EL ISLAM EUROPEO Y SUS ORIGENES

Durante los últimos años, entre el terrorismo y la inmigración, el Islam en Europa se ha convertido en un tema muy polémico. Casi todos los países europeos han registrado un aumento muy significativo en su población musulmana durante las últimas décadas, y, por tener costumbres y creencias bastante distanciadas de los valores modernos del Occidente, se ha convertido en la minoría más «visible».

Según encuestas recientes, la mayoría de los europeos sigue percibiendo el Islam como una religión foránea y todos los musulmanes son por defecto «extranjeros» que han «venido» a Europa. Con este artículo me gustaría resumir la historia y la actualidad de la comunidad musulmana en Europa..



Durante los últimos años, entre el terrorismo y la inmigración, el Islam en Europa se ha convertido en un tema muy polémico. Casi todos los países europeos han registrado un aumento muy significativo en su población musulmana durante las últimas décadas, y, por tener costumbres y creencias bastante distanciadas de los valores modernos del Occidente, se ha convertido en la minoría más «visible».

Según encuestas recientes, la mayoría de los europeos sigue percibiendo el Islam como una religión foránea y todos los musulmanes son por defecto «extranjeros» que han «venido» a Europa. Con este artículo me gustaría resumir la historia y la actualidad de la comunidad musulmana en Europa.

Los Balcanes y Rusia - un legado histórico


Las regiones con mayor porcentaje de musulmanes se sitúan en los Balcanes, gracias al legado del Imperio otomano que ocupó este territorio durante más de 400 años.

Los únicos países europeos de mayoría musulmana son Albania, Kosovo y Bosnia Herzegovina. Se estima que en Macedonia y Bulgaria, el 20% de la población es de religión musulmana. Aquellas comunidades descienden de habitantes autóctonos de origen eslavo, albanés, turco y tártaro que se habían convertido al Islam durante los siglos XVI y XVII.

Rusia es otro país donde la población musulmana supone la mayoría en ciertas zonas, como en el bajo Volga y en el norte del Cáucaso. De hecho, Islam ha sido la religión dominante en los pueblos autóctonos ahí desde el siglo XIV, mucho antes que el imperio ruso les conquistara en el siglo XVIII. Pero a pesar de 200 años bajo un emperador cristiano y 70 años de comunismo, los habitantes siguen manteniendo su fe.

En general, tanto en Rusia como en los Balcanes, casi todas las comunidades musulmanas han convivido durante siglos con pueblos de otras confesiones y, en la actualidad, sus costumbres se asemejan más a las de sus vecinos europeos que a la de los musulmanes de Oriente Medio. Aunque celebran festividades islámicas, muchos consumen alcohol, pocas mujeres llevan velo, y, en los espacios cotidianos suele haber menos separación de sexos. Para ellos, el Islam es más bien parte de su herencia histórica que una norma que gobierna su vida cotidiana.

Europa Occidental - comunidades inmigrantes


En 2015, hay unos 19 millones de musulmanes en la Unión Europea, un 3,8% de la población total. La gran mayoría son sunitas con una minoría de chiitas. Los países con mayor porcentaje de población musulmana son Francia, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Alemania y Suecia.
Los orígenes de las comunidades musulmanas en Europa occidental son muy distintos a los de Europa del este, porque la mayoría desciende de la inmigración posterior de los años 50 aunque, a día de hoy, llevan ya hasta 3 generaciones en Europa. Los principales países de origen son Turquía, Marruecos, Argelia, India, Pakistán, Bangladesh y los países balcánicos. Sus creencias, costumbres cotidianas y nivel de integración varían de país en país entre distintos grupos étnicos y niveles socioeconómicos.

