REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO INDEPENDENTISTA EN CATALUNYA

La democràcia està al servei dels que tenen els diners, un nou Estat català estarà al servei dels que tenen els diners aquí. La nostra opció, és la independència i l’autonomia, el comunisme llibertari i la lliure federació, la llibertat al cap i a la fi. Aquesta llibertat, no només passa per l’aspecte cultural, també passa per lliurar-nos de la desigualtat econòmica i de gènere, per imaginar una economia on no existeixi el benefici sinó la satisfacció de les necessitats de la gent. Aquesta llibertat no és compatible amb cap estat, amb cap parlament ni amb cap referèndum per instaurar qualsevol dels anteriors. Per arribar a això hem de ser conscients de que encara que vulguem votar i expressar el que sentim, la llibertat mai s’ha demanat, la llibertat es pren. Aquesta llibertat, molt més profunda, és la que portem dins des de fa segles. La independència de Catalunya, o la d’Aragó o la de Galícia passa irremeiablement per la revolució social i l’autoorganització del poble. Per arribar a això no hi ha dreceres, el camí és llarg i només n’hi ha un: la lluita constant i diària als nostres pobles, barris, centres de treball, instituts o universitats. La resta són miratges en el desert.

La democracia está al servicio de los que tienen el dinero, un nuevo Estado catalán estará al servicio de los que tienen el dinero aquí. Nuestra opción, es la independencia y la autonomía, el comunismo libertario y la libre federación, la libertad al fin y al cabo. Esta libertad, no sólo pasa por el aspecto cultural, también pasa por librarnos de la desigualdad económica y de género, para imaginar una economía donde no exista el beneficio sino la satisfacción de las necesidades de la gente. Esta libertad no es compatible con ningún estado, con ningún parlamento ni con ningún referéndum para instaurar cualquiera de los anteriores. Para llegar a esto debemos ser conscientes de que aunque queramos votar y expresar lo que sentimos, la libertad nunca se ha pedido, la libertad se toma. Esta libertad, mucho más profunda, es la que llevamos dentro desde hace siglos. La independencia de Cataluña, o la de Aragón o la de Galicia pasa irremediablemente por la revolución social y la autoorganización del pueblo. Para llegar a esto no hay atajos, el camino es largo y sólo hay uno: la lucha constante y diaria en nuestros pueblos, barrios, centros de trabajo, institutos o universidades. El resto son espejismos en el desierto.

Ilustración: Josep Pla Narbona


(Castellano)

¿Qué estamos viviendo?

En los últimos meses hemos ido viendo como una gran parte de la población, harta de la situación actual, ha sido consciente del papel que puede jugar la movilización y la lucha para conseguir unos determinados objetivos políticos y económicos, en este caso, quitarnos la soga que el Estado Español tiene sobre sus habitantes. Esta conciencia y movilización se ha traducido en los últimos años en huelgas, manifestaciones masivas, luchas en sectores como la educación, la sanidad, la vivienda y multitud de conflictos en el ámbito laboral; sin olvidar todos aquellos conflictos que surgen desde la planificación urbanística impuesta por las necesidades de las grandes empresas, ya sea en el ámbito más cercano como es el caso de la feria del móvil y la reurbanización de la Feria de Hospitalet con una afectación directa a los barrios, como en proyectos más grandes como es el caso de Barcelona World.

Llegado a un punto en el que estamos sufriendo las consecuencias más despóticas del capitalismo y su miseria, viendo los niveles de corrupción política y financiera a nivel estatal, ha aparecido en primera plana de la actualidad política la opresión cultural y social que se vive en Cataluña, para formar parte de un Estado donde conviven diferentes pueblos bajo el mandato de un centralismo rancio y fascista.

Este sentimiento de no ser libres, ha ido derivando durante estos años de crisis, en una voluntad clara por parte de una mayoría social de lograr la independencia respecto al Estado Español. Este sentimiento, queramos o no, ha sido desviado por las diferentes fuerzas políticas, ya sean partidos como Convergencia o Esquerra o por organizaciones también políticas como la ANC o Omnium, orientadas a conseguir la creación de un nuevo Estado, siempre con el telón de fondo de consultar a la totalidad de la población cuál es su voluntad política y hasta dónde está dispuesta a llegar.

Sabiendo que el centralismo rancio del que hablamos, que no distingue entre partidos- ha negado la posibilidad de pedir a la población que es lo que quiere, también es cierto que los partidos catalanes han ido poco a poco marcando cuáles son las pautas para conseguir la independencia. Llegando a dar por supuesto que independencia significa la creación de un Estado catalán, poniendo el aspecto económico por encima de todo, haciéndonos creer que aquí no se roba, aquí no se explota a los trabajadores, aquí no existen opresiones respecto las diferentes variaciones culturales.

