sábado, 2 de marzo de 2013

SALVADOR PUIG ANTICH : ASESINATO VIL

"...por más que callen, por más vueltas que de el mundo, por más que nieguen los acontecimientos, por más represión que el Estado instaure, por más que se laven la cara con la democracia burguesa, por más huelgas de hambre que callen, por más que tengan saturadas las cárceles, por más pactos que desarrollen con los controladores de clase, por más guerra y depresión que impongan, por más que intenten negar la historia y la memoria de nuestra clase... Más alto lo diremos : asesinos de pueblos, miseria de hambre y libertad, negociadores de vidas ajenas. Más alto que nunca, en grito o en silencio recordaremos vuestros asesinatos de gentes, vidas, pueblos y naturaleza. De labio en labio, paso a paso, poco a poco..."



Salvador Puig Antich (Barcelona 1948-1974) fue un anarquista catalán activo durante los años sesenta y comienzos de los setenta, que murió ejecutado por el régimen franquista tras ser juzgado por un tribunal militar y condenado como culpable de la muerte de un guardia civil en Barcelona.

Hijo de una familia trabajadora de clase media, Salvador era el tercero de séis hermanos. Su padre Joaquim Puig había sido militante de Acció Catalana durante la república. Exiliado en Francia en el campo de refugiados de Argelès, fue condenado a muerte cuando volvió a España e indultado en el último momento.

El joven Salvador empezó a estudiar en el colegio religioso La Salle Bonanova hasta que fue expulsado por indisciplina. A partir de los dieciséis años compaginó el trabajo en una oficina con los estudios nocturnos en el Instituto Maragall, donde hizo amistad con Xavier Garriga y los hermanos Solé Sugranyes (Oriol e Ignasi), todos ellos futuros compañeros del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL).

Los episodios del mayo francés de 1968 fueron decisivos para que Puig Antich decida implicarse en la lucha contra la dictadura franquista. Su primera militancia será en Comisiones Obreras, formando parte de la Comisión de Estudiantes del instituto Maragall. Ideológicamente pronto evolucionó hacia posiciones anarquistas, que rechazaban cualquier tipo de dirigismo y jerarquía dentro de las organizaciones políticas y sindicales en la lucha de la clase obrera hacia su emancipación. Tras iniciar estudios universitarios de Ciencias Económicas, hace el servicio militar en Ibiza, donde es destinado a la enfermería del cuartel. Una vez licenciado, se incorpora al MIL, integrándose en la rama armada. Participa, haciendo de chófer, en las acciones del grupo, que consistían generalmente en realizar atracos a bancos. El botín se destinaba a potenciar las publicaciones clandestinas y a ayudar a los huelguistas y a los obreros detenidos.

Puig Antich y sus compañeros se movían con facilidad en el mundo de la lucha clandestina y viajaban a menudo al sur de Francia, donde se relacionaron con viejos militantes cenetistas.
En Agosto de 1973, se reunieron en Francia para celebrar el congreso de autodisolución del MIL. El mes siguiente, tras el atraco a una oficina de la Caixa, empezaría una fuerte ofensiva policial contra los militantes del MIL.

Primero cayeron Oriol Solé Sugranyes y Josep Lluis Pons LLobet, y a continuación Santi Soler, que es detenido, interrogado y torturado y acaba confesando los lugares de encuentro clandestino de sus compañeros. El mismo Santi Soler será utilizado de trampa por la policía de paisano para detener a Xavier Garriga y Salvador Puig Antich.
La operación, minuciosamente preparada, se efectuó el 25 de septiembre de 1973 en Barcelona.
Los dos anarquistas son detenidos, Garriga no opuso resistencia, iba desarmado; Puig se resistía al arresto, por lo que los inspectores Bocigas, Santorum y el subinspector Anguas trataron de reducirle con una zancadilla y mediante golpes en la cabeza con la culata de las pistolas. En ese momento le ocuparon una pistola Kommer, cargada y sin montar. Sin embargo el forcejeo continuó y cinco policías introdujeron a Puig y a Garriga en el portal del número 70 de la calle Girona. En ese momento se escuchó un disparo, que aprovechó Garriga para escapar, aunque fue perseguido por los policías Rodriguez y Algar. Mientras tanto se produjo un tiroteo en el portal donde habían quedado Puig Antich, Bocigas, Anguas y Santorum, resultando malherido Puig Antich y muerto el subinspector Francisco Anguas Barragán. Según sus compañeros, Puig fue el que disparó, dando lugar a una investigación confusa y tergiversada, la que más convenía a la dictadura fascista.

Puig Antich fue encarcelado, acusado de ser el autor de los disparos que causaron la muerte a Angua Barragán, y posteriormente juzgado en consejo de guerra y condenado a muerte por un régimen con sed de venganza tras el atentado contra Carrero Blanco. En toda Europa se organizaron manifestaciones pidiendo la conmutación de la pena capital, colectivos de derechos humanos y mandatarios extranjeros, como el Vaticano o el canciller Willy Brandt pidiendo su indulto, pero Franco se mantuvo firme y no concedió el indulto. Los abogados, hermanas y novia de Puig Antich coinciden en afirmar que tanto partidos como sindicatos tradicionales no se movilizaron para pedir el perdón del sentenciado y evitar o postergar su muerte.

Salvador pasó su última noche en la celda 443 de la cárcel Modelo de Barcelona. Salvador Puig Antich, de 25 años, fue ejecutado mediante garrote vil, por el verdugo titular de la Audiencia de Madrid, Antonio López Sierra, en la sala de paquetería de la prisión el 2 de marzo de 1974 a las 9:40 de la mañana.






viernes, 1 de marzo de 2013

LOS TRAPOS SUCIOS DE LA MODA GLOBAL

DETRÁS DE CADA GRAN MARCA PUEDE ESCONDERSE UN NEGOCIO SUCIO : TRABAJO SEMI-ESCLAVO

El 8 de marzo de 1857 un grupo de obreras textiles recorría los barrios más ricos de Nueva York. Protestaban por sus condiciones laborales. El 8 de marzo de 1908, ciento y séis obreras morían en un incendio provocado en la fábrica Cotton de Nueva York. Desde entonces, el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. A mediados del siglo XIX, y durante las primeras décadas del siglo XX, las trabajadoras de EEUU y Europa reclamaban una jornada laboral del 10 horas, permisos de maternidad y lactancia, la prohibición del trabajo infantil, el derecho a una información profesional y a formar parte de un sindicato. El siglo XIX dejaba acuñado el término del capitalismo manchestariano. El prototipo de un capitalismo en estado puro de explotación salvaje, que había caracterizado la actividad fabril de la ciudad de la ciudad inglesa. En 2013 Manchester está en Bangadesh.



Mientras las firmas internacionales de moda y las grandes cadenas de distribución seducen a su clientela con la actualización constante de sus diseños y los bajos precios de sus productos, obreras de China, Marruecos, Bangladesh, Honduras o Rumanía viven rodeadas de prendas de ropa que confeccionan durante más de 12 horas diarias, a cambio de salarios que apenas cubren sus necesidades más básicas.
La deslocalización de la producción de ropa a países económicamente empobrecidos se aceleró en los años 90, momento en el que se consolidó un modelo de negocio caracterizado por la subcontratación de proveedores. Las grandes marcas, que en el pasado producían su propia ropa, pasan a ser empresas que diseñan, distribuyen y comercializan prendas fabricadas en todo el mundo, en talleres y fábricas que son propiedad de terceros. Para competir en este sistema, que externaliza los costes laborales en países con mano de obra barata, las pequeñas firmas de moda también se asocian y adoptan el mismo modelo de negocio. El gran éxito de firmas internacionales como H&M o Zara (del grupo Inditex) no se entendería sin el abaratamiento del coste de sus productos a partir de la deslocalización de buena parte del proceso de manufactura.

Décadas deslocalizado

La primera gran oleada de deslocalizaciones del sector de la confección se produjo en los 70 y tuvo como países receptores Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong y Túnez. La entrada de ropa barata en los mercados occidentales motivó que en 1974 se firmara el Acuerdo Multifibras (AMF), que establecía un sistema de cuotas y límites. Lejos de suponer una limitación a la globalización de la moda, la AMF provocó que las firmas internacionales buscaran proveedores en otros países que no estuvieran incluidos en el sistema de cuotas.
En los años 80, una segunda oleada deslocalizadora abandona los “tigres asiáticos” y se desplaza a países como Sri Lanka, Filipinas, Bangladesh, Tailandia e Indonesia. Mientras América Central y México pasan a ser áreas clave para proveer de ropa las tiendas estadounidenses, Turquía, Túnez y Marruecos se convierten en los talleres de costura del mercado europeo. A finales de los 90 entran en escena otros países productores, como Botswana, Kenia, Tanzania, Uganda, Camboya, Laos o Birmania.
Los últimos países elegidos en la periferia los últimos años se caracterizan además por un patrón común: están fuertemente endeudados con la banca privada y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que les han impuesto planes de ajuste orientados a la exportación y la mejora de la competitividad. Es decir, de una mayor explotación. La industria de la moda, además, impide el desarrollo: se les encarga a estos países la parte con menor valor añadido del mercado legal, se les impone un sistema de acuerdos internacionales donde siempre son los débiles y el movimiento obrero debe enfrentarse constantemente a la amenaza de la deslocalización.

