MAASTRICHT Y LA IMPOSIBILIDAD DE DEVALUAR LA MONEDA DE UN PAIS


El Tratado de la Unión Europea (TUE) o Tratado de la Unión es el sustrato político principal de toda la Unión. El Tratado de la Unión Europea, firmado en la ciudad holandesa de Maastricht el 7 de febrero de 1992, entró en vigor el 1 de noviembre de 1993, fue concebido como la culminación política de un conjunto normativo formado por los tratados preexistentes, denominados pilar comunitario, al que el TUE venía a añadir otros dos pilares político-jurídicos de nuevo cuño, que él mismo regulaba: la política exterior y de seguridad común y los asuntos de justicia e interior o tercer pilar. Popularmente es conocido como Tratado de Maastricht.



Voy a tratar solamente un aspecto, concretamente el económico. Y más especificamente el Banco Central Europeo y el euro. Hasta que entró en vigor este tratado, los Bancos Centrales de cada estado podían financiar a los gobiernos. En ese Tratado, el artículo 104 de dice:


Artículo 104
*Queda prohibida la autorización de descubiertos o la concesión de cualquier otro tipo de créditos por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales de los Estados miembros, denominados en lo sucesivo “bancos centrales nacionales”, en favor de instituciones u organismos comunitarios, Gobiernos centrales, autoridades regionales o locales, u otras autoridades públicas, organismos de Derecho público o empresas públicas de los Estados miembros, así como la adquisición directa a los mismos de instrumentos de deuda por el BCE o los bancos centrales nacionales. 
*Las disposiciones del apartado 1 no afectarán a las entidades de crédito públicas, que, en el marco de la provisión de reservas por los bancos centrales, deberán recibir por parte de los bancos centrales nacionales y del BCE el mismo trato que las entidades de crédito privadas. 
Artículo 104 A
*Queda prohibida cualquier medida que no se base en consideraciones prudenciales que establezca un acceso privilegiado a las entidades financieras para las instituciones u organismos de la Comunidad, Gobiernos centrales, autoridades regionales, locales, u otras autoridades públicas, organismos de Derecho público o empresas públicas de los Estados miembros.

Vamos a ceñirnos a España. Antes de este Tratado, el Banco de España podría prestar al gobierno al 1 % en vez de al 4, 5, 6 ó 10 %, como se ha estado pagando. Claro que esto tenía otras implicaciones como la devaluación de la moneda, con la consecuencia de una degradación de todas las rentas españolas, en comparación con las monedas internacionales. A ello me referiré más adelante.

Posición de IU

Cuando se debatía el tema de la firma de este Tratado en el Parlamento Español, IU se opuso a rubricarlo. Su portavoz, que era el coordinador de IU Julio Anguita, expuso las razones por lo que IU consideraba que la firma, tal como estaba, era perjudicial para los españoles. En una entrevista, Julio Anguita declara el 24.11.2012:

“... lo que pasa es que tuve el mejor equipo económico que hubo en España, empezando por Martín Seco, por varios catedráticos de universidad, por inspectores de Hacienda, por inspectores del Banco de España, eran noventa y pico. Y todo el discurso sobre el euro y sobre lo de Maastricht, entonces se estudiaba, y con haber leído un poquito se sabía que iba a pasar esto. No hace falta quedarse en trance y que la divinidad te ilumine. Porque si viéramos las razones que daban los políticos del PP y del PSOE y los otros, los de “Conveniencia” i Unio, las razones que daban para defender Maastricht y la Unión Europea, decías, ¿pero estos son niños? No daban ninguna económica. Yo he terminado de poner verde a Maastricht con números, me he bajado de la tribuna y me ido, cuando fumaba, a dar un paseo fumando por lo que llaman la M-30, el pasillo, y se me han acercado dos diputados del PP y me han dicho “Llevas razón, Julio, pero en esto hay que decir que sí”. Esto me ha pasado a mí, y yo les dije, “¿Por qué no lo decís allí, en la tribuna?” Y al coordinador del área de política económica, Salvador Jové, se le acerca Pepe Borrell en el aeropuerto del Prat y le suelta: “Lleváis razón con la posición ante Maastricht, pero es que no se puede decir”. Esto pasa así todos los días. No creáis que cuando van a la tribuna dicen lo que piensan, salvo algunos pocos, claro y así les va. Si aquello era un bodrio. Felipe González el día 15 de mayo escribe en El País que al construir la moneda económica se olvidaron cosas y enumera las cinco cosas que dije yo en el debate del 94. ¿De dónde venían esas cinco cosas? Pues venían del Círculo de Empresarios de Madrid. ¡Lo estaban diciendo! ¿Es que Felipe González o su gabinete no lo habían leído? 
¿Y quiénes eran los dos diputados del PP? La respuesta está en una entrevista en Cordópolis el 9.12.2012. Nada menos que estos dos:
...A mí se me han acercado Isabel Tocino y Rodrigo Rato a decirme sobre Maastricht: No, si llevas razón. Lo que pasa es que nosotros no podemos decirlo... 
...Que fue lo que dijimos cuando Maastricht. Nada de eso se da en la situación actual. Como resulta que sigue existiendo un comercio entre Alemania y España, donde Alemania ahora exporta más (pero exporta más porque ha tenido una devaluación interna con los salarios), pues ¿qué tiene que hacer España? ¿Cómo antes competía? Devaluando la peseta. Como no puede, pues tiene que devaluar los salarios. Vamos, es de cajón. Bueno, pues así va a ser. 
¿Qué dicen algunos economistas? Que Alemania venda menos. Hombre, eso se le pide una visión de futuro que la señora Merkel ni los dirigentes alemanes están dispuesto a hacer. No es que renuncie el pueblo alemán sino la banca y los empresarios alemanes. Pedírselo es pedir peras al olmo. A esos no hay que pedírselo, eso se toma…

