LAS PENSIONES EN EL FUTURO SERÁN RIDÍCULAS, HABRÁ QUE TRABAJAR HASTA LA MUERTE

El pleno empleo es “un recuerdo, los salarios irán a la baja y el Estado se irá haciendo cada vez más pequeño”, asegura el catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull. 

El economista y catedrático de Estructura Económica en la Universidad Ramón Llull, Santiago Niño-Becerra, asegura en entrevista con Europa Press que las pensiones públicas serán en el futuro “ridículas”, por lo que “la gente va a tener que trabajar hasta que se muera”.

Niño-Becerra, que acaba de publicar su último libro ‘Diario del Crash’, explica que el sistema público de pensiones se puso en marcha en España basándose en parámetros como una esperanza de vida en el entorno de los 65 años, una sanidad barata, bajas tasas de desempleo y salarios y gasto público crecientes.

Sin embargo, recuerda que “ninguno de esos parámetros se da ahora que el pleno empleo es un recuerdo, los salarios van a la baja y el Estado se irá haciendo cada vez más pequeño”, por lo que “el sistema es insostenible”. En paralelo, argumenta que los fondos de pensiones han perdido rentabilidad durante la crisis y los únicos beneficios que han reportado han sido fiscales.

Por todo ello, Niño-Becerra vaticina unas pensiones “ridículas” que harán necesario trabajar hasta el final. En todo caso, señala, se conformará una forma de “sociedad participativa”, en la que los Ayuntamientos asignen a los ciudadanos la prestación de servicios a otros ciudadanos para lograr así una red de asistencia.

Otras mentiras de los gobiernos

De este modo, el economista catalán asegura que son falsas las proyecciones que realizan los gobiernos sobre el sistema de pensiones, así como sobre la supuesta recuperación de la economía. “Nos llevan engañando desde 2007″, asegura. En este sentido, asegura que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2014 no son los de la recuperación, como defiende el Gobierno, sino que “son los de un país pobre y sin expectativas”.


Según asegura, sólo persiguen dar “una patada hacia adelante” a la espera de que en Europa se acabe de configurar el nuevo modelo económico, que estará completado en 2016 y que sustituirá al que ha imperado desde la Segunda Guerra Mundial, un sistema en el que el motor de la economía ha sido la producción y el consumo sin límites.

Pero las economías han agotado su capacidad de endeudamiento y de consumo. Este nuevo modelo se caracterizará en cambio por una producción mucho más reducida y más optimizada, acorde con la capacidad de compra, lo que llevará a grandes procesos de concentración empresarial y bancaria y, de esta forma, a un paro estructural que podría llegar en España a entre el 12% y el 18%.

En este contexto, “ya no será necesaria la clase media”, según Niño-Becerra, quien cree que la masa trabajadora, la que pueda trabajar, lo hará en su mayoría con contratos similares a los de obra y servicio, en función de las necesidades de producción de las grandes empresas.

El autor señala además que mientras esto ocurre, los ingresos fiscales se irán reduciendo y con ellos el tamaño del Estado, con lo que el poder estará en manos de ‘clusters’ y grandes corporaciones que, al estar presentes en muchos países simultáneamente, moverán los hilos de las economías nacionales “sin necesidad de dar un golpe de Estado, sólo con indicaciones” a los gobiernos democráticos.

Así pues, Niño-Becerra cree que se avecinan dos años “relativamente tranquilos” en los que no habrá grandes incrementos del desempleo, pero durante los que se escribirá este nuevo modelo que, con su aplicación a partir de 2016, volverá a poner en marcha la máquina de destrucción de empleo. ”La economía ya no será la ciencia que administra la abundancia, sino que será la que administra la escasez”, sentencia.

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