Esclavitud en la industria textil

Desde mediados de los 90 numerosas plataformas y organizaciones sociales vienen denunciando la explotación laboral y haciendo frente al silencio mediático que rodea el negocio de la confección textil bajo la globalización. A pesar de más de 25 años de trabajo de redes consolidadas como la Campaña Ropa Limpia internacional y de “compromisos” públicos de las grandes firmas internacionales (en reacción a las denuncias realizadas), hoy nos seguimos encontrando las mismas situaciones que en los 90.
La amenaza constante de cierre y de deslocalizaciones y la debilidad de los movimientos obreros en los países productores sigue contribuyendo a que la realidad escondida tras el glamour que nos venden deportistas de élite, modelos y diseñadores se quede en Marruecos, en China o Bangladesh. El sector global de la confección continúa nutriéndose del trabajo de millones de personas que viven en la pobreza a pesar de hacer largas jornadas laborales. Las prácticas de compra de las marcas, derivadas del modelo de producción, consumo y comercio internacional, se encuentran en la raíz de las condiciones de trabajo y de vida de las trabajadoras.
Para las personas que trabajan en la industria de la confección global, cobrar un salario que permita cubrir sus necesidades con un mínimo de dignidad se ha convertido en su mayor preocupación. Es un sector que tradicionalmente se caracteriza por condiciones pésimas y una de las retribuciones salariales más bajas del mundo, con consecuencias directas que se derivan de ello: largas jornadas de trabajo, desestructuración familiar, asunción de deudas impagables, malnutrición de niños y adultos y, en definitiva, unos costos incuantificables en forma de sufrimiento humano. Todo ello, vulnerando derechos fundamentales, como el artículo 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos relativo a una remuneración equitativa y satisfactoria, o las disposiciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que afirma que “el salario mínimo legal debería constituir un elemento clave en las políticas para eliminar la pobreza y asegurar las necesidades de las personas trabajadoras y de sus familias”.
Casi todos los países tienen establecidos salarios mínimos legales pero, con el fin de atraer la inversión extranjera, los gobiernos fijan los mínimos muy por debajo de los niveles de subsistencia. En consecuencia, en algunos países, los salarios mínimos no alcanzan los umbrales de pobreza absoluta internacionalmente aceptados. En Bangladesh no llega a un dólar diario, y en la India, Sri Lanka, Vietnam, Pakistán y Camboya, se sitúa entre los dos y los cuatro dólares diarios. Salarios imposibles para garantizar necesidades básicas como son la alimentación, la vivienda, la ropa y servicios imprescindibles como la educación, la salud o el transporte.
La carestía de la vida de ha agravado, además, bajo un contexto de subida de precios de los productos básicos que ha mermado el poder adquisitivo, más aún cuando buena parte de los salarios está destinada a la alimentación. Una mujer de Indonesia que trabajaba para un proveedor de Nike, Reebok y Walmart comentaba en una entrevista realizada en 2009: “Hay aumentos del salario mínimo, pero el coste de la vida aumenta más rápido. Para empeorar la situación, desde hace poco, la empresa ya no nos subvenciona el transporte ni la comida”. En Bangalore, India, hay un sistema trianual de revisión salarial, pero el salario real ha disminuido un diez por ciento en los últimos 15 años. En Tailandia, los salarios aumentaron únicamente 18 bath (38 céntimos de euro) entre 1997 y 2005. En Vietnam y China los sueldos estuvieron congelados durante más de una década[2].
La peor situación, en este sentido, es la de Bangladesh. El Producto Interior Bruto (PIB) de Bangladesh crece a un ritmo del cinco por ciento desde 1990, según el Banco Mundial, y se ha convertido en el tercer exportador internacional de ropa. En el país hay más de 4.000 fábricas de ropa y confección donde trabajan más de tres millones de personas, la gran mayoría mujeres. El elemento clave de este crecimiento ha sido la gran disponibilidad de mano de obra extremadamente barata debido a la pobreza y la escasa regulación de los derechos laborales.
Los salarios más bajos del mundo conviven con una alta inflación que genera un rápido empobrecimiento de los obreros y las obreras. El salario mínimo legal estuvo congelado desde 1994 hasta 2006 mientras la inflación registró tasas del cuatro y el cinco por ciento anuales. El incremento del salario mínimo de 930 taka a 1.662,5 taka mensuales (unos 18 euros), en 2006, fue el resultado de manifestaciones multitudinarias y de una ola de revueltas urbanas que recibieron una fuerte represión policial. La triplicación del precio del arroz registrada en 2008 inutilizó, sin embargo, el incremento de 2006 y generó una nueva ola de movilizaciones fuertemente represaliada. En 2010 el gobierno fijó un salario mínimo de 3.000 taka (unos 32 euros) mensuales[3]. Las movivilizaciones de obreros y obreras no han parado, pero la represión tampoco. Doble impacto tiene ésta sobre las mujeres trabajadoras, que son las que sufren las peores consecuencias según la OIT: “salarios bajos, más horas de trabajo, frecuentemente temporal y en negro, prolongando aún más sus largas jornadas laborales”.

Agotamiento interminable

Las jornadas de la industria de la confección se alargan hasta las 12 o 14 horas diarias. Algunos fabricantes incluso encadenan varios turnos en momentos de mucho trabajo o para hacer frente a plazos de entrega muy cortos. Las trabajadoras no pueden negarse porque su salario base no es suficiente para cubrir las necesidades más básicas y para mantener una familia. Extorsionando la pobreza, las trabajadoras aceptan la sobreexplotación, ven dañada su salud y pierden la posibilidad de formarse, de educar a los hijos, de alcanzar una vida digna.
Tras años trabajando en habitaciones pequeñas, mal iluminadas, sin ventilación, respirando polvo y partículas en suspensión y en posiciones corporales inadecuadas mantenidas durante muchas horas, sufren fatiga visual y lesiones y desarrollan numerosas enfermedades. Sin seguro médico ni cobertura o subsidio por baja.
La investigación realizada por la Campaña Ropa Limpia en Tánger en 2011 mostraba cómo en Marruecos, dónde la mayor parte de las firmas españolas tienen fábricas proveedoras, lo común es que las obreras realicen jornadas de más de 55 horas semanales, excediendo de forma sistemática el límite legal del país[4]. Otra investigación realizada en Bangladesh, India, Tailandia y Camboya en 2008[5], centrada en fábricas proveedoras de grandes cadenas de distribución como Lidl, Aldi, Tesco, Walmart y Carrefour, apuntaba que las jornadas laborales raramente eran inferiores a las 10 horas diarias en semanas de trabajo de seis días.

Represión sindical y dificultades para la negociación colectiva

A pesar de la libertad de asociación y de negociación colectiva son dos derechos fundamentales, establecidos por la OIT y definidos como “derechos habilitantes” (es decir, que su ejercicio es necesario para que otros derechos sean respetados), su defensa y protección es una tarea imposible. A los y las trabajadoras se les niega abiertamente la posibilidad de sindicarse.
En muchos de los países productores de ropa, los gobiernos restringen, dificultan e, incluso, prohíben los sindicatos independientes y la negociación colectiva, todo ello en un contexto de sobreexplotación laboral. Las y los empresarios, a su vez, recurren si es necesario a la intimidación, los despidos, las listas negras y, a menudo, a la violencia física. Es práctica extendida la creación de listas compartidas sobre sindicalistas.