Entonces, los mandatarios de los países, España entre ellos, que firmaron el Tratado sabían lo que firmaban, y sabían que entregaban sus pueblos a entidades no elegidas muy democráticamente. ¿Por qué? Evidentemente alguien se lo ordenó.

Hay una autoridad que no se elige por la gente que domina los sistemas políticos. Y me da la impresión que esa autoridad se llama como la obra de Karl Marx, “EL CAPITAL”. Y esta autoridad mandan y son obedecidos por el PP y el PSOE, que han gobernado, y CiU y PNV que lo han apoyado.

La prueba de lo que digo anteriormente es que, unos países lo aprobaron en los parlamentos y otros lo sometieron a referéndum entre sus ciudadanos. El problema es que en varios de estos últimos triunfó el “no”. Entonces se volvieron a plantear el método, y en algún país se pasó a que lo decidiera su parlamento, y en otros casos se repitió el referéndum hasta que salió el “si”. En España se decidió en las Cortes, faltaría más, no se atrevieron a que opinara la gente, aunque si se hubiera convocado el referéndum la propaganda hubiera logrado que se votara “si”.

Como he dicho anteriormente IU anunció que con el BCE y estando en la Eurozona, al no poderse devaluar la moneda, se tendrían que hacer cargo de la devaluación los salarios laborales.



Mapa de Europa. En azul oscuro países pertenecientes a la Eurozona. 
En azul claro países de la UE no pertenecientes a la Eurozona.


Consecuencia de la devaluación de la economía de un estado de la Unión Europea (UE).

Intentaré explicar a continuación la diferencia entre que un país tenga autonomía para poder devaluar su moneda o no tenerla por estar en la UE.

Voy a tomar el caso de España en 2009. Considero que las rentas salariales son las de los asalariados más los rendimientos de la pequeña empresa.

Si España necesitara devaluar la economía un 20 % y tuviera libertad para hacerlo, significaría que todas las rentas, salariales o de capital, perderían un 20 % de riqueza frente a las monedas del resto del mundo. O sea que con las rentas salariales se podría comprar ese porcentaje menos y las rentas de capital tendrían una capacidad económica de un 80 % con respecto a antes de la devaluación.

Los cálculos que voy a hacer a continuación son grosso modo, pues hay otros factores que influyen, pero son menos importantes y me voy a centrar en las rentas salariales y de capital.

Supongamos que la distribución de la renta ese año era de un 50 % para las rentas salariales y un 50 % para las de capital. En realidad eran un poco menos las de capital y un poco más las salariales, pero pongo estas cifras para facilitar el redondeo.

Como España está en la UE y en la Eurozona, no puede devaluar su moneda ese 20 %.

Pero, sin embargo, si tiene que devaluar su economía, lo que tiene es que bajar las rentas. Pero lo que se hace no es bajar ambas rentas un 20 %, sino que, prácticamente sólo, se bajan las rentas salariales, lo suficiente para que el conjunto de las rentas españolas sufran una devaluación de ese porcentaje. Evidentemente las rentas salariales bajarán bastante más.

Voy a calcularlo.

Supongamos las dos entidades:
Entidad A = rentas salariales.
Entidad B = rentas de capital.

Antes de la devaluación de la economía:
Entidad A tiene 50.
Entidad B tiene 50.

Ambas suman 100.

Al devaluar la economía la renta nacional un 20 %, pasa de sumar 100 a sumar 80.

La Entidad B no se mueve, sigue teniendo 50, por lo tanto la Entidad A se queda con 80 – 50 = 30. Por tanto pierde 20.

O sea las rentas salariales han pasado de tener un 50 % a tener un 30 % de la renta nacional, lo que significa que las rentas salariales han sufrido una devaluación mayor. Para calcularlo:

Lo perdido x 100/Lo que tenía = % perdido (20 x 100/50 = 40 %).

Mientras que las del capital no se han movido.

La conclusión: Las rentas salariales se cargan con casi todo el peso de la crisis.

Esta razón es una de las que deberían pesar en una salida ordenada de la Eurozona.

Recomiendo leer en el blog de Vicenç Navarro su entrada Los costes políticos de sostener el euro para las izquierdas


Fuentes:
Juan Torres: ¡Aquel Tratado de Maastricht!, en rebelion.org  
Cordópolis: Entrevista a Julio Anguita en Cordópolis
eldiario.es: Diálogo con Julio Anguita, en Diario Kafka