Najat Vallaud Belkacem es ministra de educación francesa

Francia

La población musulmana de Francia asciende al 8% de la población total. La mayoría es de ascendencia magrebí,  y se concentra en las grandes ciudades como París y Marsella. Aunque ha habido comunidades de argelinos y marroquíes viviendo en Francia desde los años 20, la gran oleada llegó durante los años 50 y 60 debido a la descolonización del imperio francés en África y la búsqueda de mano de obra barata durante la posguerra. A partir de los años 70, llegaron más oleadas inmigrantes desde Turquía, Senegal, Mali y Costa de Marfil.

El grado de religiosidad entre musulmanes en Francia varía de individuo a individuo, comunidad a comunidad. Entre la generación inmigrante la mayoría tiene valores conservadores, pero entre la generación nacida en Francia algunos se declaran no-practicantes mientras otros se han convertido en religiosos radicales. Pero, en general, la integración de musulmanes en la sociedad francesa ha tardado más que la de otros inmigrantes. Muchos de la tercera generación aun viven en barrios humildes aislados en la periferia de las grandes ciudades, estudian en colegios segregados, y sufren una tasa de fracaso escolar más alta que la media. Hasta los que tienen estudios sufren una tasa de paro del doble de la de sus compatriotas con nombres y apellidos franceses.

Algunos atribuyen esta desigualdad a la diferencia cultural entre la sociedad magrebí y la Francia laica, otros al pasado colonial y las barbaridades cometidas durante la sangrienta guerra de independencia de Argelia, que plantaron las semillas de odio entre franceses y musulmanes africanos. Los conflictos en la convivencia cotidiana han sido explotados por el partido ultraderechista FN para sacar millones de votos con sus discursos populistas, retratando a la comunidad musulmana como una amenaza a la identidad francesa.

Sin embargo, Francia también es el país europeo con más ciudadanos de origen musulmán ocupando altos puestos políticos, trabajando como funcionarios, sirviendo en las fuerzas de seguridad y como personajes conocidos de la cultura popular. Durante los últimos 10 años también ha aumentado de forma notable la tasa de parejas mixtas entre franceses de origen magrebí y europeos. Los optimistas opinan que los franceses de ascendencia magrebí acabarán siguiendo el mismo camino de integración que los inmigrantes italianos, españoles y vietnamitas, solo que tardarán un par de generaciones más.

Reino Unido

El 5% de la población británica es de religión musulmana. La comunidad tiene diversos orígenes, pero el mayor contingente procede de Asia del Sur: Pakistán, Bangladesh e India. También existen minorías árabes, iraníes y, durante los últimos años, refugiados de Somalia y Afganistán.

La gran oleada de inmigración pakistaní y musulmanes indios tuvo lugar durante los año 50 y 60, después de la partición de India y Pakistán. Los bengalíes llegaron más tarde durante los años 70. En el lenguaje cotidiano, se les suelen referir como «musulmanes asiáticos».

En comparación con la inmigración hindú, los inmigrantes pakistaníes y bengalíes poseían un nivel de estudios mucho menor y muchos procedían de zonas rurales. La mayoría trabajaba en las fabricas textiles y en el sector del automóvil, concentrándose en ciudades como Birmingham, Leicester, Bradford y Londres. Después de la desindustrialización a finales de los años 70, muchos se quedaron en el paro y hasta el día de hoy, los «musulmanes asiáticos» siguen sufriendo una tasa de pobreza más del doble de la media nacional. Sin embargo, las nuevas generaciones están haciendo importantes avances, especialmente en el campo de la educación, ya que la tasa de universitarios entre jóvenes británicos de ascendencia paquistaní ya es ligeramente superior a la media nacional.

Debido a que Pakistán y Bangladesh son sociedades profundamente conservadoras, los mismos valores también se trasmiten en las comunidades de «musulmanes asiáticos» en el Reino Unido. Hasta las generaciones más jóvenes se declaran «creyentes y practicantes» que observan las normas del Corán en su conducta cotidiana, aunque pocas mujeres llevan el velo. Un gran porcentaje de matrimonios son concertados por los padres, aunque no necesariamente de modo forzoso.