¿Qué quieren y qué queremos?

Queremos decir que aunque sea una aberración para su propia moral que dentro de su democracia se impida votar a la población en un tema en el que es bastante evidente que existe la necesidad de expresarse. Para nosotros no nos es suficiente con pensar que los políticos están dispuestos a darnos la palabra de una forma consultiva, de cara a responder unas preguntas marcadas por ellos previamente y dirigidas claramente a un tipo de respuesta. No nos basta en pensar que la independencia significa darnos la mano con personas que llevan años firmando nuestros despidos, negando los servicios más básicos a la población y beneficiándose de nuestro sudor y lágrimas. Hablamos de políticos y empresarios, que bien pueden estar a favor de la independencia, pero que nunca los veremos a nuestro lado, el lado de los de abajo.

Es decir, nuestra voluntad es que seamos nosotros, el pueblo, sea cual sea su identidad cultural, quien decida que queremos hacer con nuestras vidas, sin que nadie nos consulte. Los cambios sociales vienen desde abajo, desde la educación y la cultura, desde nuestra actividad cotidiana, porque a lo que aspira la mayoría social en Catalunya no es a verse otra vez engañada por políticos y empresarios, sino que aspira ser libre. Es evidente que un referéndum no es suficiente para nosotros, que unas elecciones no son suficientes, hay que estar muy ciego para no ser conscientes del circo y el numerito que han montado con Madrid, los chanchullos que tienen como único objetivo perpetuar- al gobierno, no perder votos, seguir chupando del bote. O es que las decisiones de estas semanas han tenido que ver con lo que realmente la gente quiere? No, no nos dejaremos engañar otra vez, otra entre tantas.

¿Pero necesitamos un estado para ser independientes?

No necesitamos un estado para ser independientes. Nosotros no negamos los sentimientos de arraigo de las personas, tanto hacia su tierra como hacia aquellos que conviven en ella. Sin embargo, pensamos que este sentimiento natural de arraigo no debe institucionalizarse de ninguna manera, ya que derivaría sin lugar a dudas en la aparición de estructuras de dominación como es el estado, sobre la base de la identidad cultural , lingüística, territorial, religiosa o cualquier otra.

Imaginar que Catalunya necesita un estado a partir del hecho histórico de la posesión en el pasado de instituciones de gobierno y de administración propios es un error. La nación y el estado son fenómenos independientes. Todo Estado ha servido siempre como instrumento de sometimiento de las clases dominantes sobre el pueblo. Por lo tanto, ningún estado ha surgido como libre expresión de ésta, sino más bien como exponente de su dominación. Es equivocado hablar de instituciones "propias", en tanto que sólo son propiedad de las clases dominantes, ya sea el rey Jaume I o Artur Mas.

Nosotros proponemos que este sentimiento natural se gestione con los mismos principios que aplicamos para todo: la ausencia total de imposiciones. Desde el anarquismo siempre se ha propuesto como forma organizativa de los pueblos la libre asociación o libre federación.

¿Cómo nos organizaríamos sin Estado?

La libre federación parte del hecho de que la base de la sociedad es el propio individuo, y que éste tiende a agruparse con otros individuos para formar comunidades. Estas comunidades de convivencia, que podrían ser clanes, tribus, pueblos, municipios, barrios o comunes tienen el derecho y la posibilidad de agruparse entre ellas de la forma en que les parezca bien. Normalmente estos núcleos se agrupan de una forma espontánea, dando lugar a colectivos mayores que comparten elementos comunes: lengua, costumbres e incluso normas de convivencia.

Este hecho de construcción social más o menos espontáneo no es negativo, sino natural. El principio de libre asociación rige siempre que estas comunidades que se asocian lo hagan de una forma voluntaria, y que se respete y tenga en cuenta en cada una de ellas a los individuos que la conforman.

Para ello, las herramientas de gestión que propone el anarquismo son la asamblea, en el caso de cada comunidad, y las federaciones en el caso del contacto entre diferentes comunidades. En este caso, la federación no es más que la agrupación de varias asambleas, que tienen la capacidad de unirse y separarse en el momento que lo deseen, y que todos los acuerdos a los que llegan son promovidos desde sus propios integrantes, y por tanto, serán asumidos responsablemente.