Nuevas formas de lucha

Pero las trabajadoras buscan maneras de organizarse y luchar para mejorar sus condiciones. La Federación Sindical Internacional de Trabajadores/as del Textil, la Confección y el Cuero (ITGLWF, por sus siglas en inglés) cuenta con 217 organizaciones afiliadas de 110 países[6]. El contexto internacional de ofensiva neoliberal ha limitado mucho el poder de negociación de los sindicatos. El empresariado local dispone de márgenes impuestos muy cortos para aceptar salarios más altos y está sometido a fuertes presiones de las firmas internacionales. Ante la posibilidad de perder sus beneficios, traslada la presión a las personas trabajadoras. Y la amenaza de la deslocalización y del cierre de los centros de trabajo opera como el argumento más utilizado para fomentar la desmovilización.
En Bangladesh, por seguir con el ejemplo que nos ocupaba en párrafos anteriores, los pequeños avances logrados en la remuneración de las personas trabajadoras se han conseguido en un contexto de brutal represión gubernamental y empresarial. En enero de 2007, se decretó el estado de excepción, que ha intensificado las limitaciones a las libertades de reunión y de expresión y ha dado cobertura a la persecución, detención y tortura de cientos de activistas y líderes sindicales. La Campaña Ropa Limpia ha impulsado diversas acciones de solidaridad internacional con las personas detenidas y, en especial, con los miembros del BCWS (siglas inglesas del Centro de Solidaridad con los Trabajadores y trabajadoras de Bangladesh) Aminul Islam y Kalpona Arkter, que en agosto de 2010 fueron encarcelados y torturados durante 30 días debido a las denuncias de varios empresarios propietarios de fábricas proveedoras de empresas como WalMart, Carrefour o H&M. Aunque los dos fueron liberados, el 10 de abril de 2012 Aminul Islam apareció muerto con signos de tortura.
Frente a unos mercados laborales salvajes que esclavizan a las legiones de obreras procedentes de zonas rurales en profunda crisis, aumentan los movimientos de obreras que exploran nuevas formas organizativas y que se apoyan en la solidaridad internacional para abrir brechas de resistencia. Al mismo tiempo, y quizás en parte porque los sindicatos marginan sistemáticamente a las mujeres y no logran tener una presencia relevante en un sector tan feminizado como el de la confección, crecen las organizaciones localizadas en los barrios que agrupan a trabajadoras que no comparten necesariamente centro de empleo pero sí tienen situaciones laborales y personales similares.
La colaboración entre este tipo de movimientos y las campañas internacionales que trasladan a las consumidoras y a los consumidores la realidad de los centros de producción es la vía de presión a las marcas internacionales que ha permitido conseguir numerosas victorias en casos puntuales de represión sindical en muchos países productores de ropa. Victorias que, lejos de reconocer un compromiso real de las empresas transnacionales por impulsar cambios estructurales en el sector, se convierten en imprescindibles para mantener y reproducir los núcleos de lucha presentes en todos y cada uno de los lugares donde las obreras sufren explotación.

Albert Sales i Campos

LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA : EL FIN DE UN MITO




Durante décadas se ha mantenido el mito de la transición española como un proceso ejemplar, que permitió avanzar sin traumas desde la dictadura hasta una sociedad democrática, abierta y plural, pero cada vez se escuchan más voces discrepantes que exigen un nuevo relato. La corrupción de la clase política y su connivencia con las oligarquías financieras, el fraude fiscal, la burbuja inmobiliaria, la explotación laboral, las intolerables desigualdades sociales, la pervivencia de una monarquía cada vez más cuestionada o el mantenimiento de una legislación anti-terrotista que viola todos los tratados internacionales sobre derechos humanos, no han brotado por casualidad. 

Muchos opinamos que son herencia de un proceso orquestado por políticos franquistas, sin otras preocupación que garantizar su impunidad y preservar sus privilegio.

LA ECONOMÍA

La transición española apenas afectó a la redistribución de la riqueza. Las élites económicas conservaron el patrimonio adquirido durante la dictadura y continúan tutelando al poder político, que siempre se han mostrado benevolente con sus intereses. Las grandes familias empresariales (los March, Fenosa, Koplowitz o Meliá) descubrieron enseguida que la democracia parlamentaria no representaba un peligro. Su percepción fue confirmada por tres décadas, donde los trabajadores soportaron ajustes, reconversiones e imposiciones por decreto, pese a huelgas generales como la de 14-D de 1988, cuyo éxito no logró que los jóvenes, los desempleados y los asalariados y los asalariados con retribuciones más exiguas mejoraran sus expectativas y su precaria calidad de vida. No es fruto del azar que el salario mínimo interprofesional de nuestro país (641,40 euros) se halle entre los más bajos de la Unión Europea, aventajando tan sólo a los de Portugal y Polonia. Las diferencias sociales se han consolidado bajo los diferentes gobiernos de la democracia. un salario mínimo raquítico, que se utiliza para contener las demandas de los sindicatos en la negociación de los convenios, no ha impedido que nuestros directivos sean los mejor pagados de Europa.

Los consejeros delegados y los altos ejecutivos de la empresas IBEX a veces ganan cantidades que representan 360 veces el salario mínimo. Hace unos días, el Banco de España obligó a los directivos de las cajas con ayudas públicas a publicar sus sueldos, creando un enorme malestar entre los afectados. 
Las cifras son indignantes en un país con una tasa de pobreza del 25% (ingresos anuales inferiores a 16.680 euros en una familia compuesta por dos adultos y dos niños) y con unas perspectivas sombrías, que incluyen a corto plazo una recesión con destrucción masiva de empleo. 
El presidente de Bankia, Rodrigo Rato, percibió 2'34 millones de euros en el 2011. Adolf Todó, presidente de CatalunyaCaixa, intervenida por el Estado después de inyectarle 2.968 millones, cobra 1'55 millones. Mientras tanto, 700.000 personas sobreviven con menos de 3.000 euros anuales.
Los altos salarios de los ejecutivos y los beneficios empresariales sortean con facilidad el control de la Hacienda Pública. El 82% de las empresas del IBEX 35 aseguran el capital acumulado con paraísos fiscales. El billete de 500 euros (el 65% del dinero que circula por el territorio nacional) es la herramienta perfecta para el fraude fiscal. El 25% de éstos billetes están en nuestro país. Gracias a ellos, se defraudan 16.000 millones de euros anuales y la economía sumergida, con casi cuatro millones de puestos de trabajo, comete un desfalco de 32.000 millones más.

En Alemania, la economía sumergida representa el 6% del PIB. En España, el 25%. Se estima que el 86% de las fortunas con más de diez millones de euros eluden sus obligaciones fiscales. Las mayores bolsas de evasión fiscal están en capital mobiliario en inmuebles. Se podrían recaudar 21.000 millones de euros anuales, si los inspectores del Ministerio de Hacienda se ocuparan de controlar y supervisar las declaraciones de la renta de las grandes fortunas.
El gobierno de Mariano Rajoy tendrá que recortar precisamente 21.000 millones más a lo largo del año para cumplir los objetivos del déficit impuesto por la UE. Evidentemente, la mayoría saldrá de las rentas del trabajo y de nuevos recortes en educación, sanidad, investigación, cultura, salarios y pensiones. El incremento del IVA se ha aplazado para no penalizar aún más el consumo, agravando la contracción de la economía, pero ha prevalecido un ajuste regresivo maquillado por una ligera subida fiscal de las rentas más altas.

LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

La transición no sólo mantuvo intactas las estructuras económicas, con su cortejo de fraude y corrupción. Los militares y policías implicados en torturas, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales se beneficiaron de una amnistía sin fundamento jurídico, pues los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad nunca prescriben y no se puede invocar la soberanía de un país para exonerar a los responsables. Nadie ha respondido por las muertes de Julián Grimao o Enrique Ruano, dos repulsivos crímenes de Estado que Manuel Fraga Iribarne, justificó y encubrió desde su cargo de Ministro de Información y Turismo. Nadie ha sido juzgado por las más de 300.000 víctimas de represión franquista durante la postguerra. Ni siquiera se han exhumado las fosas clandestinas donde aún esperan justicia 130.000 víctimas del terrorismo de Estado.
La independencia del poder judicial es dudosa. La Audiencia Nacional se parece de forma inquietante al nefando Tribunal de Orden Público, al menos que formalmente reemplazó, y no merece una consideración diferente el Tribunal Supremo, que ha absuelto a los guardias civiles condenados por la Audiencia de Gipuzkoa por presuntas torturas contra los integrantes del comando de ETA que colocó la bomba en T4 de Barajas. El diario El País ironizó sobre la sentencia en un valiente artículo de José Yoldi titulado : "Aquellas costillas que se lanzaban contra las porras" (22-11-2011). El texto no tiene desperdicio y refleja la situación de los derechos humanos en España: "La versión del Supremo de que aquellas lesiones fueron causadas cuando los etarras pretendían escapar es similar a aquellas de la Transición cuando las costillas se lanzaban contra las porras. Un delirio. Cuando uno o dos agentes se lanzan encima de alguien le pueden causar una, dos, o media docena de lesiones y suelen ser en el mismo lado. ¿Ha leío el Supremo los dos interminables folios de hematomas, equimomas, eritemas, erosiones, escoriaciones e incluso fracturas de los partes médicos? Sarasola presentaba 18 lesiones distintas, varias de ocho por siete centímetros, en ojo, tórax, abdomen y brazos, y Portu, aparte de una docena de hematomas y erosiones, tenía varias fracturas costales con colapso pulmonar y derrame pleural, además de otras lesiones en un ojo, abdomen y piernas. ¿Semejante cantidad de lesiones al reducir a un fugitivo?