Durante los últimos años, ha ganado mucha popularidad la literatura y el cine, ambientado en la comunidad musulmana de Inglaterra, como las novelas de Monica Ali y Hanif Kureishi y películas como "Oriente es Oriente", películas que tratan del tema del conflicto intergeneracional entre los padres inmigrantes y los hijos criados en la sociedad británica.

Película 'Oriente es Oriente' que trata sobre la vida de una familia pakistaní.


Alemania

El 6% de la población de Alemania se declaran musulmán y la gran mayoría (63%) traza sus orígenes familiares a Turquía, con minorías procedentes de Pakistán, Irán y la antigua Yugoslavia. Muchos turcos llegaron a Alemania durante los años 60 para trabajar en las fábricas junto a miles de inmigrantes españoles, italianos y griegos. La idea inicial era que su estancia en Turquía fuera solamente temporal, pero muchos acabaron quedándose y trajeron a sus familiares. En la actualidad, hay entre 1 y 2 millones de alemanes de ascendencia turca, junto a 1,5 millones de ciudadanos turcos residentes en Alemania.

Durante los años 60 y 70, Alemania hizo poco para integrar a la comunidad turca cuya presencia era solo considerada temporal, así que permitía la formación de comunidades cerradas en muchas ciudades y pueblos. Hasta finales de los 90, la mayoría de los hijos de inmigrantes turcos nacidos en Alemania aun carecían de ciudadanía alemana y vivían en barrios aislados con poca interacción con el resto de la sociedad alemana, muchos hasta hablaban alemán con un fuerte acento turco.

Durante los últimos 15 años, la segunda y tercera generación ha mostrado un grado de integración mucho más avanzado, donde cineastas, cantantes, escritores y deportistas de ascendencia turca han llegado a la fama internacional. Pero en general, la comunidad turca, o la musulmana en general, sigue siendo un colectivo muy estigmatizado en la sociedad alemana.

Los países bajos

La comunidad musulmana de Bélgica y Holanda desciende principalmente de la inmigración marroquí y turca durante los años 60 y 70 del siglo pasado. Aunque constituye solamente un 6% de la población de cada país, se concentra en grandes ciudades como Rotterdam y Bruselas, donde llega a formar el 25% de la población.

En general, tanto los inmigrantes como sus descendientes son practicantes de Islam y viven en barrios segregados. La segunda y tercera generación ya tiene una activa participación política con varios miembros ocupando puestos de ministros y alcaldías.

Suecia

El mayor contingente de musulmanes llegó a Suecia en los años 80 como refugiados desde Irán e Iraq. Durante los últimos años, han llegado nuevas oleadas de refugiados huyendo de las guerras civiles en Irak y Siria. A día de hoy, un 5% de Suecos son de origen musulmán, pero solo la mitad se declara como «practicantes». El resto se identifica con la religión por herencia familiar.

La mayoría de la población iraní constaba de gente de clase media con costumbres laicas. Sus descendientes, en su gran parte, tienen estudios superiores y se encuentran totalmente integrados en la sociedad sueca y ocupan profesiones cualificadas.

Los iraquíes llegaron en varias oleadas, desde la guerra Irán-Iraq durante los años 80 hasta la ultima Guerra del Golfo después de 2003. Constaban gentes de varios grupos étnicos (árabes, kurdos), afiliaciones religiosas (sunitas, chiitas) y grados de religiosidad.

La gran oleada de refugiados que llegaron desde Siria e Iraq durante los últimos 10 años ha levantado preocupaciones entre muchos suecos, que cuestionan la capacidad de su sociedad de integrar a tantos musulmanes. La mayoría ha sido alojado en barrios periféricos algo aislado del resto de la sociedad. Pero aún es pronto para hablar del éxito o fracaso de su integración.

