul o eslóganes como "Lo negro es bello" fueron muy relevantes.


Un afroamericano en la Casa Blanca


«Tras el fracaso de Jesse Jackson, Obama despertó grandes esperanzas entre la población negra de EEUU, pero también dentro de los sectores más progresistas de los votantes blancos», señala el diplomado en Ciencias Políticas. «Sin embargo, Obama no se ha distinguido por tener una política claramente definida por el color de la piel (como muchos esperaban), sino por actuar a favor de los que menos tienen», aclara. Aunque si analizamos las cifras, son mayoritariamente negros e hispanos los que viven en la pobreza, viendo cómo las grandes promesas de la reforma sanitaria, la legalización de inmigrantes o la subida del salario mínimo se han encontrado con grandes impedimentos para salir adelante.
De nada sirve una revolución televisada si no hay una social detrás, como da a entender Gil Scott-Heron en la canción estrella del movimiento negro: 'The Revolution Will Not Be Televised'. En parte lleva razón. Oprah Winfrey es una especie de diosa en los medios de comunicación, Beyoncé ha sido declarada la mujer más influyente del mundo y hay un afroamericano sentado en el Despacho Oval. Pero, ¿de qué sirve esa visibilidad si los problemas reales siguen sin haberse solucionado?.