Decía Chesterton : "Puedo creer lo imposible, pero no lo improbable. Pero usted, como el Supremo, puede creer lo que quiera".

La transición no fue pacífica. El 3 de marzo de 1976 la policía española disparó contra los obreros en huelga que se habían refugiado en una iglesia en Vitoria-Gasteiz. No era una protesta política, sino laboral. Murieron séis trabajadores, uno de ellos con 17 años, Francisco Aznar Clemente y otro con 19, Romualdo Barroso Chaparro. Nunca se juzgó a los autores materiales ni a los que ordenaron disparar (Manuel Fraga, Rodolfo Martín Villa y el general Campano, comandante general de la Guardia Civil) y el 6 de junio de 2011 el PP, el PSOE y UPyD impidieron con sus votos en el Parlamento vasco que se reconociera a los trabajadores asesinados como "víctimas del terrorismo".

Lluis Llach compuso una hermosa canción "Campanades a mort", que rendía un homenaje a los caídos, recordándonos una vez más que la poesía es la invención más digna del ser humano, pues su esencia no es ahondar en el yo, sino abrirse a los otros. Si buscamos el yo, debemos perdernos en el otro, pues la existencia humana siempre es una existencia en comunidad. Desgraciadamente, los crímenes de la policía prosiguieron, con la misma impunidad en años posteriores. El 8 de julio de 1978 los antidisturbios dispararon contra el estudiante Germán Rodríguez en Pamplona, causándole la muerte. El disparo le perforó la frente y se hizo a bocajarro. Por supuesto, no se juzgó a los responsables.

Podría pensarse que han cambiado las cosas, pero los hechos no corroboran esa impresión. El 6 de febrero de 2004, Theo Van Boven, catedrático de Derecho constitucional y relator de Naciones Unidas del Comité contra la Tortura, afirmó que en España no habían desaparecido la tortura ni los tratos inhumanos y degradantes. Entre 2001 y 2008, sólo en Euskal Herria 5.686 personas denunciaron haber sido torturadas mientras se encontraban bajo tutela policial o penitenciaria. Algunos casos han obtenido cierta resonancia mediática. Martxelo Otamendi, director de Egunkaria, fue detenido con otras diez personas en 2003, acusados de colaboración con ETA. En esas fechas, Egunkaria, era el único periódico que se editaba integramente en euskera. Su intención era rescatar la iniciativa de Eguna, el periódico editado por el Gobierno Vasco entre enero y Julio de 1937. Otamendi y sus compañeros fueron brutalmente torturados por la Guardia Civil : privación de sueño, golpes, amenazas, simulacros de ejecución, humillaciones sexuales y la famosa bolsa, un plástico que se adhiere a la cara, provocando inmediatamente sensaciones de asfixia. Absueltos en 2010 por la Audiencia Nacional, los directivos de Egunkaria no han recibido ninguna clase de reparación.

No quiero dejar de mencionar el caso Almería. El 10 de mayo de 1981 aparecieron los cuerpos calcinados de tres jóvenes en un barranco de la carretera de Gérgal. La guardia civil aseguró en un primer momento que se trataba de tres activistas de ETA, pero en realidad eran tres trabajadores (Juan Mañas Morales, Luis Montero García y Luis Manuel Cobo Mier) que habían sido confundidos con los miembros de un comando. El teniente coronel Carlos Castillo Quero ordena el traslado de los detenidos a un cuartel abandonado en Casafuerte (Almería), donde once agentes participan en una sesión de torturas que finalizará trágicamente. Los tres jóvenes mueren. Después de descubrir el error, se intentan borrar las pruebas tiroteando y quemando los cuerpos. Los cadáveres son descuartizados para introducirlos en el Ford Fiesta, que será despeñado. Pese a la versión oficial de Juan José Rosón, Ministro del Interior, según el cual el coche se había precipitado al vacío durante un intento de fuga, sale a la luz toda la verdad, pero sólo se procesa y condena a tres agentes, incluido el teniente coronel Quero, que en 1987 ya disfruta del tercer grado y en 1992 queda en libertad condicional. La familia de Juan Mañas ha solicitado inútilmente a diferentes organismos que los tres jóvenes torturados y asesinados por la Guardia Civil sean reconocidos como víctimas del terrorismo.

LA MEMORIA HISTÓRICA

España no ha liquidado las cuentas con su pasado. Aún hay calles, avenidas, plazas y estatuas dedicadas a Franco y sus generales, pero más de cien mil víctimas de la represión siguen enterradas en carreteras, cunetas o barrancos. Los restos de García Lorca aún siguen en paradero desconocido. Ni siquiera se ha creado una Comisión de la Verdad para hacer un relato objetivo a un criminal de guerra, pero en España sigue en pie el horripilante Valle de los Caídos. Soportamos una monarquía que actuó de forma incomprensible el 23-F. Estamos muy lejos de conocer lo que sucedió realmente y cual fue el papel desempeñado por Juan Carlos I, que ha acumulado una notable fortuna personal desde su subida al trono, a veces realizando negocios con figuras tan execrables como Mario Conde, Javier de la Rosa, Manuel de Prado o José María Ruiz Mateos, todos ellos procesados y condenados por diferentes delitos financieros. La revista Forbes atribuye a la Corona una fortuna de 1.790 millones de euros.

El supuesto consenso entre las fuerzas políticas implicadas en la transición se produjo en un clima de coacción, donde el margen de maniobra casi era inexistente. El hecho de que Manuel Fraga fuera uno de los siete padres de la Constitución sólo pone de manifiesto la concurrencia de notables irregularidades. La presencia de la izquierda (Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé Tura) fue minoritaria y, en algunos aspectos, simbólica. No se consultó a ningún partido vasco y, por supuesto, ni siquiera se planteó su intervención en la elaboración del texto constitucional. El PCE sólo logró su legalización, acatando la monarquía y renunciando a cualquier planteamiento revolucionario. No creo que se pueda hablar de traición, pero si de claudicación.

La Constitución se aprobó en un clima de miedo. Se planteó el "no" como un gesto de irresponsabilidad que podría desembocar en una guerra civil. Treinta años después es imposible afirmar que España ha transitado hacia una democracia real, efectiva. La división de poderes nunca llegó a materializarse, pues en nuestro país hay un régimen parlamentario y no presidencialista (como el de Francia o México), donde se mezclan el poder legislativo y ejecutivo hasta confundirse y desparecer cualquier diferencia. El Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General de Estado o el Tribunal Constitucional están sujetos a decisiones políticas que comprometen gravemente su presunta independencia. Ésta anomalía sólo es un reflejo más de una transición deficitaria. El balance no es menos desolador en otro ámbitos. El régimen de las autonomías no ha resuelto el problema de España como nación histórica. Ni siquiera se planteó la posibilidad de reconocer el derecho de autodeterminación y se crearon graves desequilibrios territoriales.

Los partidos políticos no reflejan la voluntad real de los ciudadanos, con su modelo de listas cerradas y verticales. El sistema D'Hont propicia el bipartidismo y contiene el avance de la izquierda real. Se fomenta el personalismo al permitir la reelección indefinida de los cargos públicos y se malogra de raíz el pluralismo político. Se afirma que la Constitución permite tanto una economía de mercado como una economía planificada, pero en las condiciones sociales e históricas en que se gestó la apuesta por un capitalismo liberal era inequívoca. La concentración de la información en unos pocos núcleos empresariales ha contribuido a frustrar la aparición de medios de comunicación verdaderamente independientes. La aparición de la red ha posibilitado la circulación de medios alternativos, pero la vigilancia de la policía y de un poder judicial concertado con el poder político ejerce una coacción silenciosa sobre los periodistas digitales. 
Siempre se puede cerrar un blog, una página web o un  perfil de Facebook con argumentos difusos o acusar de terrorismo con cualquier pretexto. La doctrina impulsada en la Audiencia Nacional por el juez Baltasar Garzón, según la cual "todo es ETA", ha convertido en terrorismo a cualquier iniciativa a favor del socialismo o la autodeterminación en Euskal Herria.

