LA RISA DE EUROPA

El terrorismo criminal y cobarde tiene la enorme virtud de ser la mejor máquina de obligar creada por el hombre. Obliga a las derechas a extremar su crueldad antes contenida, obliga a las izquierdas a justificar el terrorismo, y obliga a los bienpensantes a identificarse plenamente con las víctimas. Si algún día lográramos evadir esas extorsiones, el terrorismo sufriría su primera derrota en años...






La parte que me toca es la de ponerme el cartel de las víctimas inocentes, esos hombres que se dedicaban a hacer humor y que fueron masacrados por el fascismo fanático y brutal que corona su intolerancia con sangre y muerte. Me tocaría repudiar y repetir: “Yo soy Charlie Hebdo.”

Bien, como hombre del oficio debo decir que el humor político siempre hiere a alguien. Y uso la palabra “herir” y no “criticar”, porque salvo que usted se siente con su hijo a criticar sus conductas, todas las demás críticas en el fondo son lesivas, son rechazos, burlas, o menoscabos. En mi caso hago humor provocándole algún daño a los opositores al gobierno, mientras otros hacen humor lastimando al gobierno. Y así, el blanco se ríe del negro, el petiso del alto, el sudaca del gringo, el gringo del resto del mundo, el muerto del degollado, y viceversa para todos los casos. Pero en este ring-side donde el humor político se pone los guantes, los contendientes utilizan y entienden y aceptan más o menos las mismas reglas.

Dicho lo anterior, Charlie Hebdo agitando la bandera de la más libre libertad de expresión se dedicó a burlarse y a escarnecer la religión de la población más oprimida, más pobre, castigada y discriminada de la culta Europa. Con el pelito pa’ la vieja de ser orgullosos ciudadanos de la République Française –a pesar de considerarse anarquistas– hasta se rieron de los musulmanes cuando más de 1000 de ellos fueron acribillados en Egipto. La tapa que hacía referencia al hecho traía como humorada el dibujo de un musulmán atravesado por las balas mientras trataba de protegerse con el Corán. El título de la revista decía “Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas”. Quizá esas cosas tengan su gracia y yo no me doy cuenta. El tema es que la libertad de expresión de este medio de comunicación francés hecho por franceses, coincide sin ninguna comicidad con la política de Francia que segrega a los musulmanes de su país, y los bombardea con drones en sus tierras. La violencia en dibujitos se llama violencia simbólica, pero para comprender que lo de “simbólico” es un escamoteo de la semiología, basta imaginar –y salve las diferencias– qué sentiría usted, un argentino cualquiera, con el chiste de un soldado en Malvinas que se cubre con nuestra bandera mientras es acribillado por las balas inglesas. Imagine que está dibujado por humoristas ingleses como un simpático monito y que el texto dice “Guerra en las Falklands. La bandera argentina es una mierda: no detiene la balas”. Y no es un golpe bajo, trato de que podamos comprender que la libertad de expresión también puede ser violencia pura, un gesto cruel del imperialismo, un ejercicio de dominación y un lujo sibarítico que se puede dar el opresor en su supremacía.

La blanca y limpia y culta Europa tiene problemas muy graves. No sabe qué hacer con esos millones de negros cabezas llegados desde sus vergonzosas colonias de ayer. Negros que tuvieron hijos negros, y que piensan como los negros, tienen la religión de los negros, y son segregados como negros. La blanca y limpia y culta Europa tiene el problema de haber colaborado para que algunos de esos negros cabezas se fanatizaran, se llenaran de odio, y después los armaron para combatir a los gobiernos que Occidente ya no le sirven. La blanca y limpia y culta Europa tiene el problema de creerse blanca y limpia y culta.

Hoy la gran mayoría de los hijos de los empobrecidos musulmanes están sin trabajo, sin futuro, y sólo se los invoca como un problema demográfico, social, cultural, policial… lo que sea que signifique un problema. Son eso: un problema para los demás. O son chistes donde su sagrado profeta tiene sexo con un cerdo.

No hay manera de justificar ni de comprender la intolerancia fascista, la crueldad, la locura asesina de salir a matar a un tipo que hace un dibujo. Porque es cierto que abstenerse de ser un asesino es una posibilidad al alcance de cualquiera. Y no se trata de gente que no tiene sentido del humor como dijo un famoso periodista argentino con una imbecilidad ilimitada. Se trata de una escalada de violencia que busca más violencia, y que seguramente la va a conseguir dado que cada quien reaccionó como los terroristas –islamistas y capitalistas– lo necesitan.

Hace días nomás EE UU mostró al mundo cómo la CIA viene torturando a quien se le ocurre, en el lugar del mundo que le parezca. Pero nadie dijo “Yo soy un torturado por la CIA”. Y no pasó nada, y nadie habló de la amenaza del terrorismo cristiano internacional. (De asesinatos de la CIA no se dijo nada porque no debe haber. Obvio.)

Y creo que este es mi homenaje a los humoristas franceses asesinados. Víctimas de una Europa que se pudre. Masacrados absurdamente por hacer humor con cosas que no hacen reír a nadie. Desde aquí, este negro sudaca también los saluda.

Carlos Barragán