Al ser la libre federación la base de la sociedad, no hay lugar para los gobiernos. No hay lugar para la creación de fronteras, ni barreras culturales o lingüísticas. Cada grupo de comunidades elegirá ajuntarse o separarse sobre la base de todas y cada una de las variables que la vida en sociedad exija. Por lo tanto, al tiempo que se tiende a un mayor entendimiento global entre los seres humanos, se mantendrán peculiaridades e idiosincrasias locales, de tal manera que la sociedad resultante será más rica y heterogénea.

Pero, y esto ha ocurrido alguna vez?

Esta forma de sociedad que hoy en día nos puede parecer utópica e irrealizable era más o menos común hasta la aparición de los estados modernos. Este hecho tiene mucho que ver también con la aparición del capitalismo y la economía industrial. Anteriormente, sobre todo en el mundo rural, eran habituales formas de convivencia basadas en la asamblea (concejo, Batzarre ...) y en la propiedad comunal de los medios de producción. Incluso, algunas características de estas sociedades han pervivido hasta hace pocos años en algunas zonas rurales aisladas. Por supuesto, no eran sociedades perfectas, pero nos sirven para entender que lo que ahora nos parece el orden social normal, es decir, los estados, los gobiernos, las naciones, etc., no son más que un instante de la historia de los seres humanos como especie.

Y en un sociedad como la nuestra?

Lo mejor de una sociedad basada en la libre asociación es que se puede aplicar a cualquier marco, incluso en una sociedad que proviene del capitalismo industrial, y la propia dinámica federalista tenderá a convertir esta sociedad en otra más equilibrada, descentralizada y sostenible. En este sentido, el anarquismo moderno ha defendido sistemas de organización social y económica aplicables a la situación actual, y los ha puesto en práctica.

El sistema más conocido dentro del anarquismo moderno es el comunismo libertario. Precisamente la CNT, la organización más grande del proletariado catalán a principios del siglo XX, apostó por este modelo y la década de los años 30 hizo ensayos para implantarlo en algunos municipios catalanes y de todo el estado español.

En julio del 36 el levantamiento militar fascista se convirtió en el detonante que impulsó la revolución social e implantación del comunismo libertario. El anarquismo no sólo se implementó en regiones rurales como en Aragón sino que también se aplicó en Barcelona y en todas las ciudades industriales de Cataluña. Dadas las condiciones industriales de la economía catalana, se pusieron en manos de los trabajadores industrias enteras e infinidad de empresas se colectivizaron. La sociedad se organizaba mediante asambleas y comités en las calles, barrios y centros de trabajo. El pueblo se reunía y decidía que era lo mejor para el propio pueblo. A pesar de las críticas recibidas, tanto la producción industrial como agrícola aumentó durante los tiempos de la revolución.

Para nosotros, el marco que se generó a partir del 19 de julio de 1936 es un ejemplo más del verdadero marco para la independencia de Cataluña. La abolición de las estructuras del Estado, el reconocimiento de la cultura vinculada no sólo en el territorio sino también a la clase social. La conformación de una sociedad a partir de una revolución, aplicando el principio de la libre asociación y dejando su futuro en manos de las personas que la forman con el apoyo mutuo y la solidaridad como principios.

En la actualidad las lógicas que gobiernan la sociedad son prácticamente idénticas a las de antes. Han cambiado en las formas, se han perfeccionado los instrumentos de control, pero la lógica del capitalismo es la misma. Es por ello que conceptos como el comunismo libertario tienen plena vigencia.

Acció Llibertària de Sants
Federació Anarquista de Catalunya




(Català)

Què estem vivint?

Els darrers mesos hem anant veient com una gran part de la població, farta de la situació actual, ha estat conscient del paper que pot jugar la mobilització i la lluita per aconseguir uns determinats objectius polítics i econòmics, en aquest cas, treure’ns la soga que l’Estat Espanyol té sobre els seus habitants. Aquesta consciència i mobilització s’ha traduït en els darrers anys en vagues, manifestacions massives, lluites en sectors com l’educació, la sanitat, l’habitatge i multitud de conflictes en l’àmbit laboral; sense oblidar tots aquells conflictes que sorgeixen des de la planificació urbanística imposada per les necessitats de les grans empreses, ja sigui en l’àmbit més proper com és el cas de la fira del mòbil i la reurbanització de la Fira de l’Hospitalet amb una afectació directa als barris, com en projectes més grans com és el cas de Barcelona World.