EL PUEBLO, VIENTO DE LIBERTAD

A éstas alturas, es ridículo sostener que la democracia llegó a España gracias a la corona y los políticos reformistas (Suárez, Areilza, Fraga). Los cambios se produjeron gracias a las movilizaciones populares. Todos los que vivimos los años de plomo de la transición, con manifestaciones multitudinarias donde la polícia y la ultraderecha colaboraban estrechamente para reprimir las ansias de libertad, nunca olvidaremos a las víctimas, algunas abatidas por pistoleros de Fuerza Nueva o los Guerrilleros de Cristo Rey; otras, por la policía, como Maria Luz Nájera, de 21 años, que perdió la vida cuando un agente le disparó a bocajarro un bote de humo, apuntando a su cabeza. Se recuerda a los abogados de Atocha, asesinados el 24 de enero de 1977, pero han caído en el olvido los nombres de Carlos González Martinez, Arturo Ruiz, Yolanda González o Arturo Pajuelo. Arturo Ruiz era un estudiante de 19 años que murió cuando un ultraderechista argentino, que militaba en la Triple A, le pegó un tiro en un callejón de la Gran Vía. 

En esa época, los grupos de extrema derecha se movían por España a sus anchas, confraternizando con las Fuerzas de Seguridad del Estado. El 13 de diciembre de 1979, la policía asesina en una manifestación a los estudiantes José Luis Montanes Gil y Emilio Martinez. Podría citar los nombres de otras víctimas de la transición, pero creo que la tragedia de Yolanda González simboliza el sufrimiento de toda una generación de jóvenes que lucharon por la libertad y el fin de la dictadura.
Yolanda González nació en Bilbao el 18 de enero de 1961. Hija de una familia obrera, militó brevemente en la Liga Comunista Revolucionaria. En Octubre de 1979 participó en la fundación del Partido Socialista de los Trabajadores. Se trasladó a Madrid, buscando porvenir. Se matriculó en el Centro Profesional de Vallecas y consiguió trabajo como empleada de hogar. Delegada de la Coordinadora Estudiantil de Madrid, adquirió en seguida el reconocimiento de sus compañeros de lucha política, que apreciaron su capacidad de liderazgo. Secuestrada por Emilio Hellín e Ignacio Abad, aparece con tres disparos en la cabeza en una cuneta de San Martín de Valdeiglesias. Los asesinos pertenecen a Fuerza Nueva. Ambos son detenidos quince días más tarde. Hellín declara que la orden ha partido de Martínez Lorca, ex guardia civil, jefe de seguridad de Fuerza Nueva y estrecho colaborador de Blas Piñar. El atentado es reinvindicado por el "Grupo 41" del Batallón Vasco Español, una de las hidras del terrorismo de Estado. Algo más tarde, se descubre la implicación de Juan José Hellín, hermano de Emilio y miembro de la Guaria Civil, y del policía nacional Juan Rodas Crespo. Emilio Hellín relata que antes de matar a Yolanda, le dijo al oído: "aquí se acabó el paseo, roja de mierda", no sin haberla torturado previamente por el camino. Después de golpearla salvajemente, la obligó a bajar del coche y le disparó dos tiros en la cabeza. Ignacio Abad le propinó un tercer tiro de gracia. Yolanda acababa de cumplir 19 años. El entonces diputado Juan Barranco declaró: "Éste asunto se achaca en su superficie a elementos de la extrema derecha, pero va más allá y se relaciona con instituciones del Estado". Siempre se sospechó que detrás del crimen se encontraba la Brigada Especial Operativa, dirigida por el comisario Manuel Ballesteros, un brutal torturador de la dictadura franquista rescatado por el ministro socialista del Interior, José Barrionuevo, para colaborar en la guerra sucia contra los independentistas vascos.

Franco murió en la cama, pero España no era un país resignado a la dictadura, sino una de las naciones de Europa con más agitación social y con unos movimientos obreros y estudiantiles más reivindicativos. Conviene recordar que en 1976 hubo 1.438 días de huelga por cada 1.000 trabajadores, cuando la media en la Comunidad Europea era de 390 días. En los sectores industriales, la cifra se disparó hasta los 2.085 días. Éstos números se repitieron en 1977. El economista y ensayista Vincenç Navarro apunta que las protestas de los trabajadores se habían agudizado a partir de 1973 y alcanzaron su punto más alto en 1976, cuando el ministro de Gobernación, consciente de que se habían perdido 150 millones de horas de trabajo a consecuencia de 17.731 huelgas, advirtió del "gran peligro que representaba tal movilización para la continuación del orden constitucional". En ese momento, el orden constitucional estaba representado por la monarquía.

Los documentos del Ministerio de la Gobernación manifiestan claramente la profunda inquietud desatada por la movilizaciones obreras. Juan Carlos I decidió despedir a Carlos Arias Navarro y reemplazarlo por Suárez para garantizar su propia continuidad al frente del Estado. Carlos Arias Navarro había presidido uno de los gobiernos más represivos de la dictadura, generalizando la tortura y el asesinato extrajudicial. En ese período muchas huelgas y manifestaciones se resolvieron con disparos de la policía, que mató a varios obreros con una mezcla de crueldad e impunidad, capaz de justificar el rechazo que aún despiertan en amplios sectores de la sociedad unos cuerpos comprometidos durante décadas con la represión de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

La brutalidad empleada con los indignados de Barcelona y Madrid en las concentraciones del 15-M pone de relieve que ha cambiado el color del uniforme de los antidisturbios, pero no su espíritu. El Tribunal de Orden Público trabajó sin descanso entre 1970 y 1975, abriendo 12.000 procesos. Esa tendencia represiva aún está presente en el primer gobierno de la Monarquía, cuando el Consejo de Ministros aprueba la militarización de todos los empleados de Correos, Telégrafos, Telefónica, Ferrocarriles, agua, gas y electricidad. A pesar de la medida, prosiguen las movilizaciones y el rey comprende la necesidad de un cambio para no repetir el destino de Alfonso XIII. El aperturismo de Suárez hizo todo lo posible para marginar a las fuerzas más reivindicativas de la izquierda y establecer una democracia limitada, según ha reconocido Miguel Herrero de Miñón, uno de los colaboradores más cercanos del nuevo presidente. El PCE aceptó pasar a segundo término y el PSOE, con un papel irrelevante en la lucha clandestina contra la dictadura, se comprometió a desviarse del marxismo para no crear problemas. El gobierno de Felipe González continuó con la tradición de la guerra sucia, creando los GAL y recurriendo a militares de la dictadura, como el general José Antonio Saénz de Santamaría; falangista de primera hora, Sáenz de Santamaria se ocupó de exterminar maquis durante la postguerra, empleando sistemáticamente la tortura y las ejecuciones clandestinas. Fue el responsable de organizar los últimos fusilamientos de la dictadura el 27 de septiembre de 1975, desafiando a la opinión pública internacional, que protestó contra un nuevo crimen de Estado. Director general de la Guardia Civil y de la Policía durante el gobierno socialista, no reconocería hasta 1995 la implicación de las Fuerzas de Seguridad del Estado, en la creación de los GAL y en sus últimos años ironizó sobre la campaña contra Felipe González, señalando que el presidente socialista se limitó a imitar a sus antecesores.

La reaparición o permanencia de ciertos nombres asociados a la dictadura y la represión cuestiona el espejismo de un país democrático, sin violaciones de los derechos humanos y una libertad sin coacciones ilegítimas. España necesita una segunda transición, o mejor dicho, un cambio que nos aleje definitivamente del franquismo, pero nada indica que se esté gestando nada semejante. En 1975, el pueblo español luchaba en las calles por la democracia, mientras los políticos reformistas y la casa real realizaban ingeniería institucional para asegurar sus prebendas

El 15-M representó la primera movilización popular de un nuevo período, donde los perdedores de la crisis económica exigen el fin de los abusos y las desigualdades. No se ha conseguido nada, pues no existía una conciencia política con unos objetivos claros y se agitó la bandera del apartidismo, sin advertir que las banderas son necesarias para asaltar los cielos. El 15-M detuvo desahucios, pero de inmediato el poder judicial envió a los antidisturbios para garantizar que las familias sin recursos acabaran en la calle y se restableciera el orden público. No pierdo la esperanza de que las protestas renazcan, con otro signo, rescatando el espíritu de los que se manifestaron en los años de plomo de la transición. Ellos y ellas, especialmente los que murieron asesinados por la ultraderecha o las Fuerzas de Seguridad del Estado, son los verdaderos protagonistas de un cambio político boicoteado por las instituciones heredadas del franquismo. Su espíritu aún circula por las calles y las plazas, recordándonos que los pueblos a veces se adormecen, pero nunca renuncian a la libertad y la dignidad.