Integración y convivencia

En general, los musulmanes procedentes de grandes ciudades de países con una arraigada tradición laica, como Irán, Turquía y Túnez, no suelen tener muchos problemas a la hora de integrarse en la sociedad europea. Eso también se aplica a la mayoría de los musulmanes alevíes (una rama de chiismo al que pertenece el 20% de la población de Turquía), que tiene una interpretación más liberal de la religión y que reivindica la igualdad de sexos y el respeto hacia otras creencias.

Pero, en el otro extremo, muchos de los inmigrantes musulmanes procedentes de las sociedades conservadoras de Pakistán, Oriente Medio y el Magreb viven en comunidades aisladas donde practican costumbres que chocan con las normas europeas, como el uso del hiyab de las mujeres, la estricta separación de de los sexos en la vida cotidiana, la negación de que sus hijas practiquen deporte en el colegio, el matrimonio concertado, el rechazo a la homosexualidad y la creencia de Dios como la única y absoluta verdad. Eso, combinado con el auge de islamismo radical en los paises musulmanes, ha convertido a toda la comunidad musulmana en el chivo expiatorio de los políticos populistas.

La percepción del porcentaje de musulmanes suele ser mucho mayor que las cifras reales. Por ejemplo, en España la población musulmana apenas llega al 2% de la población, pero la percepción popular es del 16%, o sea, 8 veces mayor.

En muchos países, los problemas de integración de la comunidad musulmana no se debe exclusivamente a la causa religiosa, sino a la socio-económica, ya que muchos pertenecen a la clase marginal que vive en las barriadas marginales, estudia en colegios con pocos recursos, tiene pocas salidas profesionales y encuentra discriminación a la hora de buscar empleo. Su fisionomía, nombre y apellidos los identifican como «extranjeros perpetuos» aunque hayan nacido en el país. Por ejemplo, las revueltas en las barriadas de París en 2005: muchos periódicos lo habían denominado como una «revuelta de inmigrantes», cuando en realidad, solo el 7% de los detenidos había nacido en otro país. La gran mayoría eran ciudadanos franceses nacidos en Francia.


Islamismo y terrorismo

Debido al hecho de que los terroristas, que pusieron bombas en el metro de Londres en 2005 y los hermanos Kouachi que cometieron la masacre en Charlie Hebdo en Paris en 2015, eran ciudadanos de nacimiento británico y francés, los medios nos han alimentado con la idea de que las nuevas generaciones de musulmanes nacidos en Europa se están volviendo cada vez más radicales. Nadie duda de que algunos musulmanes nacidos en Europa se hayan unido al movimiento yihadista, ¿pero esta generalización se puede aplicar a toda la comunidad musulmana?

Entre los 19 millones de musulmanes residentes en la Unión Europea, menos de 1000 han sido detenidos por delitos de terrorismo desde 2001 y unos 3000 se han unido a las filas del Estado Islámico en Siria e Iraq.

Según una encuesta realizada en 2006, la inmensa mayoría de musulmanes britanicos y franceses se consideran «musulmanes» antes de «europeos», pero a la vez sienten fuertemente identificados con el estado-nación donde residen, y, en caso de los británicos, más «patrióticos» que el ciudadano medio. Muchos tienen valores conservadores acerca de temas familiares y relaciones sexuales, pero tolerantes con los que no comparten su modo de vida.

Después de los atentados de 2011 en EEUU, 2004 en Madrid, 2005 en Londres y 2015 en París, los musulmanes de toda Europa han mostrado su rechazo a las masacres cometidas en nombre de su religión, igual que hacia las atrocidades que está cometiendo el estado islámico ISIL en Iraq.

¿Es el Islam compatible con la sociedad occidental?

En mi opinión, creo que igual con el cristianismo, judaísmo y budismo, todo depende de la forma en que practica la religión; mientras que respetan los valores fundamentales como la igualdad de sexos, el derecho de las minorías y la libertad sexual de hombres y mujeres, pues sí que es compatible, pero de otros modos, no. Por eso, creo que a la mayor parte de la comunidad musulmana en Europa todavía le queda bastante camino que recorrer en la cuestión de integración.