Arribant a un punt en el qual estem sofrint les conseqüències més despòtiques del capitalisme i la seva misèria, veient els nivells de corrupció política i financera a nivell estatal, ha aparegut en primera plana de l’actualitat política l’opressió cultural i social que es viu a Catalunya, per formar part d’un Estat on conviuen diferents pobles baix el mandat d’un centralisme ranci i feixista.

Aquest sentiment de no ser lliures, ha anant derivant durant aquests anys de crisis, en una voluntat clara per part d’una majoria social d’aconseguir la independència respecte a l’Estat Espanyol. Aquest sentiment, vulguem o no, ha estat desviat per les diferents forces polítiques, ja siguin partits com Convergència o Esquerra o per organitzacions també polítiques com la ANC o Omnium, orientades a aconseguir la creació d’un nou Estat, sempre amb el teló de fons de consultar a la totalitat de la població quina és la seva voluntat política i fins on s’està disposada a arribar.

Sabent que el centralisme ranci del que parlem -que no distingeix entre partits- ha negat la possibilitat de demanar a la població que és el que vol, també és cert que els partits catalans han anat poc a poc marcant quines son les pautes per a aconseguir la independència. Arribant a donar per suposat que independència significa la creació d’un Estat català, posant l’aspecte econòmic per sobre de tot, fent-nos creure que aquí no es roba, aquí no s’explota als treballadors, aquí no existeixen opressions respecte a les diferents variacions culturals.

Què volen i què volem?

Volem dir que malgrat sigui una aberració per la seva pròpia moral que dins de la seva democràcia s’impedeixi votar a la població en un tema en el qual es força evident que existeix  la necessitat d’expressar-se. Per a nosaltres no ens és suficient amb pensar que els polítics estan disposats a donar-nos la paraula d’una forma consultiva, de cara a respondre unes preguntes marcades per ells prèviament i dirigides clarament a un tipus de resposta. No en tenim prou en pensar que la independència significa donar-nos la mà amb persones que porten anys firmant els nostres acomiadaments, negant els serveis més bàsics a la població i beneficiant-se de la nostra suor i llàgrimes. Parlem de polítics i empresaris, que bé poden estar a favor de la independència, però que mai els veurem al nostre costat, el costat dels de baix.

És a dir, la nostra voluntat és que siguem nosaltres, el poble, sigui quina sigui la seva identitat cultural, qui decideixi que volem fer amb les nostres vides, sense que ningú ens consulti. Els canvis socials venen des de baix, des de l’educació i la cultura, des de la nostra activitat quotidiana, perquè al que aspira la majoria social a Catalunya no es a veure’s una altra vegada enganyada per polítics i empresaris, sinó que aspira ser lliure. Es evident que un referèndum no és suficient per nosaltres, que unes eleccions no són suficients, s’ha d’estar molt cec per no ser conscients del circ i el numeret que han muntat amb Madrid, dels tripijocs que tenen com únic objectiu perpetuar-se al govern, no perdre vots, seguir xuclant del pot. O és que les decisions d’aquestes setmanes han tingut a veure amb el que realment la gent vol? No, no ens deixarem enganyar una altra vegada, altra entre tantes.

Però necessitem un estat per ser independents?

No necessitem un estat per ser independents. Nosaltres no neguem els sentiments d’arrelament de les persones, tant cap a la seva terra com cap a aquells que conviuen en ella. No obstant, pensem que aquest sentiment natural d’arrelament no s’ha d’institucionalitzar de cap manera, ja que derivaria sense cap dubte en l’aparició d’estructures de dominació com és l’estat, sobre la base de la identitat cultural, lingüística, territorial, religiosa o qualsevol altra.

Imaginar que Catalunya necessita un estat a partir del fet històric de la possessió en el passat d’institucions de govern i d’administració propis és un error. La nació i l’estat són fenòmens independents. Tot estat ha servit sempre com instrument de submissió de les classes dominants sobre el poble. Per tant, mai cap estat ha sorgit com a lliure expressió d’aquesta, sinó més aviat com exponent de la seva dominació. És equivocat parlar d’institucions “pròpies”, en tant que sols són propietat de les classes dominants, ja sigui el rei Jaume I o Artur Mas.

Nosaltres proposem que aquest sentiment natural es gestioni amb els mateixos principis que apliquem per a tot: l’absència total d’imposicions. Des de l’anarquisme sempre s’ha proposat com a forma organitzativa dels pobles la lliure associació o lliure federació.

Com ens organitzaríem sense Estat?