Fuente: Into The Union- Rafael Narbona



domingo, 24 de febrero de 2013

EL NUEVO MURO DE EUROPA CONTRA LA INMIGRACIÓN



Los alrededores de la Estación de tren de Orestiada, situada en el noroeste de Grecia junto a la frontera turca, están cubiertos de zapatos, mocasines de imitación y zapatillas deportivas. Los han abandonado inmigrantes y refugiados recién llegados de Turquí, como si así cambiando de calzado, pudiesen también trocar su suerte y empezar una nueva etapa.

Hasta hace poco ésta estación de tren era una de las primeras paradas ya en territorio europeo de las rutas migratorias que se inician en África, Oriente Medio o Asia. De Orestiada, viajaban a Atenas y, de allí, a la costa oeste de Grecia para colarse en algún barco hacia Italia y, como polizones, continuar su ruta hacia la Europa más próspera.

Ahora las ropas y los zapatos abandonados se pudren a merced de las lluvias del invierno, ya que apenas pasan inmigrantes por éste punto.
"En 2010 sufrimos un tsunami de inmigrantes pues por ésta zona entraron ilegalmente unos 36.000", explica el director general de la Policía de Tracia, Georgios Salamangas.
Entonces se desplegó una misión del cuerpo europeo Frontex y se reforzó la cooperación con las autoridades turcas. Igualmente, el pasado agosto se enviaron 2.000 efectivos más de Policía a la región y recientemente se concluyó la construcción de un muro en la frontera greco-turca.

La valla de 10,3 kilómetros de longitud, 4 metros de alto y coronada por alambre de espino, ha sido elevada sobre las huertas que antes hacían de frontera entre estos dos países y su construcción ha costado más de tres millones de euros, sufragados enteramente por el Gobierno griego, ya que la Unión Europea se negó a financiar un proyecto que ha desatado protestas de los grupos de derechos humanos.

"Los resultados de la operación policial y de la valla son muy buenos. El número de inmigrantes que cruza ilegalmente se ha reducido drásticamente. Esto debería satisfacer no sólo a Grecia sino a toda Europa porque todos éstos inmigrantes no quieren quedarse aquí, sino ir a otras capitales europeas", añade Salamangas.

Los vecinos que viven junto al nuevo muro están, con todo, satisfechos, aunque reconocen que, aparte de pisadas en sus campos de cultivo, nunca han tenido mayores problemas con los "sin papeles".
"Antes venían muchos. Con el muro ya no pasan más. Pero, ¿por qué vienen a Grecia?. Esto no es el paraíso. Aquí hay crisis, no hay trabajo", critica el viejo Vangelis mientras despluma un pollo.
Sin embargo, Jalid, un paquistaní que hace años cruzó ilegalmente ésta frontera se defiende : "Ya sé que aquí las cosas no son fáciles, pero en Paquistán están peor. Si no fuese así, no habría venido".

Algunos locales, en cambio, si que han alzado la voz contra la construcción del muro, como el joven Panos, de Orestiada.
"Lo irónico es que Orestiada se construyó para los refugiados griegos expulsados de Turquía y los hijos de éstos refugiados emigraron en 1960  a Alemania para ganarse la vida. Ahora, construimos una valla contra refugiados e inmigrantes", lamenta.

Gökhan Tuzladan, periodista turco que vive al otro lado de la valla, asegura además que no solucionará el problema de la inmigración irregular.
"Está claro que la valla tiene un efecto disuasorio, pero sólo cubre 10 kilómetros. Los otros 190 de frontera están separados por el río Evros. Y por ahí sigue habiendo gente que cruza ilegalmente" apunta y añade que incluso se están empezando a producir entradas ilegales de Turquía a Bulgaria, a pesar de que éste país no forma parte del espacio Schegen de libre tránsito europeo.

Las organizaciones humanitarias denuncian que, debido a la valla, los inmigrantes están utilizando rutas peligrosas, como el Mar Egeo -donde en los últimos meses se han producido varios hundimientos de pateras- o el propio río Evros.

Según datos de la Policía, entre 2010 y 2012, murieron 112 inmigrantes ahogados o de hipotermia mientras trataban de cruzar el río, pero el muftí musulmán de la provincia griega de Evros, Serif Damatoglu, asegura haber enterrado él mismo a unos 400.
"Yo sufro mucho. Ves a ésta gente que es tan joven y ha perdido la vida... y en ocasiones no son uno ni dos, sino grupos de nueve o diez a los que tienes que enterrar. Algunos cadáveres llegan incluso mutilados por haber pisado las minas que hay en la frontera", afirma.

En el pueblo de Sidiro han habilitado un pequeño monte para enterrar éstos cadáveres.

La lluvia del invierno cae inmisericorde sobre los montes de tierra, algunos todavía frescos, que cobijan los cuerpos sin vida de los inmigrantes. No hay lápidas. Nadie conoce el nombre de sus ocupantes, ni su país de origen. Ni cuantos miles de kilómetros recorrieron para venir a morir a las puertas de Europa.











Andrés Maurenza

sábado, 23 de febrero de 2013

LA VIOLENCIA


Mientras en las calles arden contenedores y en los parlamentos arden conquistas democráticas, hoy lo políticamente correcto es condenar la violencia.



Puede que la violencia sea siempre violencia, pero los motivos de su utilización no son siempre éticamente iguales.




No es la misma la violencia que se utiliza para abusar y agredir que la que se utiliza para defenderse de la agresión y del abuso. 
No es la misma la violencia nacida del racismo y de la discriminación que la que nace de la lucha contra ambos. 
No es la misma violencia que se ejerce para imponer intereses propios que la que se utiliza para defender el interés común. 
No es la misma la violencia que condena a la necesidad extrema que la lucha desesperadamente por salir de ella.

Pero de todas las violencias, la peor es la del guante blanco: la ejercida desde el poder en favor de intereses particulares y al amparo de una falaz legitimidad democrática.

La de los gobiernos que, lejos de garantizar el derecho a la manifestación pacífica, gasean sistemáticamente a quienes tratan de ejercerlo para no sentirse cómplices de la injusticia. 
La de "representantes" de oídos sordos que no se atreven a asomarse siquiera a la ventana de su parlamento para ver que, desde hace ya tiempo, gobiernan de espaldas a una ciudadanía cada vez más desesperada. 
La violencia de estar mintiendo reiteradamente a esa ciudadanía y de escamotearle un referéndum para pronunciarse sobre pactos que la comprometerán durante largos años y que están siendo firmados en su nombre por gobiernos colaboracionistas de muy dudosa legitimidad democrática. 
La violencia de haber situado ya al 21% de la población del país bajo el umbral de la pobreza. 
La violencia de condenar a una generación al paro, a la emigración, o a la miseria de ser contratado por quinientos euros y acribillado a impuestos. 
La violencia de cortar el suministro eléctrico a las familias mientras se subvenciona a fondo perdido a la banca.
La violencia de desahuciar a familias, de llevar a personas a la muerte en beneficio del capital. 
La violencia de que para ver cumplido el derecho fundamental a la vivienda haya que hipotecarse de por vida con los lobbies de la ingeniería financiera. 
La violencia de estar desmantelando el Estado social y democrático para pagar la insensatez de los políticos y el descontrol de la especulación. 
La violencia de estar enajenando la riqueza y la soberanía nacional ante la sumisión y el miedo de sus verdaderos dueños.

Ésa es la violencia que hay que condenar, la impune violencia de guante blanco, la violencia impoluta de los hipócritas que callan sabiéndose cómplices de un sistema que produce a manos llenas miseria, explotación, desigualdad, colonialismo, guerra y muerte, y que, sin embargo, hacen un consternado gesto de repulsa cuando ven volar una piedra o arder un contenedor de basura.

La violencia, en su sentido original y etimológico, es una fuerza vital, un ímpetu : la fuerza que sustenta una idea, un argumento, un acto, un cuerpo, un estado, incluso una virtud. Violencia (Bía) era en la antigua Grecia una divinidad primigenia, que en las laderas del Acrocorinto compartía santuario con Ananke, la Necesidad.

Conciliando violencia y justicia forjó Solón las leyes de la Democracia; no olvidemos nunca que, en el fondo, la Justicia no es sino una violencia que trata de imponerse sobre el abuso y la desigualdad, una violencia que hay que hacerse a uno mismo para obrar conforme a la verdad y dando a cada cual lo que merece.

Es el uso de la fuerza, y no la fuerza misma, lo que la ética debe juzgar. Condenar la violencia siempre parecerá "políticamente correcto", pero mucho ciudado con la demagogia.

