DIVISIÓN 250

Estamos ante una obra que recoge la historia de la 250º División de la Werchmatch, la División Azul, de forma novelada. Resumir en un único libro la historia de los divisionarios españoles en el frente del Este puede resultar dificil y por obligación, ha de ser de forma resumida, pero dudo mucho que haya un libro que la exponga con la fuerza y la tensión que un veterano de la División, Tomás Salvador, nos transmite en esta obra...



Más allá de los datos técnicos, estadísticos y oficiales, lo que más me gustaría resaltar del libro es el valor humano, el valor de la camaradería dentro de la División, tanto de los veteranos meses después de estar en el frente como de los nuevos reemplazos que van llegando. La permanente situación “especial” de los españoles allá por donde van, admirados por su valor y su entrega en la lucha por los alemanes e incluso por los propios rusos al ver como tratan a a los prisioneros o como esquivan cualquier tipo de acción contra la población civil.

La acción comienza desde la creación de la División. Como se recorren en tren toda España y luego pasan por toda la Europa ocupada para llegar a Alemania para su adiestramiento. Ya, nada más cruzar la frontera los cambios se hacen notar, el tren al que se suben en Francia para ellos es de lujo comparado con los que hay en España, y no digamos cuando llegan al cuartel de la Werhmacht donde les entregan todo el material Alemán; hasta piensan que es demasiado y que les sobran cosas, que hay elementos del material que no van a tener que usar, aunque luego se demuestre que todo era necesario, y más en Rusia. Cabe destacar que no hacen nada por conocer y hablar el Alemán, eso sí, para relacionarse con las lugareñas germanas se las ingenian para que les entiendan sin problemas.

El ímpetu por entrar en acción y los efectos de la guerra hacen que sean trasladados al frente antes de lo previsto. Los alemanes siempre los agasajan por donde van y los van recibiendo como a unos aliados especiales. Tanto es así, que en los ranchos que les dan a los divisionarios siempre hay algo distinto al del resto de la tropa alemana, algo que siempre mantenga el recuerdo vivo de España. Y es que esto es una constante, estén donde estén, el recuerdo y la añoranza hacia España es constante y diaria.

Aunque la idea principal es que iba a ser una división motorizada, y para ello se habían reclutado muchos conductores y mecánicos, luego se quedó en una división a tracción a sangre, es decir, sin tanques ni transportes, eso sí, con muchos caballos. Son enviados al cerco de Leningrado y porfín comienza la acción, la primera impresión; el intenso frío.

Todos los personajes que aparecen en el libro son inventados pero todos los hechos narrados son absolutamente reales. Tantos recuerdos, tantos conocidos y el año de edición del libro, 1954, obligó a Tomás Salvador a no dar nombres reales, unas veces por ser imposible el acordarse de quién hico esto o aquello y otras por preservar la intimidad de los protagonistas.

Los españoles se ganan un hueco y una fama por su forma de desarrollarse en el frente. Ya no solo en las ofensivas, sino también en la forma de defender, de establecer los cercos y defensas, las trincheras. Todo con sustanciales variaciones sobre la forma de proceder alemana, hay que decir que las líneas hispanas en muy contadas ocasiones fueron rebasadas por los rusos y si estos llegaban a colarse duraban poco hasta que eran eliminados. Todo esto hizo que los alemanes mirasen a los españoles con auténtica admiración, tal era así que los mandos alemanes pedían a toda costa que no se retrasasen o llevasen a los españoles de sus zonas ya que el tenerlos allí mantenía la moral de la tropa alemana alta. Estaban muy valorados los zapadores y los artilleros, estos últimos con una precisión y cadencia de tiro superior a los alemanes. Los fusileros con ametralladoras eran muy valorados también, los alemanes, (y los rusos), se quedaban perplejos al ver lo que los españoles eran capaces de hacer con las ametralladoras.

El libro, como ya he comentado, habla del día a día y a veces se centra  en otro plano distinto al de las batallas, fechas o cifras; el plano humano. El plano de los hombres que no dejaban nunca atrás a ningún compañero, de los hombres que siempre pedían las misiones y las zonas del frente más conflictivas, de los hombres que bebían y fumaban como cosacos y cuyos oficiales y suboficiales eran los que más morían de la División, siempre por el ímpetu de hacer méritos en acciones de guerra. En general, fue una División muy condecorada.

El libro recoge multitud de situaciones y de vivencias, de emociones y de acción. Tenemos hasta alguna historia de amor incluída. Al final, cuando la División se repatrió, se quedó un grupo que se llamó La Legión, eran un grupo de soldados cuyo lema fue: Sin idea de relevo y a extinguir en el frente , creo que poco más hay que añadir de lo que ocurrió con estos soldados que se negaron a volver.

Tomás Salvador
Edición de 1954.