La lliure federació parteix del fet de que la base de la societat és el propi individu, i que aquest tendeix a agrupar-se amb altres individus per formar comunitats. Aquestes comunitats de convivència, que podrien ser clans, tribus, pobles, municipis, barris o comunes tenen el dret i la possibilitat d’agrupar-se entre elles de la forma en què els sembli bé. Normalment aquests nuclis s’agrupen d’una forma espontània, donant lloc a col·lectius més grans que comparteixen elements comuns: llengua, costums i fins i tot normes de convivència.

Aquest fet de construcció social més o menys espontani no és negatiu, sinó natural. El principi de lliure associació regeix sempre que aquestes comunitats que s’associen ho facin d’una forma voluntària, i que es respecti i tingui en compte en cadascuna d’elles als individus que la conformen.

Per a això, les eines de gestió que proposa l’anarquisme són l’assemblea, en el cas de cada comunitat, i les federacions en el cas del contacte entre diferents comunitats. En aquest cas, la federació no és més que l’agrupació de diverses assemblees, que tenen la capacitat d’unir-se i separar-se en el moment que ho desitgen, i que tots els acords als quals arriben són promoguts des dels seus propis integrants, i per tant, seran assumits responsablement.

En ser la lliure federació la base de la societat, no hi ha lloc per als governs. No hi ha lloc per a la creació de fronteres, ni barreres culturals o lingüístiques. Cada grup de comunitats triarà ajuntarse o separar-se sobre la base de totes i cadascuna de les variables que la vida en societat exigeixi. Per tant, alhora que es tendeix a un major enteniment global entre els éssers humans, es mantindran peculiaritats i idiosincràsies locals, de tal manera que la societat resultant serà més rica i heterogènia.

Però, i això ha passat algun cop?

Aquesta forma de societat que avui dia ens pot semblar utòpica i irrealitzable era més o menys comuna fins a l’aparició dels estats moderns. Aquest fet té molt a veure també amb l’aparició del capitalisme i l’economia industrial. Anteriorment, sobretot al món rural, eren habituals formes de convivència basades en l’assemblea (concejo, batzarre…) i en la propietat comunal dels mitjans de producció. Fins i tot, algunes característiques d’aquestes societats han perviscut fins a fa pocs anys en algunes zones rurals aïllades. Per descomptat, no eren societats perfectes, però ens serveixen per entendre que el que ara ens sembla l’ordre social normal, és a dir, els estats, els governs, les nacions, etc, no són més que un instant de la història dels éssers humans com a espècie.

I en un societat com la nostra?

El millor d’una societat basada en la lliure associació és que es pot aplicar a qualsevol marc, fins i tot a una societat que prové del capitalisme industrial, i la pròpia dinàmica federalista tendirà a convertir aquesta societat en una altra més equilibrada, descentralitzada i sostenible. En aquest sentit, l’anarquisme modern ha defensat sistemes d’organització social i econòmica aplicables a la situació actual, i els ha posat en pràctica.

El sistema més conegut dins de l’anarquisme modern és el comunisme llibertari. Precisament la CNT, l’organització més gran del proletariat català a principis del segle XX, va apostar per aquest model i la dècada dels anys 30 va fer assajos per implantar-ho en alguns municipis catalans i d’arreu del l’estat espanyol.

Al juliol del 36 l’aixecament militar feixista es va convertir en el detonant que va impulsar la revolució social i implantació del comunisme llibertari. L’anarquisme no només es va implementar en regions rurals com a Aragó sinó que també es va aplicar a Barcelona i a totes les ciutats industrials de Catalunya. Donades les condicions industrials de l’economia catalana, es van posar en mans dels treballadors indústries senceres i infinitat d’empreses es van col·lectivitzar. La societat s’organitzava mitjançant assembles i comitès als carrers, barris i centres de treball. El poble es reunia i decidia que era el millor per al propi poble. Tot i les crítiques rebudes, tant la producció industrial com agrícola va augmentar durant els temps de la revolució.

Per a nosaltres, el marc que es va generar a partir del 19 de juliol de 1936 és un exemple més del veritable marc per la independència de Catalunya. L’abolició de les estructures de l’Estat, el reconeixement de la cultura vinculada no només al territori sinó també a la classe social. La conformació d’una societat a partir d’una revolució, aplicant el principi de la lliure associació i deixant el seu futur en mans de les persones que la formen amb el suport mutu i la solidaritat com a principis.

En l’actualitat les lògiques que governen la societat són pràcticament idèntiques a les d’abans. Han canviat en les formes, s’han perfeccionat els instruments de control, però la lògica del capitalisme és la mateixa. És per això que conceptes com el comunisme llibertari tenen plena vigència.

Acció Llibertària de Sants
Federació Anarquista de Catalunya