Fuente: Violencia CSS- artículo de opinión.

domingo, 3 de febrero de 2013

LA IGLESIA CATÓLICA : EL NEGOCIO MÁS ANTIGUO DEL MUNDO

La iglesia católica ha sido un fuerte soporte ideológico de todas las sociedades divididas en clases antagónicas. Asimismo, la iglesia católica ha establecido alianzas a través del tiempo con los sectores opresores desde la antigüedad hasta nuestros días. Más claro aún, la iglesia católica no sólo hace pactos con la clase opresora que ha dominado en un período dado de la historia de la sociedad humana, sino que también ha pertenecido a ésta misma clase explotadora. La iglesia católica ha sido esclavista, ha sido parte asimismo del señorío feudal. Ahora, es defensora de los burgueses porque la iglesia es capitalista : concentración de empresas -monopolio-, concentración de millones de hectáreas de tierra -terrateniente-, y concentración de capitales en sus propios bancos -capital financiero-.

La iglesia católica desde su origen participó en primer término al lado de los españoles del saqueo de las riquezas de Latinoamérica y, al mismo tiempo, fue cómplice, con poquísimas excepciones, del genocidio de las poblaciones originarias de ésta región durante la invasión y colonización desde el siglo XV. 

La iglesia católica en el siglo XVIII, disponía de grandes sumas de dinero acumuladas como consecuencia del despojo de las colonias y de la expropiación de las tierras al campesinado europeo, lo cual le ha permitido, junto con otros ingresos no menos sangrientos, en el siglo XXI tener una inmensa riqueza. Ésta es la verdadera historia de la iglesia católica.

ORO
La iglesia católica- el Vaticano tiene el segundo tesoro en oro más grande del mundo, detrás de los Estados Unidos. Ésta cantidad está valorada en 3.500.000.000 de euros. Gran parte de éste oro fue arrebatado a Sudamérica durante la conquista y casi exterminio de los pobladores originarios del Perú.
El papa Alejandro VI hizo decorar el cielo de Santa María Maggiore en Roma de oro. Durante tres siglos, una considerable cantidad de oro y plata llegó a las cámaras de tesoros eclesiásticos. Las crónicas dicen que el oro peruano llevado a las arcas de la iglesia en Roma, tiene un valor aproximado de 450.000.000 euros. El cronista Bartolomé de las Casas da cuenta de millones de indígenas asesinados cruelmente a causa del oro.

ACCIONES
Las reservas financieras exteriores de la iglesia-el Vaticano se encuentran concentradas principalmente en Wall Street. Éstas acciones tienen un valor aproximado de 100 mil millones de euros.


CONSORCIOS
La iglesia católica-el Vaticano es hoy el consorcio económico religioso más grane del mundo y fuertemente comprometido en innumerables empresas que comprende el sector inmobiliario y construcción : industrias del plástico, de la electrónica, del acero, el cemento, de los textiles, de productos químicos y de alimentos. Italgas pertenece a la iglesia católica, además con sucursales en 36 ciudades italianas. También tiene participación en alquitrán, hierro, destilerías, agua potable, hornos industriales, etc... Asimismo es dueña de muchos de los bancos romanos más influyentes.

TIERRAS
La iglesia es la mayor terrateniente del mundo occidental. Posee millones de hectáreas en Italia, el 20 % de la campiña de España, de Portugal, Argentina, miles de hectáreas en Inglaterra y millones en los Estados Unidos.

INMUEBLES
La iglesia es una de las mayores propietarias de inmuebles de Roma. Por lo menos posee un tercio de ellos. Según investigaciones de Max Parisi, éstos inmuebles se encuentran en los mejores lugares. Se trata de un poco menos e la mitad del centro histórico. Sólo en ésta zona poseen más de 2500 palacios.

ESCLAVITUD Y SERVIDUMBRE
La trata de personas y la esclavitud aumentaron la riqueza de la iglesia. Ésta apoyó desde un comienzo la esclavitud. El papa Nicolás V, legitimó el comercio de esclavos en su bula "Por amor divino a la comunidad" el 18 de junio de 1452. "Santo" Tomás de Aquino expresó que los esclavos eran "útil de servicio". La esclavitud perduró en las haciendas y en las propiedades papales hasta el siglo XI. A partir del siglo IV, se formó bajo los dominios de la iglesia otra manera de tenencia de esclavos, la servidumbre. Los sirvientes al igual que los esclavos estaban privados de derechos, por ejemplo no podían abandonar su país, estaban sometidos a los grandes terratenientes. Las rebeliones fueron sometidas con sangre. La iglesia -salvo algunos miembros- ha estado y está hoy día al lado de los opresores. La iglesia fue y es el más grande terrateniente de Europa.

ASESINATOS
Robert Hutchison, en su libro publicado en 1998 "La santa mafia del papa" menciona una serie de "muertes misteriosas", que estarían en relación con asuntos financieros o personales con el Vaticano Iglesia o un grupo cercano. Se refiere a diecinueve casos fatales, entre ellos el padre Giuliano Ferrari, asesinado en 1978. Ferrari llamó a la iglesia romana "la empresa financiera más grande y sucia del mundo"; Ferrari dijo antes de su muerte "el crimen más reciente del vaticano fue el asesinato de mi amigo el arzobispo Oscar Romero en San Salvador". El papa Juan Pablo I, murió en 1978, él quería terminar con los dudosos negocios financieros, el exagerado lujo y la corrupción dentro de la iglesia. El juez del tribunal constitucional, Manuel García Pelayo, asesinado en 1986. El arzobispo salvadoreño Rivera Damas, asesinado en 1994. El director de la filial del banco Vaticano en Nápoles, Aldo Palumbo, asesinado en 1998.

 Más información  : http://www.freie-christen.com/riqueza_de_la_iglesia.html




Ante la opinión pública la iglesia católica, se presenta ante centenares de millones de seres humanos, como defensores de dos principios éticos del cristianismo : justicia y solidaridad humana. No obstante, la iglesia católica desde la Edad Antigua hasta nuestros días (Edad Contemporánea), ha tenido una tarea fundamental en todos los fenómenos políticos, económicos y sociales de la historia de la humanidad.

La iglesia, usando las banderas del cristianismo, ha sido uno de los instrumentos ideológicos más exitosos para las sociedades clasistas -el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo-, en su afán de sojuzgar a los pueblos del mundo. Pero, no sólo ha sido el instrumento ideológico de las clases sociales dominantes durante la historia de la humanidad, sino que también ha acumulado una inmensa riqueza. Ésta riqueza -como todas- tiene un origen sangriento.

Asimismo, la iglesia católica con el arma ideológica del cristianismo, también ha tenido, a través del tiempo, un papel político muy decisivo en el derrocamiento de las sociedades pre-capitalistas.
No se conciben ni la caída del Imperio Romano ni la del feudalismo sin la participación decidida del cristianismo. Por ejemplo, las Cruzadas tuvieron dos objetivos: el político, al detener el avance de la religión musulmana hacia Occidente; y el económico, al abrir nuevas rutas de comercio. De ésta manera, se fueron creando las condiciones materiales, que permitieron el surgimiento del capitalismo. Ésta guerras o Cruzadas, más que poseer un carácter religioso, tenían un carácter económico porque cambiaron la geografía política y económica de toda Europa.

Tampoco se puede negar que el cura compañero de Francisco Pizarro y los peregrinos del Mayflower personifican al cristianismo en la conquista y colonización de lo que hoy conocemos como América. El sistema colonial facilitó el desenvolvimiento del comercio y la navegación. El sistema colonial creó gran número de fuertes fortunas, entre ellas, la de la iglesia católica. Los valores y los tesoros de que se apropiaban los colonizadores, entre ellos los jerarcas de la iglesia católica eran llevados a Europa, y sólo allí se convertían en capital, es decir, se invertían en el fomento de la industria, el transporte y agricultura. La apropiación de las tierras en Europa dio lugar a la agricultura capitalista. Así pues, la política colonial contribuyó al establecimiento de las nuevas relaciones de producción, relaciones burguesas.

Igualmente, la iglesia católica siempre ha combatido el socialismo desde su aparición en Europa. Asumió ante el socialismo una serie de actitudes que evolucionaron desde breves diálogos cautelosos con los creadores del socialismo utópico y reformista, pasando por una furibunda beligerancia con el socialismo científico. Por qué ésta beligerancia descarnada. Porque el cristianismo es esencialmente individualista, por cuanto proclama los valores primordiales de la conciencia humana, reflejo de la sustancia divina. Tanto su metafísica -filosofía que antepone la idea a la materia- como su ética se asientan en el concepto de la responsabilidad individual ante Dios y del libre albedrío, incompatible, por ejemplo con la concepción materialista de la historia marxista. 

