LA MUERTE DEL FÜHRER

La muerte de Adolf Hitler, ha sido generalmente aceptada como un suicidio por disparo y envenenamiento con cianuro el 30 de abril de 1945. La falta de información pública referente al paradero de los restos de Hitler, los informes confusos y otras circunstancias que rodearon el evento, animaron los rumores de que Hitler podría haber sobrevivido al fin de la Segunda Guerra Mundial.

En 1992, la publicación de los registros mantenidos por la KGB soviética y por la FSB rusa confirmó la versión ampliamente aceptada de la muerte de Hitler, como fue descrita por el historiador británico Hugh Trevor-Roper; sin embargo, los archivos rusos no muestran lo que sucedió con el cadáver de Hitler.

Pero quizás, esto no pudo haber sido así.

No fueron pocos, quienes manejaron la hipótesis de una supuesta fuga de Hitler hacia Sudamérica y, entre ellos, estaba la autorizada voz de Josif Stalin. El dictador soviético murió convencido de que Hitler se había escapado a Sudamérica de la misma forma en que lo habían hecho muchos otros jerarcas nazis, que incluso como hoy es bien conocido; entre los países en donde se han encontrado antiguos miembros del partido Nazi está Argentina, Chile y Brasil.

El cadáver que encontraron los rusos al llegar a la cancillería y que en muchos libros aparece como el cadáver de Hitler, era en realidad el cuerpo de un doble que distaba mucho de parecerse a Hitler. Entre otras cosas, se comprobó que medía 10 centímetros menos que Hitler, sus orejas no guardaban relación e incluso los detalles de su vestimenta habían sido trascurados. El cadáver tenía medias rotas y gastadas, unos pantalones anchos y viejos que nada tenían que ver con la pulcra vestimenta de Hitler. Lo más curioso es que distaba mucho de ser un cadáver inicinerado pues su cara era fácilmente reconocible y resulta impensable que el eficiente ayudante de Hitler pudiera descuidar semejante detalle. Los rusos, por supuesto, no se tragaron el señuelo.

Los rusos alegaron haber descubierto, en su momento, varios cuerpos medio enterrados con las características de Hitler, los llamados “doppelganger” del Führer. Algunos creen que tenía varios de estos “dobles” y que uno de ellos fue el que murió en el famoso atentado explosivo en su contra en 1944, del que “sobrevivió milagrosamente” según se dijo.

Por su parte, el mariscal Zhukov negó públicamente la versión oficial rusa de haber encontrado con seguridad el cuerpo de Hitler. Sobre el verdadero paradero de Hitler, declaró: “Mi opinión personal es que se encuentra en algún punto de Europa, tal vez en España“

La revista Bonjour y el parisino Le Monde tenían artículos sobre la huída de Hitler al Polo Sur. El almirante Doenitz en 1943 declaraba: “La flota de submarinos habrá amarrado en algún punto del Polo, en algún punto paradisíaco“. Aunque no decía dónde, Bonjour señalba que en 1940 ingenieros nazis habían comenzado la construcción de edificios capaces de soportar temperaturas de 60 grados bajo cero. ¿La Antártida…casualidad?

El editorial del diario Zig Zag del 16 de enero del 48 de Santiago de Chile aporta nuevas evidencias. El 30 de abril de 1945, el capitán de aviación Peter Baumgart llevó en avión a Hitler, su esposa Eva Braun y unos cuantos leales del aeródromo de Tempelhof al de Tondern en Dinamarca. Desde allí tomaron otro avión hasta Kristiansund en Noruega, desde donde embarcaron en un convoy de submarinos hacia rumbo desconocido.

Hay que tener en cuenta 2 puntos importantes: Hitler fue un gran estratega militar, y tampoco se rendiría, por tanto no parece descabellado que hubiese planeado su escape previamente al fin y al cabo, era el Führer de Alemania y tenía todos los medios y recursos a su alcance para hacerlo; si combinamos esto, con el hecho de que los Nazis habían construido bases en la Antártida, tampoco me parece una locura pensar que quisiera “reagruparse” en alguna otra base (como la Antártida) para luego contra-atacar. Hitler tuvo “fe” en que con sus “armas secretas” ganaría la guerra,  los Nazis llegaron a tener poder atómico, el cual planeaban utilizar desde Japón. Teniendo esto en cuenta tampoco me parecería raro pensar que efectivamente lo que se planeo desde el principio fue un escape, reagruparse con un número de soldados fieles a la causa y lanzar las 2 bombas de uranio que ya estaban listas desde alguna ubicación alejada.

El segundo punto a tener en cuenta aquí es que según la teoría “oficial” y más conocida, Hitler se pegó un tiro. Pues bien, Luego del intento de asesinato en la Operación Valquiria, Hitler quedó con heridas y problemas en un brazo. Es sabido también que tenía que tomar continuamente medicamentos para los dolores y problemas de tensión a causa de la guerra. A esto le podemos añadir que Hitler ya tenía un Parkinson avanzado, no podía ni siquiera escribir; así que el hecho de que haya podido tomar un arma y volarse la cabeza deja dudas.

Recordemos la “batalla” que se dio en la Antártida, cuando un gran continente de buques y personal de guerra Norteamericano zarpó hacia la Antártida. Recordemos también el submarino U-234 capturado cuando se dirigía a Japón. Sigo pensando que con o sin Hitler los Nazis lanzarían las bombas atómicas desde alguna remota ubicación.

Documentos rusos publicados más de cuarenta años después de la guerra, aseguraban que los cuerpos de Hitler, Eva Braun y la familia Goebbels fueron totalmente calcinados luego de ser encontrados, y sus cenizas esparcidas por el aire el 5 de abril de 1970, sin embargo esta versión es totalmente contradictoria con la versión más reciente.

En abril del 2000, los rusos han tratado de impresionar al mundo mostrando en una exposición una minúscula pieza craneana con un agujero “de bala”, perteneciente según ellos a Adolf Hitler. Es lo más parecido a los restos de Hitler que alguna vez se han mostrado al mundo, luego de años de hablar de las “comprobadas” pruebas dentarias, fotografías del cuerpo completo y semicalcinado del Führer, entre otras cosas.
El arqueólogo estadounidense Nick Bellantoni viajó a Moscú después de haber recibido la autorización para examinar los artefactos del Archivo de Estado, incluidos los restos de un sofá manchado de sangre del búnker.

Pues bien, el arqueólogo y sus ayudantes le realizaron algunas pruebas, una de ellas demuestra que el cráneo (o los restos de el) pertenecen a una mujer, no son de hombre cuya edad comprende entre los 20 y los 40 años; y por último las pruebas de ADN, que dan como resultado un rotundo negativo.

El que fue secretario de estado de EE.UU. Jimmy Byrnes, en su libro Frankly Speaking, escribe: “Cuando estaba en Potsdam en la reunión entre americanos, británicos, rusos y franceses, Stalin dejó su silla para brindar conmigo, cuando le pregunté sobre su teoría acerca de la muerte de Hitler“. Stalin dijo: “No está muerto: seguro que escapó a España o Argentina“.

Fuente: @expresionbinaria