LA LEY DEL MIEDO

A lo largo de la historia, el control sobre la población se ha efectuado ante todo, a través de la imposición del miedo.

Este sentimiento promovido por la élite es completamente ficticio y nos impulsa a la sumisión. Día tras día juegan con la empatía moldeando nuestra vida en sus manos, manteniéndonos así, conformistas y cada vez más individualistas. Ellos marcan nuestras metas y nuestros falsos sueños a través de miedo a lo desconocido, infundiendo el terror para que sigamos el camino marcado.


Esto persiste en todos los aspectos de nuestra vida, en la salud (miedo a enfermedades promovidas por el poder), en el ámbito laboral (miedo a no encontrar un trabajo o al despido, situaciones comunes fomentadas por la élite a través de esta “crisis”), hasta en nuestras metas, que gracias al miedo, sentimos lejanas e irrealizables.

Atrapados en esta gran red de manipulación emocional, deberíamos plantearnos a quién beneficia realmente que aceptemos  los dogmas marcados en nuestra vida diaria.
Si el terrorismo es definido como dominación a través del terror ¿Quiénes son realmente los terroristas en este sistema?..


El miedo ha pasado a formar parte de una gran estrategia de represión a nivel global.

Esta medida está siendo instaurada  por el gobierno de distintos países a través de una ley que no parece conocer los límites ante lo ético o lo moral.

En todo el mundo se están llevando a cabo medidas  que coartan la libertad de expresión, por ejemplo, las últimas leyes aprobadas que afectan a la libertad de prensa, la criminalización de las manifestaciones públicas, prohibición de convocatorias a través de la red, restricción de protestas utilizando la regulación de los espacios públicos, o leyes contra el ciber-acoso.

Con ésta última intentan ganar el apoyo ciudadano a través de la imposición de una falsa seguridad, fomentando así el aumento del control sobre internet y las redes sociales, consiguiendo el apoyo popular para poder implantar su hegemonía sobre la información libre.

Ley mordaza en España

El Consejo de Ministros aprobó el día 29 de Noviembre, 2013 el anteproyecto de ley promovido por Jorge Fernández Díaz, ministro de interior. Este borrador recoge:

-FALTAS MUY GRAVES, con sanciones que podrían alcanzar los 600.000 euros.
  • Perturbación de la “seguridad ciudadana” en espectáculos, acontecimientos deportivos u oficios religiosos.
  • Convocatorias críticas durante la jornada de reflexión o el día electoral.
  • Manifestaciones públicas sin autorización previa en torno a infraestructuras críticas, este último término es relativo, ya que en el anteproyecto no existe ningún punto en el que se especifique qué tipo de edificios incluye dicha descripción.
  • Fabricación, comercio y tenencia ilegal de armas y explosivos no catalogados.
  • Celebración de espectáculos públicos o actividades recreativas sin autorización previa.


-FALTAS GRAVES, multada desde 1.001 a 30.000 euros, la suma de tres de estas faltas en dos años supone la sanción de una falta muy grave.
  • Concentraciones en torno a las Cortes Generales, independientemente de que estén reunidas en ese momento.
  • Se sancionará a las personas que cubran su rostro en las manifestaciones con cualquier elemento que dificulte la identificación.
  • Desobediencia o resistencia a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones y la negativa a identificarse.
  • Uso de uniformes policiales o de servicios de emergencia sin autorización.
  • Obstrucción al ejercicio de las autoridades.
  • Boicot a un pleno municipal.
  • El intento de paralizar un desahucio.
  • Ofensas a España, con una multa de 30.000 euros, el Ministerio de Interior propone sancionar a aquellas personas que injurien al estado español. ”Imagine por ejemplo una manifestación en la que se llevaran pancartas o gritaran consignas claramente ofensivas o vejatorias contra España, las comunidades autónomas o sus símbolos o instituciones. Cuando no sean constitutivas delito y se produzcan de forma pública, podrán ser considerada infracción grave” palabras del ministro de interior.
  • Tenencia y consumo de alcohol o drogas  en la vía pública.
  • El cultivo de drogas.
  • Escalar edificios o monumentos públicos como acción de protesta.


-FALTAS LEVES, sanciones desde 100 a 1.000 euros.
  • Insultar o fotografiar a las autoridades públicas, así como el uso y distribución del material audiovisual.
  • Reunión o manifestación en espacios de uso público sin autorización previa, lo cual resulta una contradicción, ya que esto ha sido tipificado como falta muy grave.
  • Deslumbrar con dispositivos tipo láser a las fuerzas de seguridad.
  • La ocupación de cualquier espacio común, público o privado y la colocación de tiendas de campañas o tenderetes sin permiso en la calle.
  • Perder tres veces o más el DNI en un plazo de 5 años y la negativa a entregar este documento cuando se acordara su retirada.
  • Práctica de juegos o deportes en lugares no habilitados, así como bailar, patinar…
  • Retirar las vallas de la Policía que delimitan perímetros de seguridad.
  • La nueva ley de “seguridad ciudadana” atenta contra la libertad de expresión de la población, deberíamos plantearnos a quién protege realmente estas directrices impuestas para este año 2014.


En España vivimos en una supuesta democracia en la que ninguna ley es llevada a referéndum, con lo que la población esta exenta de cualquier participación política y la insumisión de la ciudadanía es silenciada por el poder.