La concepción marxista de la historia demuestra que la historia de la humanidad ha sido una constante de lucha entre opresores y oprimidos. En otras palabras, explica que la fuerza motriz del desarrollo de todas las sociedades clasistas es la lucha de los explotados contra los explotadores. Además, explica el enigma de la plusvalía, de la que se apropian los capitalistas, a través de la explotación del trabajo asalariado por el capital.

En razón de sus discrepancias de principio y método con el marxismo, la iglesia católica asumió en las primeras décadas del siglo XX una posición beligerante de primera línea contra el comunismo soviético. En Francia, en los Estados Unidos y en algunos países de Latinoamérica, sacerdotes y pastores iniciaron desde la década de 1940 hasta hoy día campañas y conspiraciones. Las campañas destinadas a ganar terreno entre las masas trabajadoras para alejarlas del socialismo científico. Por otra parte, las conspiraciones persiguen derrocar los gobiernos anticapitalistas.

Luego de ésta introducción, se tratará de exponer en una forma muy breve sobre el origen y desarrollo de la iglesia católica, haciendo énfasis en cómo la misma ha logrado acumular una inmensa riqueza, por cierto, nada espiritual. En su claro sentido, ésta no se caracteriza por la libertad y la igualdad, sino que se enmarca en la típica acumulación de capital.

El extenso proceso de institucionalización del cristianismo, se inició con el emperador Constantino (306-337). Éste proceso va de principios del siglo IV cuando terminó la persecución de los cristianos reiniciada por Diocleciano (284-305) hasta finales del mismo, cuando bajo el papado de Dámaso I, el 27 de febrero de 380, el emperador Teodosio (379-395), declaró la fe cristiana como la religión oficial del imperio. Tanto ésta declaración como la prohibición de la religión pagana consolidaron definitivamente el cristianismo. Recordemos que el imperio romano, tiene asiento en la Edad Antigua, cuyo modo económico de producción se conoce como esclavismo.

El acto jurídico que dió al cristianismo pleno reconocimiento social significó para el poder político romano, la aceptación de la fuerza del cristianismo como movimiento social en expansión, imposible de dominar con persecuciones, que lo único que hacían era alentar la esencia de su ideología: el sacrificio en la tierra para obtener la gloria eterna. 
La alianza entre la iglesia católica cristiana y el imperio romano, logró contener el movimiento de las masas empobrecidas y remozar el imperio. Así, Constantino consolidó su poder y el del imperio a través del fortalecimiento de la iglesia católica y de su jerarquía dirigente, ambas afianzadas por la expansión de las comunidades cristianas. Los acuerdos del poder imperial con la iglesia convirtieron al emperador en la mayor figura política durante la época del papa Melquíades (311-314), consolidando una nueva fuente de legitimidad en el gobierno del imperio, al volverse la cabeza del Estado Romano.

Constantino dio a los obispos las funciones de los gobernadores civiles y les reconoció el derecho de jurisdicción disciplinaria sobre los clérigos. Y cuando dio a los obispos la posesión de los bienes confiscados a los templos paganos, el emperador convirtió a la iglesia en la mayor potencia económica de la época.

Así, el origen del poder del emperador, dejó de ser divino y se volvió humano con autoridad divina. Finalmente, el imperio romano de occidente cayó a fines del siglo V, como resultado de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la paralización de la economía, las invasiones y el asentamiento de los pueblos germanos en los territorios del imperio. Durante los siguientes 300 años, surgió de los escombros del esclavismo, el feudalismo. Con la caída del imperio se da inicio a un nuevo periodo histórico, la Edad Media en el año 476, tras ser destronado el último emperador, Rómulo Augústulo, finalizando éste periodo, en 1492 con la conquista y la colonización de América.

Al llegar el siglo V, la iglesia católica había aumentado extraordinariamente las propiedades. La extensión de la propiedad territorial y la cuantía de la fortuna de la iglesia durante la Edad Media y en los tiempos modernos no ha sido fácil investigarla. Sin embargo, algunos investigadores han revisado documentos a pesar de las fuertes presiones de la iglesia católica-el Vaticano. En la Edad Media, o Medioveo, que va del siglo V al XV, el punto de partida de la economía se establece, en el campo, creando a su vez una organización jerárquica de la propiedad territorial, que concedió autoridad a la nobleza y a la iglesia sobre los siervos y los esclavos, pudiendo ejercerla gracias a los séquitos de gente armada de que se rodeaban.

Después de haber mostrado algunos hechos históricos que dan cuenta de la consolidación de la iglesia católica; pasamos a tratar los procedimientos mediante los cuales se ha valido la iglesia católica para acumular tan gigantesca riqueza. Para lograr éste objetivo, nos hemos sustentado en algunos estudios, cuyos resultados evidencian que la riqueza de la iglesia católica es dinero sangriento.

Ahora bien, ésta riqueza se materializa en oro, acciones, consorcios, tierras y ciudades inmobiliarias. Las fuentes de acumulación han sido diversas: esclavitud, servidumbre, bendiciones y títulos, comercio del perdón, inquisición y quema de brujas, falsificación de documentos, herencias fraudulentas, el diezmo, venta de cargos eclesiásticos, asesinato, ingresos laterales, prostitución y subvenciones de los Estados.

Recordemos que la iglesia católica se consolidó en la Edad Antigua, se fortaleció en la Edad Media, sobrevivió la Edad Moderna y aún, en nuestros días, parasita y conspira, como lo ha hecho desde la Edad Antigua. En suma, la iglesia ha manejado diversas fuentes de acumulación de capital, según las características primordiales de cada periodo histórico. 


LA HORA DEL "HARAKIRI"


POR UN PROCESO CONSTITUYENTE


España está políticamente bloqueada, en un callejón sin salida.

El gobierno no tiene credibilidad y sigue siendo sospechoso de corrupción, a pesar del desmentido drástico de su presidente, Mariano Rajoy, mientras que la oposición socialista, consciente de que fracasó en el pasado y, bajo Zapatero, condujo a España hasta el fracaso, la pobreza y el desprestigio internacional, sabe que no puede ganar unas elecciones normales y quiere aprovechar la crisis de la derecha para provocar unas elecciones dominadas por la venganza, la histeria y la confusión, único ambiente en el que puede ganar y regresar al poder.

Pero la solución de España no es la vieja receta de la alternancia porque la oposición sería un remedio peor que el desastroso gobierno del PP. La única solución democrática y decente consistiría en un "Harakiri" responsable de los políticos que controlan el sistema, en la disolución de partidos políticos desprestigiados y abrasados por la corrupción y el fracaso y en la apertura de un "proceso constituyente" del que debería surgir un sistema verdaderamente democrático, con los poderes del Estado independientes, con una ley igual para todos, con castigo para los delincuentes, sin la asquerosa impunidad que disfrutan hoy nuestros políticos y con partidos controlados y con su poder limitado por una ley justa que obligara a los políticos a ser honrados y decentes.

Del mismo modo que el franquismo agotado se hizo el "harakiri" para dejar paso a un nuevo sistema más justo y decente, los actuales grandes partidos políticos de la falsa democracia española, ante la constancia de que el sistema está agotado y agonizante, deberían suicidarse para dejar el paso libre a la regeneración y a la decencia.

Sin embargo, el grado de vileza que han acumulado los actuales partidos políticos y sus políticos profesionales no permite esperar que se suiciden voluntariamente, a pesar de que el sistema que representan no sólo está agotado y en espantosa agonía, sino que, apesta a corrupción y abuso de poder, esparciendo su podredumbre hasta los últimos rincones de la nación española.

Las Cortes franquistas, a pesar de su oscurantismo, demostraron tener más sentido de la Historia que los actuales representantes de la falsa democracia, incapaces de desaparecer y realizar voluntariamente el sacrificio que España necesita para acometer la regeneración de su política y de su convivencia. Esa amalgama agotada y decadente de partidos políticos adscritos a una falsa democracia en la que no hay poderes separados ni una ley igual para todos, ni castigo para los corruptos y ladrones, entre los que sobresalen el PP, PSOE, CIU..., preferirán agotar su agonía hasta provocar irresponsablemente que el fin de su régimen abusivo se produzca como consecuencia de una rebelión popular contra la indecencia, la ignominia y la saturación de corrupción y asco.

La salida del actual atasco político de España, con un gobierno en el poder que carece de credibilidad y de prestigio suficientes para acometer reformas y liderar el cambio, no es votar a la oposición para que sustituya al gobierno, ya que está demostrado y los españoles no olvidan que la oposición tiene los mismos vicios y carencias que el gobierno y que todos ellos forman parte de la misma masa degradada que ha fracasado al frente de España.